«No teníamos memoria cuando ocurrió la tragedia del 99». La frase la suelta, lapidaria, el investigador del Instituto de Mecánica de Fluidos de la Universidad Central de Venezuela (UCV), José Luis López Sánchez.

Quizá fue el tiempo, la pena o el miedo los que dejaron sin recuerdos al pueblo, pero no era primera vez que Vargas veía de cerca el rostro de la catástrofe y tampoco recién conocía lo mortífera que podía ser la naturaleza. Los académicos sí podrían haberlo sabido.

Pero para el común, el 15 de diciembre del año 1999 el desastre dejó de ser un recuerdo ausente para los litoralences y pasó a ser la primera evocación que a veinte años del deslave aún llega a la mente cuando comienza a llover.

Ya habían ocurrido eventos similares en el estado Vargas pero en muchos casos no se recordaban: 1938, 1948 y 1951 son años en los que se reportan los precedentes más cercanos a la tragedia que vistió de luto al país hace dos décadas, que acabó con la vida de entre 15.000 y 70.000 personas (las cifras oficiales nunca se conocieron), que arrasó con edificaciones, y por la que aún hay familias que esperan la llegada de algún pariente que se perdió de vista cuando el río se lo llevó todo.

Los acontecimientos de los días 14, 15 y 16 de diciembre de 1999 quedaron plasmados en la memoria de los venezolanos. A veinte años esas fechas son minutos de silencio por las pérdidas humanas y suponen los días en los que ocurrió el peor desastre natural de la nación, luego del terremoto de 1812.

 

Vía TalCual

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