Blanca Santos
Por Katty Salerno

Blanca Santos considera que su mayor cualidad es ser perseverante. Una virtud que, tal vez, heredó de su madre, quien sacó su título de abogada después de divorciarse y mientras criaba a cinco hijos tremendos. Perseverar hasta darlos a conocer fue la promesa que esta periodista le hizo al dúo de Chyno y Nacho. ¡Y vaya si cumplió! Ellos fueron los primeros clientes que tuvo la firma Blanca Santos Comunicaciones, dedicada al manejo de prensa y relaciones públicas de figuras artísticas.

Hoy, de 43 años, es también madre y esposa. Muy segura de sí, no se arrepiente de haber abandonado la estabilidad que en su momento le ofrecieron medios como Radio Caracas Televisión o El Universal para perseguir su sueño de ser una profesional independiente. “Si uno no disfruta lo que hace, en cualquier cosa que uno haga, sea periodista o jardinero, será difícil alcanzar el éxito. Y eso se lo digo siempre a mi chamo: que tiene que ser feliz con lo que él decida hacer en su vida. Eso es lo más importante, más nada”, contó Blanca Santos a Curadas en una amena conversación telefónica que tuvimos una de estas tardes, después de haber ayudado en sus clases virtuales a Jorge Miguel, su hijo de cinco años.

“Hicimos la tarea y también unas fichas plastificadas con el ma-me-mi-mo-mu (risas). Apenas está en kínder pero él se siente como de 18 años. ¡Me carga loca, la verdad! Es superinteligente y siempre tiene respuesta para todo. Hoy se quejaba de por qué tenía clase de inglés si él ya sabía inglés. Y empezó «pollito, chiken; lápiz, pencil…». Tuve que explicarle que ahora le tocaba aprender las partes del cuerpo en inglés y me dijo ´ay, caramba, eso sí que no me lo sé´ (risas).

Se pone el tapabocas con la nariz por fuera y le digo que así parece una doña y me responde «sí, de El Cafetal», y no sé si reírme de esas respuestas o qué… Para todo sale con respuestas como esa… Mañana, para el Día de la Alimentación, tengo que cortar frutas y preparar unos pinchos y eso lo tendré que hacer mientras termino la nota de Alejandro Sanz por su concierto on line del 5 de diciembre… Espero que esta pandemia pase pronto y si no yo misma voy a buscar la vacuna, lo prometo, porque esto es para locos… (risas)

¿Cómo te ha tratado la cuarentena? Esta se ha vuelto una pregunta casi obligatoria para todos nuestros entrevistados.

Yo siempre ando del timbo al tambo, corriendo de aquí para allá. Cuando no son las cosas de mi hijo son las cosas de mi trabajo, porque trato de seguir dedicándome a lo que me apasiona y me gusta. Pero la pandemia sí significó una pequeña pausa porque el sector musical ha sido uno de los más afectados. Todo lo que tiene que ver con el entretenimiento en general, que es mi fuente de trabajo, se vio muy afectado, especialmente los conciertos y las giras musicales.  Entonces empecé a hacer cosas que quería hacer y no había hecho. Arreglé mis closets, boté lo que no servía y regalé lo que ya no quería. Me convertí en cenicienta y dejé toda mi casa impecable (risas).

He transitado todo lo que te puedas imaginar, me falta hacer yoga (risas), pero es que a mí me gusta más estar en movimiento. Aunque empecé a meditar. También he practicado T25, un programa de ejercicios con rutinas que duran 25 minutos. Pero lo que más he disfrutado es el Shadow Box – disciplina que combina boxeo, kárate y música – porque ahí dreno todo.

¡Eres muy activa!

Sí, tengo mucha energía y busco drenarla así. En las vacaciones escolares de mi chamo, que me podía quedar durmiendo hasta la hora que quisiera, de todas maneras me levantaba a las 6 de la mañana a caminar o a trotar, siempre buscando despejar la mente porque uno es un ser humano y en cualquier momento te puede dar un bajón. Pero también estoy meditando, haciendo una pausa necesaria porque uno no puede ser un fosforito todo el tiempo. Hay que aprovechar estos momentos para la calma, para disfrutar más a mi chamo, porque es verdad que crecen en un abrir y cerrar de ojos; acompañarlo en su proceso escolar desde la casa, que no es fácil.

Terminé siendo chef también. He cocinado todo lo fit y todo lo fat que te puedas imaginar. Hasta pensé en poner un emprendimiento de dulces bajos en calorías (risas). He pasado por muchas etapas en esta pandemia. Pero creo que lo que hay que hacer, en primer lugar, es ocuparse del bienestar físico y mental para que todo lo demás pueda fluir.

Así fue hasta que, gracias a la tecnología, aunque a veces uno le hace reproches, paulatinamente se fueron retomando las actividades en esta área, principalmente con los conciertos virtuales. Ha habido artistas que han sido contratados por las alcaldías para llevarlos a las comunidades a que le canten a la gente, por ejemplo. Poder generar noticias con estas actividades de la gente con la que uno trabaja es chévere, es motivador; aunque estemos en esta situación igual se está produciendo, se está haciendo algo. Y uno sigue ahí, siempre detrás de bastidores cuidando los detalles, que las informaciones lleguen a los medios, que se difunda la actividad para que la gente pueda estar pendiente en sus casas y disfrutarlas. Hay que adaptarse y acostumbrarse a sacar las bondades de todo lo que sucede en los distintos ámbitos de la vida.

¿Por qué decidiste ser periodista?

Desde chiquita siempre estuve involucrada en esto. En el periódico del colegio, por ejemplo, luego en el bachillerato también. Ya en esa época decía que me gustaba ese mundo. También me gustaba la medicina, pero soy cobarde con las agujas y más con la sangre, entonces entendí que esa opción no era verdaderamente mi pasión. Cuando estábamos finalizando bachillerato era de las que promocionaba las gaitas de mi colegio, el Colegio María Santísima, en El Marqués. No me daba pena ir a la radio a invitar para las verbenas o las actividades que hacíamos en el colegio, y se me fue dando.

De hecho, para la única carrera para la que yo me postulé cuando hice la prueba de aptitud académica, que creo que ya ni existe, fue Comunicación Social y salí y entré directo en la UCAB. Además, tenía buen promedio, siempre fui buena estudiante, me gustaba mucho estudiar a pesar de que era una niña bastante tremenda. Crecí con cuatro hermanos varones, así que imagínate a cinco monstruos sueltos en una casa, porque éramos todos tremendísimos. Yo soy la del medio. Pero éramos buenos muchachos y hoy somos buenos adultos (risas). 

¿Y siempre trabajaste en la fuente de entretenimiento?

Sí. Mi primer acercamiento con la fuente fue gracias a mi mamá, que trabajaba en Televen y trabajó también en Crítica, un periódico de Maracaibo. Recuerdo que una amiga de ella me ayudó a entrar a un casting para un video de Ricardo Montaner. Fui escondida y me hicieron las fotos. Yo tendría como 16 años, pero para el vídeo había que aparentar como 12 y no la daba ni por más que yo quisiera. Mis pasantías, estando aún en la universidad, fueron en la revista Ronda. Todos los trabajos que me mandaban a hacer en la universidad que tuvieran que ver con entretenimiento, los disfrutaba muchísimo, era feliz.

Una vez invité a una amiga a un concierto de Servando y Florentino. Yo estaba sentada y veía a todo el mundo gritando, cantando y bailando y mi amiga me preguntó que por qué yo no bailaba ni cantaba y le dije que yo estaba trabajando, que debía estar atenta al funcionamiento del sonido, de las luces, de si alguna muchacha se desmayaba, de los cambios de ropa de los artistas. Uno anda fijándose en otros detalles. No es que no lo disfrute, sino que lo veo desde otro punto de vista.

¡Cuando estoy trabajando soy muy exigente! Cuando organizo las ruedas de prensa de algún artista no puedo tomarme ni un vaso de agua. No me pasa. Hasta que no termino el compromiso de ese día con el artista y los medios, no puedo ni tomarme un vaso con agua.

Eres muy exigente contigo misma…

Sí, estoy tratando de relajarme un poquito. Ya por lo menos ando con una botellita de agua. Yo soy Virgo y los de este signo somos perfeccionistas. Igual con las notas de prensa. Les doy 300 vueltas, se la paso al cliente para que la revise y esté a gusto con lo que se dice. No invento nada, me gusta que todo sea lo más cercano a la verdad y al sentir de ese cliente en ese momento.

¿Cómo te animaste a crear tu firma?

Lo venía considerando desde antes de entrar a RCTV, cuando trabajaba para Emporio Group, donde di mis primeros pasos como jefe de prensa. Ya desde allí me empezó a picar el gusanito de manejar las comunicaciones de artistas y eventos, bien sea haciéndolo directamente o brindando el servicio a una empresa o productora. En RCTV estuve hasta diciembre de 2006, y el cierre del canal fue en mayo de 2007. Esa fecha no se me olvida. Pero antes del cierre ya yo venía con la tentación de querer hacer otra cosa. Las comunicaciones corporativas son sabrosas de trabajar, pero a mí me gusta ser más independiente, ser mi propio jefe, tener mis horarios porque sé en cuáles funciono mejor. Yo ya venía pensando en eso de independizarme y me decidí a hacerlo en diciembre de 2006.

Entonces me llamaron para que le manejara la prensa a dos chamos que acababan de salir del grupo Calle Ciega, que resultaron ser Chyno y Nacho. Ellos fueron mis hijos mayores, siempre los llamo así. Me di cuenta de que lo que me gustaba era hacer las giras de promociones, trabajar el desarrollo de un artista.  Con ellos estuve hasta que se separaron.

¿Cómo llegaste a Chyno y Nacho?

Ellos llegaron a mí por una llamada de Pavito (Juan José Leandro, el dueño de Emporio Group). Me dijo que tenía a dos chamos que estaban saliendo de Calle Ciega y que había que empezar de inmediato, así que no me dio ni tiempo para pensarlo. Los conocí ese diciembre y arrancamos nuestra primera gira por varias ciudades del país en una camioneta. Fuimos ellos dos, un chamo que nos hacía la parte de seguridad, y yo. Hablé con mi esposo, le dije que se trataba de una gran oportunidad pero que implicaba viajar por varios estados del país con ellos, y él me apoyó totalmente. 

Fue todo un reto porque ellos recién se habían separado de Calle Ciega y se estaban lanzando como dúo. Mi responsabilidad como jefe de prensa era darlos a conocer como dúo. Les dije que había que trabajar duro pero que en algún momento la tortilla se voltearía. Que primero sería yo la que buscaría que los medios les dieran espacio a ellos. Que luego nos sentaríamos porque la cosa sería al revés, serían los medios los que se pelearían para que ellos estuvieran en sus espacios. ¡Y así fue!

¿Cuándo se volteó la tortilla?

Un poco antes del éxito de Mi niña bonita, el tema que los llevó a la internacionalización y a firmar con una disquera de fuera del país. Después se fueron de Venezuela, iban y venían. El hecho de que un artista trascienda, de que haya firmado con una disquera de afuera y que uno desde aquí siga gestionando sus comunicaciones, pues es también otro nivel para uno. Que se presenten en El gordo y la flaca o en Despierta América y que los nominen al Grammy son cosas que también van engordando el currículum de uno, que le abren puertas a uno”. 

Desde entonces, Blanca Santos Comunicaciones maneja la prensa de eventos como el musical A todo volumen; marcas como Orale Kids, Comefit Ccs, Lucila´s Cakes y coordina la logística para prensa y artistas en la alfombra azul de los Premios Pepsi Music. Además, maneja la prensa de importantes artistas musicales: Nacho, Víctor Drija, SanLuis, Caramelos de Cianuro, Jonathan Moly, Rawayana, Anaís Vivas, OneChot, Dka Música, Romina Palmisano, Rafael “Pollo” Brito.

Asimismo, ha trabajado en Venezuela la prensa de artistas internacionales: Luis Enrique, La Quinta Estación, Reik, Chayanne, Ricardo Arjona, Reyli, Enrique Iglesias, Juan Gabriel, Aerosmith, Maluma, Jorge Celedón, Carlos Vives, Gloria Trevi y Alejandro Sanz.

“Tengo una banda que me llegó en la pandemia, Anakena, que le ha puesto frescura al catálogo de artistas con los que me ha tocado trabajar. Siempre hay alguien que viene como a refrescar, a darte otra mirada del medio, de la música, del arte en general.

Y unos médicos que son un vacilón, Bitoqueao, con quienes también disfruto mucho porque así como Anakena me da el lado fresco, otra visión del medio artístico, estos señores, que son médicos, que empezaron a hacer música desde que estaban en la universidad, ayudan a entender la música como una herramienta sanadora y de labor social, entonces ves otra arista de la música con el trabajo que ellos hacen. King Changó, One Shot es gente que todavía sigue haciendo cosas en Venezuela. También está el DJ Marco Allen, que está haciendo cosas superinteresantes. Siempre llega gente que te muestra otras perspectivas para seguir asumiendo retos en este trabajo.

¿Qué tan difícil es manejar los egos de los artistas?

El artista es, de por sí, una persona muy sensible y por eso, quizá, le afectan más las cosas que al resto de los mortales.  Y eso es algo que hay que respetarles. Su ritmo de vida va en otros tiempos, se acuestan tarde en la noche y al día siguiente se levantan a mediodía. Pero hay que hacerles saber que si tienen una pauta a las 7 de la mañana, no pueden acostarse tarde el día anterior. Y así se acuesten tarde, deben cumplir, porque deben respetarse ellos y respetar a su equipo de trabajo.

Trabajar con el ego de los artistas es retador. Hay que enseñarles que deben trabajar con humildad y que el don de gente debe acompañar el talento que tienen, porque un día pueden estar arriba, pero al otro no.  Si no saben mantener abonado ese terreno que está al otro lado, que son los medios de comunicación y su público, el día que no la estén pasando tan bien, ¿qué pasará? Eso tiene que ser bidireccional. Por fortuna, hay artistas que son muy profesionales y eso es una gran ayuda.

A veces los colegas tampoco nos la ponen fácil. La falta de preparación de algunos es un problema. Yo cumplo con ser una facilitadora de la información, de darles todos los datos posibles para que todo fluya de la mejor manera, pero si no los leen, si no se documentan… A veces los artistas se quejan por esto y uno los entiende, porque los periodistas les hacen repetir durante una o dos horas las mismas cosas porque las preguntas van siempre por el mismo lado.

Cuando a mí me tocó estar del otro lado me preparaba para una entrevista, me leía toda la información que había disponible y eso que no había Google.  La tecnología ofrece muchas bondades, pero no es para que los periodistas hagan un ´copia´ y ´pega´ de lo que consiguen en Internet. Uno tiene que tratar de seguir enseñando a las nuevas generaciones de periodistas para que no sigan repitiendo errores que dejan mal parado a todo el gremio, para que se esmeren y más bien marquen la diferencia.

¿Y cuántos años tienes que hablas como una viejita?

¿Hablo como una doña? (Risas). Tengo 43, pero es que yo desde que muy pequeña he tenido siempre como un sentido muy a lo Robin Hood de salir a defender a la gente, tengo muy desarrollada esa parte maternal. Por eso hablo como una doña (risas). A los colegas que están empezando en los medios les hago estas sugerencias con todo el cariño del mundo… Yo también he aprendido muchísimo de gente mayor que yo que aprendió a hacer periodismo cuando no había Wikipedia ni Google ni computadoras, sino máquinas de escribir. Los tiempos han cambiado, la tecnología ha facilitado las cosas, pero hay que seguir formándose, evolucionando para ser mejores periodistas. Si no, es mejor dedicarse a otra cosa.

¿Y siempre te ha ido bien? ¿Nunca te has arrepentido de haberte independizado?

El año que me ha ido menos bien, pero igual no me puedo quejar, ha sido este, porque los retos se han seguido presentando, entonces lo que hay es que darle la vuelta a la situación y adaptarse. Normalmente, en un año te pueden salir 20 campañas con artistas para trabajar y tienes trabajo como para tirar pa´l techo. Estas tan full que tienes que decir no a otros que te llaman porque ya no tienes tiempo para más y esto no es una fábrica de churros. Prefiero tener cinco clientes a los que pueda dedicar el tiempo y la atención que merecen, a tener muchos sin la posibilidad de tener un desarrollo del producto óptimo, ni ayudarlos en el crecimiento, y que a la larga me digan que se van para otro lado.

En ese sentido este ha sido el año en el que he tenido menos movimiento laboralmente hablando. Pero me ha servido para explorar otras áreas que ya venía evaluando, como la asesoría de marcas, ampliar las fuentes a las de gastronomía o modas, por ejemplo. Me ha servido para darme cuenta de que me encanta el show business pero que también hay otras áreas que pueden ser igualmente interesantes y apasionantes”.

Por su experiencia y profesionalismo en el área del entretenimiento, Blanca Santos ha sido invitada a participar como ponente en congresos organizados por la Federación Venezolana de Estudiantes de Comunicación Social (Fevecos); el foro Marketing 2.0 realizado por la Fundación Nuevas Bandas y el IESA; el encuentro Mitos y Verdades del Entretenimiento, organizado por el Centro Cultural Chacao y Producciones Rojas y la primera edición de PMT Conference (producción, música y tecnología).

Cifras de PwC, firma de investigación de mercados, proyectaron que los ingresos de los medios y el entretenimiento alcanzarían un monto estimado de 2,2 billones de dólares en 2021 (estimaciones hechas antes de que apareciera la pandemia de coronavirus). Otros datos proporcionados por esta misma firma señalan que la industria de la música tuvo ingresos mundiales por 43.000 millones de dólares en 2017, los más altos de la industria de la música desde 2006.

La industria del entretenimiento genera mucho dinero y puestos de trabajo. Sin embargo, como especialidad del periodismo, al menos en Venezuela, es subestimada. Al entretenimiento no le dan el valor que le dan a otras fuentes, como política o economía, por ejemplo.

Cambiar esa visión debe empezar por nosotros, los profesionales del periodismo. Debemos formarnos, prepararnos bien en esta especialidad. No digo que hay que estar 300 horas al día leyendo, pero sí hay que estar bien informados y formados. En Venezuela hay periodistas bien formados en esta fuente, pero hemos ido perdiendo la generación de relevo porque, lamentándolo mucho, las facilidades de la tecnología los ha llevado a copiar y pegar notas de prensa. No son todos, por fortuna, porque también hay quienes le echan pichón, que hacen sus entrevistas, que complementan la información que pueden recibir a través de notas de prensa.

¿Por qué el entretenimiento es la cenicienta de todas las fuentes? Porque nosotros, los periodistas, no le damos el valor que se merece. Eso es como una familia: si tú desde tu casa no le das valor, olvídate de que afuera se lo van a dar. El entretenimiento no es vacío o frívolo, como muchos piensan, pero también depende de uno, como periodista, enseñar a la gente.

Has criticado varias veces el tema de la tecnología y hasta veo que tienes tu cuenta en Twitter con candado. ¿Por qué?

Es que a veces me peleo con las redes sociales (risas). Es decir, a veces me rebelo contra esa obligación de tener que publicar todos los días algo. A mí me gustan más las cosas orgánicas, las que van fluyendo según se van dando. Las cosas obligadas no me gustan.  Pero en el caso de Twitter fue por algo que pasó en algún momento… Lamentablemente uno no escapa de los haters y hubo gente que empezó a insultarme. Hasta me acusaron de «extranjera», me decían que me fuera a vivir fuera del país, y eso que yo soy venezolana completa. Era gente con tinte político, progobierno.  Mi esposo y yo decidimos quedarnos en este país y seguir echándole pichón. Por eso le puse candado a mi cuenta. No me gusta gastar mis energías en eso.

O sea que no eres adicta a las redes, de esas personas que cada cinco minutos revisan el teléfono.

No. Hace unos años sí lo era, antes de ser mamá. Pero ahora no. Cuando vamos a comer nos sentamos a la mesa y el celular lo dejo en otra parte. Me siento con mi esposo y con mi hijo a compartir, y eso, incluso, es la cultura que le estoy inculcando al chamo. Además, hay gente que no tiene oficio, que está frustrada y usa las redes para drenar todo su odio y su resentimiento y yo ando en una nota totalmente contraria. Lo mío es paz y amor y no sentirme obligada a tener que estar publicando porque si no publico o no tengo tantos seguidores no soy exitosa.

La verdad es que con eso no comulgo. Puedo tener muchos o pocos seguidores, pero para mí lo importante es que sea gente que yo sé que lo que yo pueda escribir allí les guste y les llegue, o que sea información de sus artistas favoritos o recomendaciones. Además, no me gusta ver textos mal escritos y en las redes abunda eso. Pero no las corrijo en público, sino por privado.

¿Dónde conociste a tu esposo?

En RCTV. Él trabajaba en el departamento jurídico, pero nos conocimos en un operativo que hizo el canal por las elecciones presidenciales de diciembre de 2006.  Mis compañeros del departamento en el que yo trabajaba me decían que nosotros no pegábamos ni con cola porque él es muy serio y yo no, y yo les decía que eso era nuestro complemento. Pero nosotros siempre estuvimos cerca sin saberlo, porque mi mamá estudió la carrera con él y se graduaron juntos. Mi mamá sacó su carrera de Derecho después de que se divorció de mi papá. Y cuando yo trabajaba en El Universal entrevisté muchas veces a su jefe, que era Oswaldo Quintana, porque a mí me tocó cubrir todo el proceso de discusión y aprobación de la ley resorte. Después de ese operativo del canal empezamos a salir y desde entonces nunca nos hemos separado.

¿Y qué te enamoró de él?

Que por fuera es un hombre muy serio pero por dentro es muy noble. Es de esa clase de gente a la que no le importa lo que digan los demás. Puede cantar delante de otros y no le importa lo que digan, o que sale a bailar sin importarle si lo hace bien o no. Es de los que intenta las cosas y se vacila el proceso. Y, sobre todo, que siempre me apoya en todo. Él tiene otros criterios que me han ayudado en momentos en que tengo que tomar decisiones, porque me da otras perspectivas. Es más racional y yo soy más impulsiva, me guio más por lo que me dice el corazón. Él me ha enseñado a aterrizar un poco más las cosas al momento de tomar decisiones.   

Y de ti, ¿qué me dices? ¿Cuál es tu mayor cualidad y tu mayor defecto?

Soy muy terca, diría que ese es mi peor defecto. Y mi mayor cualidad es ser perseverante. Cuando tengo un proyecto en mente, cuando tengo una meta, voy y hasta que no lo consigo, no descanso. Pueden ser proyectos laborales o personales. Eso me ha ayudado mucho, aunque con el tiempo uno aprende a entender que el cambio es parte importante de la vida y que hay que quemar etapas. Pero si eres perseverante no hay nada que te aleje de la meta. Quizá te tardes un poquito más en llegar o te enfrentes a las críticas de la gente o hasta de los mismos amigos, pero lo haces y disfrutas lo que haces.

¿A qué tipo de cambios te refieres?

Cuando llegó Jorge Miguel a mi vida mis prioridades pasaron a ser otras. Sigo disfrutando mi profesión, pero desde que llegó a mi vida, él es la prioridad. Gracias a Dios he trabajado y trabajo con artistas y equipos que son supercomprensivos y que entienden si uno no puede asistir a una pauta porque tiene una emergencia con el chamo. O un compromiso, porque yo no voy a dejar de ir a un acto de mi hijo en el colegio, y eso que está empezando, por una pauta. Es duro decirlo, quizá en otro momento de la vida, de no ser mamá, no habría podido hacer esta comparación, pero ahora sí lo hago. Acompañarlo en algo que a él le guste, que lo haga feliz, en cada una de sus etapas de su vida, es algo que también me llena enormemente.

Mi familia siempre es mi prioridad, pero ellos me apoyan y disfruto mucho también de lo que yo hago. Mi hijo siempre está escuchando las canciones a mi lado cuando estoy haciendo las notas de prensa. Y cuando él sabe que estoy en modo Premios Pepsi, es el primero que está pendiente, preguntándome cosas de la alfombra azul, pidiéndome que lo lleve a la ceremonia. El año pasado le tocó hacer el Día de las Profesiones en el colegio y él dijo que quería ser periodista como su mamá. Para ese día le hice un micrófono con material reciclable y su carnet de periodista y le puse un blazer y él estaba feliz. No sé si se va a inclinar por ese lado o por el lado del Derecho, como su papá.

Es lindo sentirse siempre cobijado por el amor de la familia. No solo de ellos dos, sino también de mi mamá y mis hermanos; sobre todo mi mamá, que fue un pilar fundamental en mis valores como persona. Son cosas lindas que complementan el éxito y la evolución como profesional.  

¿Entonces, estás contenta con tu decisión de haber creado tu firma?

¡Supercontenta! ¡Es una de las mejores decisiones que he tomado, totalmente! A veces me pica el gusanito de escribir temas distintos a los corporativos, y para eso están los medios que siempre abren las puertas. Por ahí estoy viendo a ver si me animo a escribir algo…

Me siento honrada de que ustedes me tomaran en cuenta para esta entrevista. El mayor reconocimiento para mí ha sido acostarme con la conciencia tranquila y saber que cumplo mi trabajo y que sé hasta donde puedo llegar y hasta donde no. Uno lo que tiene que hacer es hablarle claro a sus clientes, respetar el trabajo que hacen ellos y que ellos respeten el trabajo que hace uno. Hay mucha gente que dice que los medios tradicionales están obsoletos, que ya nadie les para, pero hay mucha gente que sigue viendo Sábado sensacional o las telenovelas, porque no tienen dinero para pagar televisión por cable; o que tiene sus radios transistores y escuchan sus emisoras y esas siguen siendo vías de hacer llegar el mensaje al público. Así que hay que seguir perseverando.

El talento no solamente está delante de las cámaras. También hay gente talentosa tras bambalinas…

¡Gracias! Muchos artistas cuando ganan sus premios agradecen a sus mánager y se olvidan de que uno también puso su granito de arena en ese triunfo. Este es un trabajo de hormiguita pero que es capaz de generar muchos clicks.

Pero lo importante es el disfrute. Si uno no disfruta lo que hace, en cualquier cosa que uno haga, sea periodista o jardinero, será difícil alcanzar el éxito. Y eso se lo digo siempre a mi chamo: que tiene que ser feliz con lo que él decida hacer en su vida. Eso es lo más importante, más nada.

Por eso estoy superagradecida porque escogí estudiar la profesión que quise, la que me gustaba. He tenido el privilegio de poder trabajar en mi profesión, de disfrutarla, de vivir momentos importantes. Estoy muy agradecida con las oportunidades que se me han presentado, con los retos que he asumido y los aprendizajes que he obtenido; y con todas las cosas que siguen sucediendo, que me muestran que es una profesión apasionante, versátil y que tenemos que seguir trabajando por nuestra fuente, el entretenimiento.

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