Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo
Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo

Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo, II Fase – 38va. entrega

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(Continuación)

Me gustaría iniciar el escrito de esta semana, expresando que hoy por hoy debemos sincerarnos, dado que de acuerdo a los acontecimientos ocurridos en el tiempo sobre el tema en cuestión, haberle concedido a Guyana la agrietada posibilidad de explotar los recursos existentes tanto en el territorio continental como en el de los espacios acuáticos del Atlántico correspondientes al espacio geográfico integral del Esequibo en el año 2004, no fue precisamente una decisión política acertada de Venezuela, dado que desde ese entonces, Guyana ha venido cambiando sus estrategias de manera muy astuta y bien manejadas en el campo diplomático ante la comunidad internacional, generando alianzas con otras potencias de primer orden en aras de lograr un crecimiento integral, logrando que hayan inclinaciones en favor del reconocimiento de la validez del Laudo Arbitral de París de 1899.

Es obvio que la intervención hoy en día de la Corte Internacional de Justicia en el caso de la controversia territorial impulsada por Guyana, perjudica abiertamente la posición adoptada por Venezuela, y esa es la razón por la que el Gobierno actual decidió no aceptar dicha instancia, dado que ante el proceso que sigue dicho organismo, la reclamación abarca prácticamente las dos terceras partes del territorio ocupado por Guyana hoy en día, aunado a la condición social desventajosa de ese país, hechos que ha utilizado y aún sigue hoy en día manejando el Gobierno de ese país como estrategias para victimizase ante la comunidad internacional, menoscabando con ello la actuación venezolana, aunado a que la experiencia internacional a través del mecanismo jurídico impuesto a los venezolanos desde 1897, no fue en nada favorable a nuestros intereses, y menos conociendo los turbios manejos realizados a espaldas de nuestro gentilicio desde ese entonces.

Adicionalmente, llama la atención el hecho de las distintas detenciones a embarcaciones efectuando actividades ilícitas en el mar, las cuales se realizaron por la Armada de Venezuela en los espacios acuáticos correspondientes a la proyección del Estado Delta Amacuro, y no a las del Esequibo, cuyos espacios acuáticos se corresponden en su trazado con beneficio de todas las partes (lo que incluye a Guyana y a Suriname), tomando en cuenta las delimitaciones ya efectuadas entre Brasil con la Guayana Francesa, y de Trinidad & Tobago con Venezuela.

Las interceptaciones realizadas por Venezuela tanto a las embarcaciones pesqueras como a los buques exploratorios que han venido a efectuar las labores ilícitas en el suelo y subsuelo marino ubicado en la Zona Económica Exclusiva, se han ejecutado en el ejercicio habitual de los patrullajes programados por la Armada Nacional Bolivariana, con lo que se ha enviado un claro y contundente mensaje al Gobierno de Guyana sobre el descontento venezolano por el ejercicio de dichas actividades económicas; sin embargo, esta forma de proceder no ha sido suficiente al no haberse generado el efecto esperado, lo que ha conllevado al apuntalamiento de dos hechos muy particulares los cuales estriban por un lado en que las empresas extranjeras a las que Guyana le ha otorgado concesiones aún continúan ejerciendo sus labores de exploración en los espacios que le pertenecen a Venezuela en el Esequibo, y por la otra, no se han logrado exacerbar las acciones de defensa integral ejercidas por el Gobierno de Venezuela en el mar a través de la presencia de la Armada, es decir, no se ha reflejado una sensible y adecuada continuidad de dichas acciones, lo que conformaría una especie de contradicción en el contexto de las políticas propias del Estado venezolano. De hecho, la infraestructura logística de desarrollo actual existente en la zona (Estado Delta Amacuro y zonas adyacentes), considerando las condiciones precarias allí existentes como zona fronteriza “por ahora”, aunado a las condiciones naturales del mar allí existentes, han sido totalmente inadecuadas, lo que corrobora la inconsistencia e insuficiente política de acción venezolana sobre el tema en cuestión.

Como consecuencia de esta versatilidad, al haber desviado Guyana la atención sobre la controversia en el territorio continental del Esequibo, y enfocarlo hábilmente hacia el Océano Atlántico haciendo uso del Derecho del Mar como prioridad, salen a relucir algunas consideraciones que no podemos obviar sobre la complejidad que afronta Venezuela hoy en día sobre la delimitación de las aguas disputadas en el dicho océano, tanto de las aguas proyectadas por el Estado Delta Amacuro como del Esequibo, siendo estos los diferentes procesos de arbitraje que buscan afectar la libre salida de Venezuela hacia los espacios acuáticos respectivos:

  1. La delimitación pendiente entre la República de Barbados y la República de Trinidad & Tobago, dado que aun cuando ya Venezuela llevó a cabo la delimitación marítima con Trinidad & Tobago a finales del siglo XX (1990), el Tribunal Arbitral del Derecho del Mar se pronunció en el año 2006 estableciendo el límite marítimo internacional entre esas dos naciones a través de una línea equidistante en el que uno de los puntos geodésicos (No. 11) tiene coincidencia con la misma línea que estableció primero Venezuela con Trinidad & Tobago como su límite de áreas marinas y submarinas.
  1. El Gobierno de Barbados a raíz de haber otorgado una licitación para la exploración y explotación de yacimientos en el año 2007 dentro de los espacios acuáticos que ella define como parte de sus derechos, asignó áreas marinas específicas que se ubican por debajo de la línea limítrofe entre Venezuela y Trinidad & Tobago, encontrando que en dicho sector existen yacimientos gasíferos significativos, por lo que el conflicto de intereses sobre dichos espacios acuáticos involucran hoy en día a cuatro (4) países (Venezuela, Trinidad & Tobago, Guyana y Barbados); ahora bien, Barbados en el contexto diplomático emitió varias notas en rechazo a la delimitación efectuada, y a la vez, el Gobierno de Venezuela no presentó objeciones formales ante la Comisión de Límites de la Plataforma Continental, y en el año 2011, Barbados presentó la delimitación de su plataforma continental, la cual ocupa más de 200 millas marinas, proyección que ineludiblemente afecta los intereses de Venezuela en los espacios acuáticos respectivos, dado que se cruzan líneas marítimas entre las partes. El Gobierno venezolano aún no se ha pronunciado sobre esta nueva delimitación.
  1. La otra delimitación pendiente está relacionada con las acciones tomadas entre Guyana y Suriname, en la que estos países también decidieron solventar sus litigios sobre los espacios acuáticos ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar. En este contexto, dicho Tribunal se pronunció en el año 2007, dictando la sentencia sobre la delimitación en el Océano Atlántico para ambos países, la cual se realizó con base a la conformación de una línea equidistante desde dos puntos geográficos ubicados en la costa del Territorio Esequibo haciendo referencia al espacio geográfico integral del mismo, particularmente en el territorio continental como si este formase parte del territorio de la República Cooperativa de Guyana, desconociendo así dicho Tribunal, la controversia existente por parte de Venezuela sobre dicho espacio geográfico, y el Gobierno de Venezuela para ese entonces no emitió nota de protesta alguna.

Adicionalmente, no podemos obviar que el Gobierno de Guyana desde 1985 inició el proceso de revisión, aunado a la la siembra de conciencia y reflexión a propósito de su política exterior, virando el modelo racional de la época por una lógica cuyo elemento cognitivo en las estrategias del saber, originó la inclusión del pensamiento sobre el uso del poder que lucía. El horizonte emergente que procuró las claves necesarias en la aplicación de las prácticas políticas por parte de los guyaneses, escaló un peldaño significativo en la política exterior, fortaleciendo y beneficiando su condición tanto en el Caribe como en el continente americano. No debemos olvidar que el ingreso de Guyana a la O.E.A. fue prácticamente impuesto a Venezuela y, la votación favorable que le fue otorgada a Guyana durante la aprobación del Protocolo referido no benefició el interés nacional prevaleciente.

En 1990, durante la presidencia de Forbes Burnham, Venezuela no tuvo imagen ni respaldo ante la comunidad de las Antillas en el Caribe; Guyana les hizo ver que de ser la Nación vecina (Venezuela) quien tuviese éxito durante el proceso de reclamación del espacio geográfico integral del Esequibo, tendría el control estratégico sobre el Caribe Oriental, aduciendo que la reclamación pretendida ocupaba las cinco octavas (5/8) partes, originando en esas pequeñas naciones la impresión errada con respecto a las aspiraciones venezolanas.

Otra afirmación que resalta, es que Guyana produjo preocupación al afirmar que el 60% del territorio del cual formaba parte la CARICOM estaba amenazado por Venezuela, puesto que se reclamaba un espacio geográfico terrestre de 159.500 Kilómetros cuadrados del total del espacio geográfico de la CARICOM (257.051 Kilómetros cuadrados) sin incluir los espacios acuáticos; pero es cierto también, que Guyana representa el 83.62% de ese total, transmitiendo dicho país una vez más la imagen errada del Estado venezolano mediante una manipulación perversa que goza del respaldo de esas naciones.

Esta actuación del Gobierno de Guyana ante la comunidad internacional, señala que en el marco de las prácticas como producto de las racionalidades originadas en retóricas carentes de fundamentos, aunado a las exigencias admitidas a conveniencia de algunas Naciones, conllevaron a que se aprobase el contexto argumentativo y los imperativos morales exteriorizados en el lenguaje utilizado por Guyana, conformando así condiciones inaceptables para el Estado venezolano, por lo que la actuación de la Corte Internacional de Justicia independientemente de la presencia o no de nuestro país en el litigio como tal ante ese organismo, NO podría bajo ningún concepto prestarse a este malévolo y retorcido juego del Gobierno guyanés, hecho que pondría en juego la credibilidad y confianza de la comunidad internacional en la misma para futuras eventualidades.

Pero mientras tanto, esta aprobación compartida con las Naciones de la
Comunidad del Caribe, los Países No Alineados y la Comunidad Británica de Naciones, ha constituido el acuerdo estratégico manipulado en las redes del poder. La racionalidad dominante en Guyana ha venido operando socavando como infame elemento cognitivo, intentando cruzar a mi juicio de manera desesperada en todas las direcciones posibles los tejidos del pensamiento implantado en contra de Venezuela.

La realidad de los micros Estados del CARICOM requiere la participación activa de estas con inserción en la economía mundial, con capacidad de obtener beneficios en las negociaciones multilaterales y hemisféricas. De allí, que la política internacional del concierto de naciones pertenecientes a esta organización asumió cambios en los valores relativos a la participación y estabilidad de sus instituciones, mediante la apertura y participación con Estados distintos a los que tradicionalmente fueron líderes en el proceso de crecimiento económico y que ahora son reemplazados por otros sectores; esta prelación la tuvo a principios de siglo por su condición geopolítica la República Bolivariana de Venezuela a través del Acuerdo Energético de Caracas, hecho que ha sufrido un declive escalonado atendiendo a los cambios geoeconómicos manejados en el contexto de los recursos existentes, en el Derecho del Mar, en el interés de llevar a cabo las delimitaciones marítimas correspondientes, en la participación de nuevos organismos y de nuevos actores, en las presiones políticas internacionales, entre otros.

Las imágenes y actitudes que acompañaron lentamente los procesos de
integración, la inserción internacional de América Latina y el Caribe junto a las percepciones que predominaron como exigencias del imperialismo, particularmente entre culturas tan diferentes como lo son la guyanesa, las islas del Caribe Oriental y la venezolana, han influenciado predominantemente en atención a intereses políticos, económicos y militares que ejercen su influencia hoy en día en el continente. Con el giro de su política exterior, Guyana desarrolló a partir de 1970 una gama de relaciones que aún se mantienen, como las representaciones diplomáticas de la República Popular China, de la República Popular Democrática de Corea, de Rusia y de Cuba, incluyendo la presencia de algunas naciones árabes; sin embargo, China y Rusia se han mantenido en una posición no intervencionista, mientras que Cuba se ha inclinado en favor de Guyana.

Y aun en el marco de la realidad actual, el objetivo principal del gobierno actual de Venezuela ha ido en procura de la vinculación de Guyana con los principios del diálogo y la cooperación internacional, mediante el apoyo permanente que les permita a través de un programa planificado recuperar su economía; Venezuela ha fortalecido sistemáticamente los vínculos existentes con la CARICOM a propósito de la integración, y ha puesto especial énfasis en las relaciones entre la CARICOM y América Latina aprovechando su posición geopolítica.

Aún después de haber cedido el territorio a los guyaneses, la soberanía
británica sigue ejerciendo su influencia parcialmente, dado que al estar incluida dentro de la mancomunidad de las naciones británicas, tanto su política externa como su defensa militar dependen del gobierno inglés. Por su parte, Guyana ha promovido la inversión extranjera en las áreas de agricultura, minería, petróleo y explotación maderera; ha tenido como piedra angular en la racionalidad de su pensamiento, fortalecer la cooperación sur-sur. Mantiene unas relaciones muy amistosas con Brasil y de manera especial con el Estado fronterizo de Roraima. Brasil ha prestado un apoyo significativo a Guyana. La creación de la Comisión Consular Guyana – Brasil, contribuye a simplificar los problemas fronterizos entre ambas naciones. En 1993, fue reactivada dicha Comisión, en la que resaltaron aspectos para el establecimiento de mercados en las fronteras. Sin embargo, la Comisión demarcadora manifestó su preocupación por haber encontrado que el trazado limítrofe había sido modificado en detrimento de los intereses de Brasil.

Las relaciones de Guyana con Suriname son cordiales pese a la reclamación fronteriza entre ambas Naciones. La presencia actual de cincuenta mil (50.000) habitantes de nacionalidad guyanesa, que viven y trabajan en Suriname, abren la posibilidad de una política de expulsión masiva de esos inmigrantes, hecho que había condicionado mucho la actitud del Gobierno guyanés.

Las relaciones de Guyana con Colombia han sido tradicionalmente amistosas. Se ha observado un interés de Colombia por Guyana como posible mercado de sus productos. No debemos olvidar que también Guyana apoyó la candidatura colombiana en la O.E.A. Con Haití apoyó en su momento medidas multilaterales para el retorno del Presidente Arístide al poder. Aceptó formar parte del contingente de tropas de las Naciones Unidas que permanecieron allí en la segunda fase de la restauración de la democracia, con la finalidad de mantener la paz y contribuir a la reconstrucción del Estado haitiano.

La relación de Guyana con Estados Unidos ha buscado en esencia solventar la crítica situación económica, mediante la reactivación de algunos programas de ayuda hacia Guyana y se han efectuado ejercicios militares conjuntos. En líneas generales, la respuesta norteamericana había sido escasa ante los esfuerzos guyaneses, probablemente por el interés comercial que Guyana representaba, hasta que se le otorgó la concesión de exploración y explotación de los yacimientos encontrados por la Empresa Exxon Mobil en el subsuelo marino correspondiente a la plataforma continental del espacio geográfico integral del Esequibo, en el que varió su inclinación sobre el diferendo entre Venezuela y Guyana, pidiendo que se respete la decisión del Laudo Arbitral de París en 1899.

Con respecto a China Popular, además de las concesiones otorgadas en la exploración y explotación de yacimientos off shore, las relaciones siempre fueron cordiales. En el ámbito multilateral, hay coincidencias con respecto a las políticas del Movimiento de los Países No Alineados, donde Guyana ha jugado un rol trascendental; es una de las Naciones que ha brindado permanente cooperación.

En resumen, Guyana ha intentado neutralizar las acciones de Venezuela mediante el fortalecimiento de las relaciones con los países del entorno y otros de primer orden, ha buscado desviar el tema de la controversia territorial del Esequibo sobre el área continental hacia el ámbito de los espacios acuáticos en el Océano Atlántico, involucrando a otros países, prioritariamente a los Estados Unidos de América, y mientras esto avanza en provecho de su distanciamiento e incumplimiento establecido en el Acuerdo de Ginebra de 1966, tiene a la Corte Internacional de Justicia atendiendo el caso del Territorio Esequibo utilizando como bandera la validez del Laudo Arbitral de París de1899. Una jugada maestra que luce a su favor en el presente, pero no así para el futuro de esa Nación, puesto que tiene muchos factores en su contra como se verá más adelante. La realidad de ese país no puede ocultarse perenemente, y Venezuela sustentada en su poder estructural, tiene la inmensa ventaja y necesidad de ejercer cambios en su política actual.

José Chachati Ata

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