Entre los carretilleros de la frontera, la ley es la del dólar y los paracos

Entre los carretilleros de la frontera, la ley es la del dólar y los paracos

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La crisis humanitaria ha hecho que miles de venezolanos salgan al exterior a trabajar en cualquier oficio para poder vivir mejor y enviar dinero a sus familiares. Profesionales que les ha tocado lavar, limpiar y aun así no hacen suficiente para vivir, porque la inflación en Venezuela va por encima de la economía en otros países, la única moneda con la que se puede sobrevivir en nuestro país es el dólar.


En medio de esa búsqueda del venezolano de sobrevivir a la crisis y buscar la economía muchos adquieren dólares y se van a la frontera a comprar comida, zapatos, bolsos, lencerías ropas, porque son más económicos y son artículos que no se pueden dar el lujo de tener en Venezuela o simplemente van para comprar y vender.

Los bultos de maletas se convierten en sacos que muchos no pueden cargar y allí en plena parada están los famosos carretilleros esperando para ofrecer sus servicios, ven venir los autobuses o carros taxis y corren detrás de ellos para así captar sus clientes o está en las afueras de un supermercado que está en la parada.

“Señor, le llevo su maleta hasta la parada o hasta el estacionamiento”, dicen de un lado y otro de la frontera los carretilleros, cuyo aspecto es el  de muchachos de la calle, pero al escucharlos hablar sabes que son venezolanos.

Ninguno trabaja por su cuenta, sino como sociedad. Andy, un joven que viene de Aragua, y que llegó a San Antonio del Táchira con sus dos hermanos menores, vive del lado de San Antonio del Táchira, pero sus hermanos viven en Cúcuta.

Ellos cobran dependiendo de la cantidad de maletas. Entre 10 mil, 20 mil a 30 mil pesos puede salir un viaje y, según explica Andy, cuando la cosa está muy mala puede sacar 10 dólares en un día, lo que equivale a unos 30 mil pesos; cuando el día está bueno, pueden llegar hacer hasta 100 dólares. Les han pagado hasta en euros.

Andy confiesa que casi nunca hay días malos, y que los mejores días son los fines de semana cuando hay mayor movimiento. Sus ingresos les dan para pagar los alquileres, comprar buena comida y buena ropa (para trabajar usan otra para no dañarla). Y cuando visitan a sus padres cada uno puede ir con 300 y hasta 500 dólares en sus bolsillos.

La jornada de estos jóvenes comienza a las 8 de la mañana y culmina a las 9 de la noche todos los días, sin casi descansar a lo largo de ella.

Las trochas, territorio paraco 

Ellos, al igual que muchos venezolanos, pasan trabajo; están expuestos al peligro de que los “paracos” los puedan castigar por la acción de alguno que «se porte mal». Uno de los hermanos, que no se quiso identificar, cuenta que al menos mensualmente “pican a una persona».

«Esos se vienen a portar mal aquí, robando a la gente, pero a ellos los buscan” comentan los jóvenes. Quienes los buscan son los “paracos” para hacer respetar su ley, de la misma forma pueden ser sacados por la Migración, pero si lo agarran los primeros pueden estar sentenciados a morir o a simplemente no pisar más territorio colombiano…

 

 

Continuar leyendo Vía CARAOTA DIGITAL.

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