¡Atentos!, las ciudades tienen una riqueza oculta

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En el mundo, alrededor de un tercio de la superficie de una ciudad la ocupan espacios públicos: desde calles, plazas de barrios y parques, hasta instalaciones públicas, como bibliotecas y mercados.

A pesar de su importancia, suele ignorarse por muchas razones el potencial de transformación de las ciudades y de mejora de la vida urbana que tienen los activos de los espacios públicos, que normalmente son propiedad de los Gobiernos municipales y están gestionados por ellos. Algunas de esas razones son: una planificación urbana deficiente y ad hoc, limitaciones presupuestarias y otras prioridades urgentes derivadas de una rápida urbanización. El deterioro consiguiente de los espacios públicos, que los transforma en lugares congestionados, contaminados y ocupados predominantemente por vehículos, suele convertirse en una carga, lo que genera una espiral negativa que agota los recursos públicos y agrava otros problemas de las ciudades.

En cambio, las ciudades que invierten en la creación de espacios públicos conectados e inclusivos contrarrestan esta tendencia y funcionan mucho mejor. Aprovechan los activos de los espacios públicos para generar valor para los entornos circundantes, apoyando los medios de vida y promoviendo las empresas locales, y para estimular la revitalización urbana y la innovación, atrayendo aún más a las empresas y el talento. Estas ciudades cosechan también los beneficios económicos de los espacios públicos bien concebidos.

La existencia de espacios públicos satisfactorios también contribuye a la calidad de vida de una ciudad, ya que mejora las condiciones para el tránsito peatonal, la seguridad pública, la inclusión social, el dinamismo de los barrios, la salud urbana y el bienestar de los ciudadanos.

Susana Morffe

@SusanaMorffe

Fuente: Grupo Banco Mundial

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