Un olvido de vez en cuando no significa que sufras de pérdida de memoria, pero aprende a reconocer cuándo se te están cruzando los cables para que tomes cartas en el asunto.

Nuestro cerebro emplea diferentes estructuras para trabajar con diferentes tipos de memoria. Las dos modalidades principales de memoria son: la memoria a corto plazo y la memoria a largo plazo. Aunque se puedan dar disfunciones,  pérdida de memoria en ambas, nos centraremos en la Memoria a Largo Plazo Declarativa.

La Memoria a Corto Plazo retiene información limitada durante una pequeña cantidad de tiempo.

La Memoria a Largo Plazo almacena durante mucho tiempo una gran cantidad de información compleja. Es lo que solemos entender popularmente como “memoria”. A su vez, hay dos tipos de Memoria a Largo Plazo: La Memoria No Declarativa o Implícita: montar en bicicleta, conducir;  y la Memoria Declarativa o Explícita, utilizado para recordar experiencias personales o nuestro conocimiento sobre el mundo: cómo se llama un familiar, dónde dejé las llaves, quién gobierna mi país, qué ha ocurrido hace cinco minutos o hace cinco meses.

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Qué es la pérdida de memoria?

Cuando olvidamos algo, lo habitual no es que “perdamos” el recuerdo en sí, sino que nuestro cerebro “no encuentre el camino” hasta el recuerdo que tratamos de buscar. Los olvidos «patológicos» se denominan amnesias.

Síntomas

  • Perder objetos personales frecuentemente.
  • Tener dificultades para encontrar las palabras adecuadas.
  • Hacer las mismas preguntas en una conversación, o contar varias veces la misma historia.
  • No recordar si hemos hecho algo, como por ejemplo, tomar un medicamento.
  • Desorientarse o perderse en lugares conocidos.
  • Confundirse de año, o de día de la semana.
  • Tener dificultades para recordar citas o eventos.
  • Problemas para seguir instrucciones o tomar decisiones.

Tipos de pérdidas de memoria: Transitoria y Permanente

La pérdida de memoria transitoria consiste en el olvido de una información que, tras un tiempo de amnesia, vuelve a nuestra memoria. Si somos incapaces de recordar un nombre, pero lo recordamos una hora más tarde, o si somos incapaces nada más despertar de recordar lo ocurrido la noche anterior tras haber ingerido mucho alcohol, serían pérdidas de memoria transitorias.

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La pérdida de memoria permanente sería la información que perdemos y no somos capaces de recuperar. Si no somos capaces de recordar, aunque nos lo recuerde otra persona, dónde hemos dejado las llaves de casa u olvidamos que ha venido nuestro hermano a visitarnos la tarde anterior, estaríamos ante una pérdida de memoria permanente.

Fuente: Cognifit

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