El Clásico más largo del mundo

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Fue Osvaldo Soriano, arquitecto argentino de sílabas, el que amasó el fútbol y lo hizo cuento, relato y obra maestra con su pieza ‘El penal más largo del mundo’, referida a un lanzamiento por el que hubo que aguardar una semana. Si la providencia y los botines del calendario le hubieran dejado ver este partido Soriano lo habría llevado a lo sobrenatural.

Tras la mejor campaña publicitaria de la historia, el Clásico más largo del mundo comenzó el 26 de octubre y terminó el 18 de diciembre, con las colas intercontinentales de Doña Manolita y el olor a castaña pegado al poste. El Madrid intentó retrasar el encuentro con Messi durante dos meses, una loable iniciativa, pero el argentino, como el servicio militar en los años 80, siempre está ahí, aunque pronuncie la palabra retirada en París, una travesura fuera del área.

De Mendy a Romario

Con un aperitivo estilo cumbre de la OTAN, en la tarde en la que nada era normal ambos equipos compartieron hotel. En la tarde en la que nada era normal el Madrid se presentó sin Balones de Oro en la primera foto, con Modric y su exterior del pie en el foso. En la tarde en la que nada era normal el Barça sentó a Busquets con fiebre, el último testigo del centro del campo de carrerilla, el que gobernó el mundo del balón con Xavi e Iniesta. El guardia de tráfico del juego azulgrana no pisó la cancha. En la tarde en la que nada era normal Mendy, en el templo de Romario y Ronaldinho, intentó un híbrido entre la cola de vaca y la elástica. Le salió una pintura rara, un torero con barba, un barítono con un piercing en la lengua.

El documental de Bale

El Madrid sobrevivió a la baja de Hazard, sancionado por Meunier. El Barça sobrevivió a un ejercicio de equipo chico, azotado en la pizarra por Zidane, que fichó a Bale para la cita. No se puede apostar sobre su porvenir, siempre azaroso. La temporada del galés es para que Amazon Prime compre los derechos y haga un documental. Hay de todo:intriga, saques de banda del Seis Naciones, lesiones, ofertas, viajes, agentes secretos, cenas y goles que se le anulan por milímetros.

Ansu Fati y Rodrygo

Siempre hermanados, Piqué y Sergio Ramos salvaron goles en la raya de puerta. El azulgrana fue otra vez el mejor portavoz de su equipo, el único imán al que iban casi todos los centros blancos; el zaguero madridista estuvo en plan muro y se ocupó de borrar del mapa a Luis Suárez y a Griezmann, con la inspiración raptada en su primer Clásico.

 

Vía MARCA

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