¿Por qué el cielo se ve azul? Los sencillos instrumentos con los que el científico John Tyndall logro descubrirlos
¿Por qué el cielo se ve azul? Los sencillos instrumentos con los que el científico John Tyndall logro descubrirlos

John Tyndall, con su curiosidad, aclaró muchos enigmas de la naturaleza

/
1 minuto de lectura

El de la anestesia, el efecto invernadero, la esterilización de los alimentos, la primera escalada del monte Weisshorn, los principios de la fibra óptica o la levitación magnética… es el mismo John Tyndall.

A lo largo de la historia, a muchos los científicos les ha motivado la aspiración de comprender cómo funciona la naturaleza. Uno de los mejores ejemplos de los practicantes de esta forma pura de descubrimiento es el físico irlandés John Tyndall (1820-1893).

En su forma más pura, se trata solo de eso: el deseo de entender, sin tener en cuenta cuán útiles o rentables puedan ser los descubrimientos.

Ese enfoque de la ciencia se llama «investigación impulsada por la curiosidad» o «investigación sin límites».

Además de ser un erudito, Tyndall también era un romántico.

Era un entusiasta montañista y pasaba mucho tiempo en los Alpes. A menudo hacía una pausa al atardecer pues las puestas de Sol alpinas y su magnífica gama de colores lo dejaban extasiado.

Fue por eso que se propuso comprenderlas y, con ello, logró inspirar a generaciones de científicos a realizar investigaciones fundamentales.

La razón de la belleza

Su ilimitada curiosidad y su interés por la naturaleza lo llevaron a explorar una amplia gama de temas y a hacer muchos descubrimientos clave para la ciencia.

Fue él, por ejemplo, quien demostró por primera vez que los gases en la atmósfera absorben calor en grados muy diferentes, descubriendo así la base molecular del efecto invernadero.

Para encontrar respuestas a sus diversas preguntas, inventó experimentos para los que construyó varios aparatos, algunos muy sofisticados, que requerían, además, de una profunda comprensión teórica y una tremenda destreza.

Pero cuando quiso saber por qué el cielo se ve azul en el día y rojo al atardecer, los instrumentos que usó fueron sencillos.

Armó un simple tubo de vidrio para simular el cielo y usó una luz blanca en un extremo para simular la luz del Sol.

Descubrió que cuando llenaba gradualmente el tubo de humo, el haz de luz parecía ser azul desde un costado pero rojo desde el otro extremo.

Se dio cuenta de que el color del cielo es el resultado de la luz del Sol dispersandose por las partículas en la atmósfera superior, en lo que ahora se conoce como el ‘efecto Tyndall’.

 

Continúe leyendo esta interesante noticia en  BBC MUNDO

Deja un comentario

Your email address will not be published.

Recientes de Blog