La inmunoterapia avanza como tratamiento efectivo contra el cáncer
La inmunoterapia avanza como tratamiento efectivo contra el cáncer

La inmunoterapia avanza como tratamiento efectivo contra el cáncer

/
2 minutos de lectura

La inmunoterapia ha permitido, según los especialistas, crear un punto de inflexión en la lucha contra el cáncer.

Los fármacos inmunológicos, que actualmente se conocen como «inmunoterapia», tienen una función clara: incitar al sistema inmunitario a atacar a las células cancerosas.

Uno de los métodos de inmunoterapia más utilizados, es el basado en los anticuerpos «monoclonales», para liberar los «frenos» del sistema inmunitario.

Muchos tipos de cáncer los utilizan para evadir al sistema inmunitario, pero estas vías se pueden bloquear con anticuerpos específicos, denominados inhibidores de los puntos de control.

Una vez que es despojado de estos «frenos» y es capaz de encontrar las células cancerosas, el sistema inmunitario será capaz de detectar, detener o desacelerar el crecimiento del tumor. Por desgracia, la inmunoterapia no es aplicable a todos los pacientes, pues en algunas ocasiones existen barreras que impiden que las células T (linfocitos), identifiquen y ataquen a las células cancerosas. Por eso, cada nuevo avance en este campo es un paso de gigante en la lucha contra la enfermedad.

Uno de los últimos estudios en este ámbito, parece haber dado en la diana de una de esas barreras.

Un equipo de científicos de la Universidad de California, en Los Ángeles (UCLA), liderado por el biólogo barcelonés Gabriel Abril-Rodríguez, ha identificado un oncongen llamado PAK4, cuya inhibición permite al sistema inmunitario combatir con éxito las células cancerosas.

El descubrimiento, publicado en la revista especializada Nature Cancer, abre una importante vía de esperanza en el tratamiento de determinados tumores.

¿Por qué algunos pacientes no responden a la inmunoterapia?

«No existe una respuestas única, ya que los mecanismos que los tumores utilizan para evadir el sistema inmunitario pueden variar de paciente a paciente», señala Gabriel Abril-Rodríguez a National Geographic España .

«Por ejemplo -aclara- hay tumores que simplemente son ‘invisibles’ para el sistema inmunitario, ya que no contienen mutaciones que puedan ser detectadas, o simplemente no las ‘enseñan’ en su superficie, con lo que pasan desapercibidos. En el caso de las inmunoterapias que bloquean la vía PD-1/PD-L1, sabemos que lo que se necesita para que los pacientes respondan al tratamiento es que los linfocitos hayan encontrado el tumor».

Para la realización del estudio, los investigadores analizaron primero las biopsias de 41 pacientes aquejados de melanoma metastásico, y seleccionaron aquellos en los que los linfocitos no se habían infiltrado en las células cancerosas. Descubrieron que había 18 genes que estaban más activos cuando las células T no habían penetrado en el tumor, con lo que infirieron que alguna culpa tendrían que tener.

Genes y linfocitos

«La lista nos da una información de cuáles son los genes que están sobreexpresados en los tumores que no están infiltrados, lo cual nos permite establecer una asociación entre estos genes y la falta de linfocitos, pero no nos permite inferir una relación causa-efecto», explica Abril-Rodríguez. De todos estos genes, seleccionaron uno que parecía jugar un papel importante: el PAK4.

El equipo científico eligió este gen por diversos motivos: en primer lugar, debido a que es una proteína quinasa que puede ser inhibida con un fármaco ya existente, lo que les permitía acelerar las investigaciones.

En segundo lugar, a diferencia de los otros genes de la lista, el PAK4 está implicado en un mecanismo de señalización que ya había sido asociado con la falta de infiltración en los tumores, lo que lo convertía en un candidato perfecto.

Continúe leyendo sobre este interesante estudio en  NATIONAL GEOGRAPHIC

Deja un comentario

Your email address will not be published.

Recientes de Blog