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Te has preguntado alguna vez de dónde vienen las olas que surfeamos; qué hace a cada ola diferente; por qué unas rompen limpiamente y otras simplemente se cierran; por qué, algunos días, las olas llegan en series y otros días no; y cómo las mareas, el viento y la forma del fondo marino afectan a las olas para surfear.

Nazaré, una villa marinera de la región Centro de Portugal, es una de las capitales del surf por la ingente cantidad de olas gigantes que aparecen en sus playas, saltó a los medios de comunicación en noviembre del año 2011 cuando el hawaiano Garrett McNamara consiguió el récord mundial al surfear la ola más grande registrada.

La explicación hay que buscarla en una fábrica submarina: el Cañón de Nazaré.

Con una profundidad de unos cinco kilómetros y una extensión de más de doscientos kilómetros es el mayor desfiladero submarino de Europa.

Este cañón tiene además otra singularidad geológica, su forma de embudo. En su comienzo, en la parte oceánica, es ancho unos veinte kilómetros y en menos de cien metros termina en la parte más estrecha, lo cual provoca un efecto amplificador.

Esta peculiaridad hace que en la Praia do Norte aparezcan olas de más de treinta metros de altura, ideales para los amantes del surf más extremo.

Ondas capilares y gravitatorias

Desde un punto de vista físico, las olas del mar son ondas mecánicas que se propagan en la interfaz entre dos medios naturales, el mar y la atmósfera. Se producen como consecuencia de las variaciones de presión al pasar el aire sobre las crestas y los valles de las pequeñas irregularidades que tiene la superficie del mar.

Por otra parte, hay que tener en cuenta que en la formación de una ola existen dos movimientos, la oscilación circular de la misma y la propagación de dichas ondas hacia delante.

 

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