El 5 de enero de 2020 se marca un nuevo hito dentro de la Asamblea Nacional (AN) venezolana, en manos opositoras desde 2016. El día de la instalación, como dicta la Constitución.

Los parlamentarios del bloque de la Unidad deberán decidir si ratifican en el cargo de presidencia a Juan Guaidó o le dan paso a un nuevo liderazgo.

Las recientes irregularidades que vinculan a ocho miembros de la Comisión de Contraloría con presuntos actos de corrupción, la falta de atención a algunos reclamos de las minorías y la permanencia de Nicolás Maduro en el poder -pese a haber prometido los primeros meses de 2019 un cambio político rápido- le juegan en contra al diputado de Voluntad Popular, a la postre convertido en mandatario interino.

La gestión de Guaidó al frente de la Asamblea Nacional empezó con audacia política, al declarar un vacío de poder y usurpación de la Presidencia de la República por parte de Maduro luego del 10 de enero. Ese vacío, debido al no reconocimiento por parte del parlamento venezolano y parte de la comunidad internacional del proceso comicial de mayo de 2018, llevó a la Asamblea Nacional a redactar un Estatuto para la Transición, documento que ha marcado acciones legales como el nombrar juntas directivas ad hoc para Pdvsa, Citgo o Pequiven.

Todo el apoyo hacia Guaidó, aunque no irrestricto, se diluyó un poco luego de la sublevación de un grupo de militares contra el régimen de Nicolás Maduro el 30 de abril, cuestión que fue apoyada por el mandatario interino.

 

Vía TalCual

 

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