Carlos Sainz emerge en Monza como un ‘fuoriclase’ que se dice en el que será su nuevo país de residencia en 2021.
El español ha impartido una clase maestra en la clasificación y sólo ha cedido ante los Mercedes, lo cual significa superar a pilotos con coches más veloces y más ‘hinchados’, sobre todo a Max Verstappen, que ha tenido que hincar la rodilla respecto al español durante las tres eliminatorias de la sesión.
Carlos acabó superando a un gran Checo Pérez, que estuvo en cinco tandas por delante, menos en la definitiva, donde tuvo que ceder por 21 milésimas con el ’55’, aunque ambos son claros aspirantes el podio, que sería el primero para ambos esta temporada.
Y Max, desde luego, no ha dicho su última palabra, pues su ritmo de carrera parecía muy bueno el viernes.
Pero sí parece que la eliminación del llamado ‘modo fiesta’ el mapa especial de los motores para la clasificación, tiene un primer derrotado que es Honda, lo que deriva que Red Bull pase a ser otro más de la llamada clase media de la parrilla.
Lewis Hamilton, con su pole 94ª, la sexta de 2020, es el gran favorito a la victoria en el templo de la velocidad de la F1.
Sin rebufos ni ‘ayudas’
El madrileño se comportó como si aspirara a la pole en realidad, sin estar pendiente de rebufos, de líos de tráfico y de posibles ayudas con el aire. Siempre dejando mucha distancia, logró todos sus tiempos por ley y sin trucos. «Estuve a punto de perder el coche en la segunda Lesmo y tuve que ir a tope en Ascari y la Parabólica. Aún estoy temblando», resumía Carlos en las entrevistas a pie de pista, en el cuadro de honor de los sábados sobre el asfalto del ‘rettifilo’ de Monza.
Mientras hablaba, Toto Wolff, el CEO de Mercedes, pasó por detrás y le felicitó delante de las cámaras para que quedara constancia. No pasa inadvertido lo que Carlos hace en pista, aunque no se esté traduciendo siempre en puntos. Eso puede cambiar rápidamente.