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Mujer que lees, ¿eres hembra o macho?

Según Cortázar, hay lectores hembras y machos.

Siguen naciendo mujeres que leen. Aún cuando vivimos en la era del comentario, leer se ha convertido en un hábito con muy poca popularidad.

Si tú eres uno de esos especímenes que sigue comiendo libros, quien espera un fin de semana libre sin los niños para sumergirte en alguna lectura pero no sabes cómo elegir un buen libro, quizá sea el momento de definir tu sexualidad lectora, saber si eres hembra o macho.

Julio Cortázar dividió a los lectores en hembras y machos. El lector hembra es un lector pasivo con respecto al lector macho, quien sí se convierte en cómplice de la historia.

No voy a ser tan tonta como para contradecir a un genio de la literatura, ni tan ingenua como para entender el sesgo machista para la distinción: hembra para los blandengues y macho para los eruditos.

 

Me di cuenta de que había hecho una tontería. Yo debí poner “lector pasivo” y no “lector hembra”, porque la hembra no tiene por qué ser pasiva continuamente; lo es en ciertas circunstancias, pero no en otras, lo mismo que un macho.

-Julio Cortázar

 

¡Defínete! ¿Eres Lector Hembra o Lector Macho?

Se conoce como lector macho o cómplice a aquellos lectores quienes se sumergen en lecturas laberínticas, complejas, con finales abiertos, colaboradores indirectos del autor.

En cambio, el lector hembra es aquel, quien sin distinción de sexo, prefiere lecturas de historias lineales: principio, desarrollo y fin, donde el narrador, casi siempre omnipresente –todo lo sabe, todo lo ve– decide todo y el final suele ser cerrado.

Hace años me regodeaba de ser una lectora cómplice… en el presente, considero que las mujeres casi siempre somos lectoras cómplices.

Somos cómplices cuando leemos una novela, una receta de cocina y el menú de un restaurante. ¿Acaso no estamos siempre inmiscuyéndonos en la vida de todos a nuestro alrededor?

Quitémonos las caretas:

  • Nosotras siempre tenemos la razón.
  • Leemos entre líneas, leemos mensajes de texto, leemos novelas “ladrillos”, leemos el horóscopo, leemos el periódico y leemos los elementos paralingüísticos de nuestro interlocutor: -¿Te lo dijo? -No… pero lo sé porque le vi las manos.

Las mujeres que leen lo hacen por placer, interés, curiosidad, educación y, sobre todo, porque quieren.

Me interesa tanto lo que dice James Joyce como averiguar qué tipo de gafas le lucen mejor a mi tipo de cara… sobre todo de mi nariz que es bastante prominente. Es decir, puedo pasearme por ser una lectora macho y una lectora hembra.

 

¿Cómo elegir un buen libro?

Mi técnica personal

Es igual que comprar zapatos, perfumes o toallas sanitarias… un buen libro que se adapte a tu horma y gustos es indispensable.

Es aquí donde se hace pertinente saber si eres una lectora hembra o macho. Para elegir un libro que se parezca a ti:

1. Elige por género: La narrativa (novelas) tienen varios subgéneros, sin embargo las más definidas son la Policial y Ciencia Ficción. También existe la narrativa clásica que son lo que decimos “un tiro al piso”, no fallan. Los clásicos casi nunca te dejarán mal parada. Si estás comenzando, un clásico quizá es la mejor opción.

2. No te dejes llevar por la portada y la contraportada. Recuerda que el libro no se juzga por la tapa, literalmente. Las contraportadas están escritas por expertos en marketing de libros y escriben cualquier cosa para venderlos.

3. Elige autores conocidos. Ellos te llevarán a otros y así comenzarás a tener tu propia lista de escritores. (Compártela porfa).

Marilú García
@marilugares

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