Polvo del Sahara: Perjudicial para nosotros, pero esencial para el planeta
Polvo del Sahara: Perjudicial para nosotros, pero esencial para el planeta

Polvo del Sahara: Perjudicial para nosotros, pero esencial para el planeta

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La nube de polvo del Sahara transporta partículas que irritan los pulmones pero también fertilizan la vida vegetal y oceánica

La masiva nube de polvo del Sahara llegó a Puerto Rico el domingo pasado, arrasando y manchando el cielo nocturno de un blanco lechoso. El lunes y el martes, el aire se hizo más denso con el polvo por hora. A última hora del martes, Olga Mayol-Bracero, una química atmosférica de la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras, revisó las lecturas en la estación de observación atmosférica que maneja en el extremo noreste de la isla. Los números fueron más altos que cualquier cosa que haya visto en los 16 años que lleva tomando mediciones en la estación.

«No podía ver el cielo o las nubes, solo una capa grisácea», dice ella. «Definitivamente, nunca hemos visto algo como esto».

El polvo sobre Puerto Rico representaba solo el inicio del ataque de una nube gigantezca que había viajado más de 8.000 kilómetros desde el desierto del Sahara a través del Océano Atlántico, extendiéndose por los cielos sobre América del Norte y más allá.

Esta nube de polvo particular es llamativa y ordinaria al mismo tiempo. Cada año, este tipo de nube barre el Sahara, transportando alrededor de 180 millones de toneladas de polvo rico en minerales. A miles de kilómetros a favor del viento, el polvo de grano fino modifican la ecología de los lugares donde aterriza y al clima en general.

Pero la nube de este año es notable porque parece ser más la gruesa y densa que ha cruzado desde que empezó el monitoreo por satélite en 1979. Además, transporta toneladas de partículas finas que irritan los pulmones hacia América del Norte, donde las afecciones respiratorias crónicas son causas importantes de discapacidad y muerte.

¿Cómo es una nube normal y por qué es diferente a otras?

Las extensiones de desierto seco en el norte de África son las fuentes de polvo más grandes y consistentes del mundo. Las dunas de arena no suelen proporcionar el polvo; solo los vientos más feroces pueden levantar partículas tan pesadas. Pero las partículas finas de polvo a menudo se acumulan en los huecos o en los pisos en el paisaje desértico que en algún momento del pasado contenía agua. Durante todo el año, solo un fuerte viento que atraviesa la superficie de estos lugares ricos en polvo puede levantar toneladas de polvo en el aire.

En las condiciones adecuadas, que generalmente se alinean entre finales de la primavera y principios del otoño, grandes cantidades de polvo son arrastradas hacia la «capa de aire sahariana», una capa de aire seco y caliente, generalmente a medio kilómetro o más sobre la superficie de la Tierra que puede tener tres kilómetros de grosor.

En el verano, un pulso de polvo sale del continente cada pocos días. Una vez que las masas de aire más frías del océano lo impulsan a la atmósfera, el polvo puede flotar durante días o semanas, dependiendo de qué tan alto y seco esté el aire. Los vientos alisios de este a oeste lo barren a través del Atlántico hacia el Caribe y los EE. UU. en pocos días. A medida que el polvo se mueve, los trozos caen en una lluvia constante de partículas.

Por lo general, el polvo brilla a miles de metros sobre la superficie de la Tierra. Pero esta nube no solo es mucho más grande de lo habitual, también es mucho más baja. Cuando la nube llegó a tierra cerca del Caribe y el sur de los Estados Unidos la semana pasada, la lluvia de polvo estaba más cerca de lo que suele estar de donde vive y respira la gente.

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