Los Robots del futuro próximo harán todo lo que hace el cerebro humano
Los Robots del futuro próximo harán todo lo que hace el cerebro humano

Los Robots del futuro próximo harán todo lo que hace el cerebro humano

/
3 minutos de lectura

El fascinante mundo de los robots, visto por Anders Sandberg, investigador experto de la Universidad de Oxford

La revolución tecnológica actualmente en curso implica que los robots hagan los dos trabajos, tanto el físico como el mental.

El neurocientífico computacional, e investigador en la Universidad de Oxford, Anders Sandberg, lleva una gran medalla al cuello con las instrucciones para ser crionizado antes de morir.

Si un día su médico le dice que está en las últimas, dejará Inglaterra y viajará hasta Arizona, donde será congelado.

«Creo que solo tengo un 5% de posibilidades de que funcione, pero son suficientes para mí», dice.

Espera que su marido y otros familiares hagan lo mismo, por lo que quizás puedan reencontrarse dentro de miles de años. No está mal por 20 euros al mes. ¿Demasiado excéntrico? Tal vez, pero como investigador en el Instituto para el Futuro de la Humanidad de la Universidad de Oxford no es tan extraño que aspire a conocer cómo será el mundo venidero. Si lo consigue, se convertirá en «un refugiado del tiempo».

Mientras, el neurocientífico estudia la inteligencia artificial desde el punto de vista ético, social e incluso político.

Nos prepara para lo inevitable, una sociedad transformada por máquinas cada vez más inteligentes, con las que tendremos que aprender a relacionarnos. Un panorama inquietante pero que él ve lleno de posibilidades. Lo ha descrito en el Foro Telos, organizado en Madrid por la Fundación Telefónica en colaboración con el Foro de la Cultura.

La tecnología es algo que nos define como humanos. ¿Por qué ahora parece asustarnos tanto?

Somos animales tecnológicos, pero nuestras herramientas se han vuelto cada más sofisticadas. El verdadero problema es que tomen decisiones sin nuestra aprobación. Los algoritmos ya deciden qué anuncios mostrarnos, por ejemplo. Esto ha hecho que veamos lo nuevo como peligroso.

¿Qué dilemas nos presentará la inteligencia artificial?

Uno de los principales es que no entendemos sus consecuencias, no sabemos cómo controlarla. Y es necesario actuar en ese sentido, porque cuando necesitemos ese control quizás sea demasiado tarde.

¿Nos va a quitar el trabajo como pronostican?

Muchos trabajos se han transformado debido a la inteligencia artificial, y veremos sorpresas en el futuro. Los que puedes explicar en unas pocas frases desaparecerán. Por ejemplo, el «telemarketing». Pero no ser filósofo, más complejo de definir.

¿Podrá un software sentir?

Creo que hará cualquier cosa que el cerebro humano pueda hacer. Y con esto me pongo a muchos filósofos y científicos en mi contra. Creo que la mejor manera de saberlo es tratar de construir el software, preguntárselo y ver si creemos en sus respuestas. La mayoría de las veces solo queremos herramientas, pero es probable que muchos deseen una tecnología que ocupe el lugar de mascotas o familiares.

Eso implica una dimensión moral y, por lo tanto, un trato distinto.

Puede suscitar una discusión similar a la que tenemos sobre los animales, si son o no agentes morales con sus propios derechos. Nos planteamos si somos crueles con ellos al utilizarlos en espectáculos o no tener en cuenta su dolor. Si las máquinas llegan a sentir, podrían convertirse en algo que los humanos debemos cuidar, como un bebé, una persona en coma o un animal. Y quizás un día hagamos máquinas responsables de su acción. Eso sería un gran problema.

Los robots muy parecidos al ser humano generan cierta repulsión, ¿se convertirán en nuestros amigos o amantes?

Sí, es posible, aunque es difícil que no resulte espeluznante. Cuesta mucho superar el valle inquietante (el rechazo a las réplicas antropofórmicas).

¿Tomarán decisiones por nosotros?

Muchos algoritmos ya lo hacen. Pueden estar equivocados, pero no hay forma de corregir las decisiones de Twitter o Google. El problema con las máquinas no es tanto que tomen buenas o malas decisiones, sino que estas sean rígidas y no puedas cambiarlas.

¿Los robots podrían rebelarse?

La cuestión real no es que las máquinas nos odien o quieran dañarnos, sino que sean diseñadas con programas que no se ajustan a nuestros valores y emociones. Lo que hace que una vida humana sea buena es algo muy difícil de traducir a una computadora. Pueden producirse malos entendidos que sean peligrosos o indeseables. Una máquina muy inteligente podría prever nuestra resistencia y tomar medidas racionales para evitar que la detengamos.

 

Continúe leyendo esta interesante noticia en   ABC ciencia

2 Comments

Deja un comentario

Your email address will not be published.

Recientes de Blog