Categorías
Deportes

Quique Setién, cruyffista hasta la médula y carácter para recuperar la identidad

Enrique Setién Solar (Cantabria, 27 de septiembre de 1958) tiene ante sí la gran oportunidad de su vida en un banquillo, entrenará al Barça

Compartir en:

Pocos entrenadores, a priori, encajan tan bien en la filosofía del Barcelona como su nuevo entrenador. Enrique Setién Solar (Cantabria, 27 de septiembre de 1958) tiene ante sí la gran oportunidad de su vida en un banquillo. Caprichos del destino, será en el de un club cuyo estilo de juego le enamoró y llevó a emular durante sus anteriores etapas en equipos como Las Palmas o el Betis. Setién entrenará al Barça. Las piezas encajan.

Atrevido y polémico a partes iguales, Setién siempre ha enarbolado la bandera del buen gusto futbolístico, del fútbol control, de la defensa de la posesión y la presión adelantada, de la defensa de tres y el intercambio de posiciones. En definitiva, de todos los conceptos con los que Johan Cruyff y su ‘Dream Team’ asombraron al mundo, de todas las cualidades que exhibió Pep Guardiola y el ‘Pep Team’.

Setién nunca ha ocultado su admiración por esas épocas brillantes del club azulgrana. «Habría dado un meñique por haber jugado con Johan», llegó a decir en una ocasión. El técnico cántabro dejó claro en un imperdible «Primera Plana» con MARCA cual era su apuesta de juego. «El modelo de juego lo fundamento principalmente en la conservación del balón, esa es mi máxima. Si tienes el balón nadie te va a hacer gol, salvo que te lo marques en tu propia portería, claro está. Cualquier jugador disfruta mucho más del fútbol con el balón en los pies que corriendo detrás de él.

Lo cierto es que su manera de dirigir nunca ha dejado indiferente a nadie. Comenzó con su Racing, con el que logró el ascenso a Segunda División. Llegó el Poli Ejido y después una aventura frustrada con la selección de Guinea Ecuatorial. No le gustó lo que veía y se fue, habiendo dirigido solo un partido. Síntoma de tener un carácter fuerte, de sobrarle personalidad.

Le siguió un paso fugaz por el Logroñés. Con el Lugo encontró la estabilidad, aunque él no se sienta muy cómodo en un escenario tan calmado. Lo subió a Segunda División y desplegó por campos modestos un futbol de alta escuela. Seis temporadas después, con el Lugo asentado en Segunda División, hizo las maletas rumbo a Canarias. Con él en el banquillo, medio mundo descubrió a los Jonathan Viera, Roque Mesa, Vicente, Willian José… mientras la Liga disfrutaba de un equipo que luchaba por la permanencia ofreciendo un planteamiento más propio de un equipo que aspiraba a puestos europeos.

Quedó en su salida, como casi siempre, un sabor agridulce. En su segunda temporada anunció su salida en marzo tras varios desencuentros con el presidente y el equipo se le cayó en el último tercio de temporada. De allí al Betis, donde, con matices, se repitió la historia.

Dejó a su paso una relación de amor-odio entre el beticismo que todavía hoy colea. Mezcló veteranía con juventud, recuperó a Joaquín, Bartra o Guardado para la causa, se rodeó de grandes peloteros y le añadió impactantes apariciones como la de Junior Firpo, Fabián o Loren. Con ellos devolvió al Betis a Europa y estrenó su experiencia en los banquillos por Europa. Eso y una semifinal de Copa fueron su legado. En su segundo año, como viene siendo tradición, los enfrentamientos se sucedieron, alguna rueda de prensa caldeó aún más el ambiente y el beticismo acabó por reclamar su salida.

 

Vía MARCA

Compartir en:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *