La importancia del equilibrio de blancos en nuestras fotografías

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La importancia del equilibrio de blancos en nuestras fotografías

 

El equilibrio de blancos es uno de los parámetros más importantes a la hora de revelar una fotografía. Todos los pasos son importantes pero es uno de los que más marcan el resultado final de la imagen. Por este motivo vamos a ver cómo influye el equilibrio de blancos en nuestras imágenes y cómo elegir el mejor en cada caso.

Cuando hacemos una fotografía procuramos elegir el diafragma, el tiempo de obturación, el ISO… lo que se conoce como el triángulo de la exposición para lograr el resultado apetecido. Como siempre se ha hecho. Algunos apostamos por el derecheo, otros lo demonizan y algunos siguen trabajando como en los tiempos de la película.

Pero hoy en día tenemos otro parámetro que influye igualmente en la exposición, en el resultado final. Estoy hablando del equilibrio de blancos o como dicen balance de blancos, que es una mala traducción de White balance. Es tan importante que elegir uno u otro puede llevarnos a quemar o subexponer nuestra fotografía sin darnos cuenta.

Todo sería más sencillo si pudiéramos anular el equilibrio de blancos en este preciso momento, en el instante de la toma. Pero no es así. Es verdad que existe una propuesta que además funciona a la perfección. Las exposiciones serían más precisas y la calidad de los archivos sería mayor pero…

Elegir un buen equilibrio de blancos en la toma

Lo más fácil, lo más cómodo y muchas veces lo más recomendable es elegir el equilibrio de blancos automático. En la mayoría de las situaciones la máquina se acerca bastante a la realidad. Y puede que solo haga falta hacer unos pequeños ajustes posteriores. Pero no es una buena solución si buscamos la máxima calidad en nuestra toma.

El equilibrio de blancos sirve para neutralizar las dominantes de color de la iluminación existente. Estrictamente, sirve para conseguir que el blanco sea blanco. El problema es que todos sabemos que la realidad no es así. Como bien se dice en el artículo que hemos enlazado antes:

El balance de blancos en su implementación final no es sino una simple multiplicación lineal de los canales RGB del archivo RAW. Es decir, los niveles de algunos de los canales, casi siempre el rojo y el azul, son multiplicados por un factor mayor de 1,0 que los escala con la intención de compensar por un lado las diferentes sensibilidades que tiene nuestro sensor particular, y por otro las diferentes dominantes presentes en la escena y que dependerán del tipo de la misma (luz de día, tungsteno, sombra,…). Por lo tanto el balance de blancos, aunque en último término pueda traducirse de cara al usuario en la consabida e intuitiva pareja Temperatura/Matiz, en la práctica no es sino una sobreexposición de algunos de los canales del archivo RAW por un factor multiplicador.

La luz siempre tiene dominantes. En los amaneceres y al finalizar el día es cálida. En la sombra y cuando hace frío es azul. La luz de las bombillas puede ser también azul, anaranjada o incluso verdosa. Y aunque nuestro cerebro nos engaña (compensa la temperatura de color) somos capaces de apreciar esos matices.

Equilibrioiii
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