Victor Drija

Víctor Drija: “Ya no le pido al Niño Jesús, le agradezco”

32 minutos de lectura
Por Katty Salerno

Víctor Drija tiene mucho por que dar gracias este año. En lo personal agradece la llegada de Liam, su primer hijo – a punto de celebrar su sexto cumplemés – y quien se ha convertido en su mayor felicidad y la de su esposa, la modelo y Miss Venezuela International 2011 Blanca Aljibes. También, que en estas fiestas decembrinas la familia haya vuelto a reunirse completa después de más de 15 años sin poder hacerlo debido a razones laborales. Y en lo profesional, por el lanzamiento de dos discos y un nuevo tema que está sonando mucho en el país: Tu estrella en Navidad.

“¡Siempre le agradezco al Niño Jesús! Desde hace un par de años ya no le pido, lo que hago es agradecerle tantas bendiciones y tantos privilegios con los que me ha llenado”, dijo a Curadas el protagonista de Somos tú y yo, la serie juvenil de televisión que en 2007 lo lanzó a la fama dentro y fuera del país. Transmitida en Latinoamérica, Estados Unidos, Europa y Asia, la serie le brindó a Víctor Drija la oportunidad de mostrar su talento como cantante, actor, bailarín y compositor, dones que si bien recibió de sus padres, los reconocidos bailarines y coreógrafos Antonio Drija y Anita Vivas, él se ocupó de desarrollar con mucho esfuerzo y dedicación.

Fruto de ese empeño por superarse son las dos nuevas producciones discográficas de Víctor Drija: “Victorias” y “Baby Drija: el regalo de Liam”. El primero, que representa la evolución del pop urbano, recoge varias de sus victorias musicales; mientras que en el segundo presenta varios de sus grandes éxitos convertidos en canciones infantiles.

¿Qué representan para ti estos dos nuevos discos, en lo personal y en lo profesional?

Cada disco es un capítulo en la vida de un artista. Si bien es cierto que mi nueva etapa como padre de Liam influyó en toda la elaboración de «Baby Drija», porque es un disco infantil, es un sentimiento que afloró cuando supe que iba a ser papá. Nunca había sentido algo similar que me haya despertado ese sentimiento de querer hacer un disco infantil. Entonces, en cuanto a la llegada de Liam a mi vida, definitivamente sí, es un hecho que influyó muchísimo en lo que soy hoy como persona.

Y en lo profesional, el disco «Victorias» lo veo como una etapa más, como un paso más en mi evolución, donde me atrevo a hacer música diferente a lo que yo mismo venía haciendo. Siento que en cuanto al estándar de calidad se sube un peldaño porque trabajé con ingenieros de la talla de Dave Koch, que viene de trabajar con Bruno Mars y Justin Timberlake; con ganadores del Grammy como Silverio Losada y Obie Bermúdez; y me aventuré a coescribir por primera vez con Mau y Ricky y a trabajar con Astrid Celeste y su papá, ese genio musical que nos dio Venezuela, Yasmil Marrufo. Entonces creo que este disco sumó mucho en cuanto a calidad profesional en mi carrera, sumó una gran victoria. Cada canción se convirtió en una gran victoria y por eso lleva ese título.

¿Cuál es la historia detrás de tu nuevo tema, Tu estrella en Navidad?

Para mí fue inevitable pensar en las personas que ya no tenemos. El primer recuerdo melancólico que me trajo la melodía de esta canción, en mi caso, fue mi abuela. Ella partió hace un par de años y desde entonces ninguna Navidad ha sido igual. No podía dejar de recordarla en cada frase que escribía. Y más allá de eso pensaba también en el migrante venezolano que una Navidad más va a tener que vivirla lejos de sus seres queridos. Y también en los que se han quedado, porque aun estando en Venezuela se extraña la Navidad, que ya no es como era antes en Venezuela.

Entonces, como dice Alejandro Sanz, las piezas de arte están hechas para que no se expliquen sino para que cada quien las interprete a su manera. En mi caso, resuena muchísimo con mi abuela y con mi padrino, mi tío y padrino quien partió hace exactamente un año.  No podía dejar de pensar en ellos cuando escribía la canción. Por eso tiene esa carga tan emotiva, tan sentimental, donde cada frase te da en la boca del estómago. Es inevitable pensar en personas amadas al escuchar la canción.

¿Cómo te sientes siendo padre? ¿Cómo cambió tu vida este feliz suceso?

Ser padre es el mejor sentimiento que he podido tener en toda mi vida. Es la mejor experiencia que he podido recibir. La verdad, ha sido maravilloso. Obviamente, me cambió la vida. Ahora todo lo hago pensando en Liam, para que se sienta orgulloso de lo que uno hace como persona, como profesional; y para que obviamente no le falte nada, desde su tetero hasta el amor con el que a diario nos comunicamos con él.

¿Hay alguna canción en particular que le guste a Liam del disco «Baby Drija»?

Yo creo que la que más le gusta Gracias a ti, la primera canción del disco y una de las primeras que escuchó. Pero creo que le gusta todo el disco, porque lo viene escuchando desde que estaba en la barriga de su mamá. Es muy placentero compartirlo con él.

¿Cómo se porta, ya hace travesuras?

Sí, hace muchas travesuras, muchas muecas, y siempre está ahí, recibiéndolo a uno con una sonrisa. Es muy risueño, muy pícaro. Tiene una energía hermosísima, muy pura, es lo más puro que he conocido en la vida.

¿Qué te gustaría que fuera él cuando esté grande: artista o futbolista?

Le tengo que robar una respuesta a mi papá de cuando le preguntaron sobre mi hermano, en cuanto a qué quería que fuera de grande. Él respondió: «Que sea feliz, que logre encontrar la pasión en eso que haga y que sea muy feliz haciéndolo». A mí en lo particular me encantaría que Liam fuera futbolista, pero de nada sirve si eso no lo hace feliz. Ahora, si lo hace feliz, a mí también me va a hacer muy feliz y me va a hacer vivir cosas que no pude vivir yo. Pero que más allá de que sea una frustración mía, sea como un camino nuevo que podamos recorrer juntos.

¿Qué recuerdos tienes de tu infancia, al convivir y crecer en una familia de artistas? ¿Cuán importante es la familia para ti?

De mi infancia tengo muchísimos recuerdos, recuerdos de la escuela de arte y de baile de mis padres, muchos recuerdos asistiendo a ensayos y después de los ensayos yéndonos a comer a la calle, a comer helados, salir a pasear, recibir a nuestros compañeros de baile o actuación en la casa, hacer juegos, como stop o pictionary. ¡Son tantos los recuerdos que tengo de mi infancia!

Y también de las Navidades. Ahorita está toda la familia unida, algo maravilloso, un privilegio que podamos volver a recibir este año juntos, porque teníamos muchos años sin coincidir todos en una misma ciudad. Aunque el año pasado también celebramos juntos el 24 y el 31, teníamos mucho tiempo, entre 15 y 20 años que no podíamos coincidir por motivos laborales, cada uno vivía en una ciudad diferente. Dentro de todo lo diferente que ha sido este año, tengo la suerte de que voy a tener acá a mi papá y a mi hermano por un tiempo. Además, el nacimiento de Liam también ha hecho que ellos quieran estar muy muy cerquita de él y no perderse estos primeros años con él. Todo esto incide directamente en mi felicidad ya que los voy a tener bastante cerca a todos.

Por estas cosas del covid mi papá quedó atrapado aquí en Miami cuando estaba haciendo una escala para seguir viaje precisamente a Venezuela y quedó aquí atrapado. Igual mi hermano, que estaba regresando de España y en una de esas tuvo que venir a Miami y también coincidió con lo de la cuarentena y tuvo que quedarse. Y estando aquí les salieron oportunidades de trabajo a los dos.

Además de eso, tengo también la grata compañía de mis suegros, a quienes no veíamos desde la boda, hace dos años. Debido al cierre del espacio aéreo por lo de la pandemia se perdieron el nacimiento del bebé y entonces ahora estamos recuperando el tiempo perdido. Me llena muchísimo de emoción poder estar con toda la familia junta y poder darme cuenta de cuáles son los verdaderos privilegios de la vida. El poder abrazar a todas las personas queridas y darles un beso es realmente un privilegio. Sentirse abundante en amor puede más que cualquier otra cosa y me hace sentir agradecido con Dios y con la vida. Es un privilegio que pocos tienen.

¿Te gusta la Navidad? ¿Aún le pides al Niño Jesús?

¡Siempre le agradezco al Niño Jesús! Desde hace un par de años ya no le pido, lo que hago ahora es agradecerle tantas bendiciones y tantos privilegios con los que me ha llenado.

Me gusta la Navidad, siento que la gente cambia en esta época y se sensibiliza mucho. En esta época la gente perdona, agarra fuerzas y hace propósitos y traza metas para el siguiente año. Por eso es que me gusta la Navidad, porque nos renovamos y se despiertan en nosotros sentimientos muy bonitos. Mi mayor anhelo es que esos sentimientos puedan permanecer durante todo el año. La fiesta la celebraré en familia. Una cena en la que estemos todos juntos, pasando un rato superagradable, para mí es mucho más que suficiente.

¿De dónde viene el apellido Drija?

Tengo entendido que el apellido nuestro originalmente era Drikha, pero fue cambiando por la transformación natural que sufren el lenguaje y los apellidos extranjeros en nuestro país. Es de origen sirio. Mi abuelo llegó a Venezuela con la ropa que llevaba puesta y una maleta, huyendo de la guerra. Aquí en Venezuela conoció a mi abuela, que también era hija de sirios. Esa es la historia que conozco. Así que en mis raíces hay sangre del Medio Oriente. Me siento muy orgulloso de haberme criado y haber crecido muy arraigado a la cultura árabe.

Te fuiste del país mucho antes de que comenzara la diáspora venezolana. ¿Qué te llevó a tomar la decisión de irte? ¿Te fue fácil abrirte camino en Miami?

Yo me vine en marzo de 2002. No fue para nada fácil al principio. Desde el punto de vista tecnológico no había tanto desarrollo. No existía WhatsApp, ni Twitter o Instagram. Por tanto, no había la posibilidad de exhibirte sino simplemente intentar y probar una y otra vez en audiciones para diferentes proyectos. Sin embargo, gracias a Dios, se me abrieron muchas puertas.

Pero a mí me pasó algo maravilloso y fue que mi gran oportunidad se me brindó en mi país cuatro años después de haberme venido a Estados Unidos. Fue cuando hice Somos tú y yo. Pero esos cuatro años que estuve en Estados Unidos me permitieron formarme como artista de una manera sólida y prepararme para una oportunidad como esa, por ejemplo, que me permitió demostrar lo que me apasiona y para lo cual me había estado preparando por años.

Me vine a Estados Unidos porque mi papá se vino. Él se vino en diciembre de 1999, después de ganar Hugo Chávez las elecciones. Mi papá cuenta en su libro (Mi vida es un cirque, 2020) que en una oportunidad coincidió con Chávez en un avión y este le contó todo el plan que tenía. Por eso, concluyó que si ese señor ganaba las elecciones presidenciales había que buscar otro camino y así lo hizo. Nosotros estábamos chamos, como de 12 años aproximadamente. Él decidió entonces irse y abrir el camino para nosotros. Se vino, a los dos años se vino mi hermano y a los tres años me vine yo con mi madre.

Al principio estuvimos yendo y viniendo. Por eso en 2006 regresé a Venezuela dizque de vacaciones, pero un trabajo me llevó a otro y así llegué a Somos tú y yo.

¿Qué queda del Víctor Drija que protagonizó Somos tú y yo?

Queda el recuerdo maravilloso de que se pudo hacer una serie hecha en Venezuela y muy exitosa, que pudo traspasar fronteras, y que pudo darme el impulso para retomar y continuar la carrera de solista que venía haciendo desde antes de Somos tu y yo, pero ahora sobre unas bases muy sólidas. Quedan muchos recuerdos muy bonitos, muchos logros, muchos triunfos, muchas hazañas conseguidas. Creo que cada vez que recuerdo algo de la serie lo hago con mucho amor y mucha satisfacción profesional. Me siento orgulloso de haber participado en un proyecto tan exitoso.

Tienes un talento innato, eres hijo de artistas. Sin embargo, me gustaría saber cuánto esfuerzo, cuánto de estudio y disciplina has tenido que invertir para lograr el éxito.

Creo que los talentos, si no se desarrollan, se atrofian, como los músculos. Me tocó estudiar muchísimo. Primero con mis dos grandes maestros, que son mis padres, Anita Vivas y Antonio Drija. Ellos tienen una escuela de artes escénicas en Venezuela donde me formé con muchísimos profesores. Allí estudié canto con el profesor José Miguel Velázquez, quien después se vino a Estados Unidos y se convirtió en profesor de canto de Shakira, Enrique Iglesias, Ricky Martin, David Bisbal y muchísimos otros artistas de renombre.

El tema con las artes es que hay dos maneras de estudiarlas, según mi óptica. En universidades o institutos o, como lo hice yo, con clases particulares. Tuve muchísimos profesores de baile, por ejemplo. Cada vez que yo lograba hacer un trabajo, y hasta el sol de hoy todavía lo hago, dispongo de un dinero para seguir estudiando, para viajar a Los Ángeles o a Nueva York a tomar clases de canto, de baile con profesores que siempre he admirado, eso también lo hacía en Venezuela.

En mi primera etapa aquí estudié un año de piano clásico en el Olga Farah Music Conservatory. Y cuando estuve en Venezuela, en paralelo a mi trabajo en Somos tu y yo, estudié en la Escuela Contemporánea de la Voz y música en la Unearte. He tomado muchísimos talleres de baile de esos que duran un fin de semana, pero en los que tomas 6 u 8 clases por día. Así, poco a poco, he ido labrando mi carrera profesional. 

Pero además eso, las horas-hombre que uno le aplica a un estudio de grabación, donde estas tú y el micrófono; a un estudio de baile, donde estas tú y el espejo nada más. Ahí también se hace un trabajo investigativo y de desarrollo artístico bastante clave para poder encontrarte y saber quién eres tú como profesional. Quién es Victor Drija como tal y qué le quiere ofrecer al público cuando saca un disco. Y después de que sacas un disco tienes que volver a ese proceso introspectivo para saber qué otra faceta quieres mostrar, qué cosa diferente puedes ofrecer sin dejar de ser tú mismo. Esas también son horas clave y muy largas que uno dedica al desarrollo de la carrera.

Ser hijo de artistas no necesariamente conduce a alguien a seguir este camino. ¿Cuándo decidiste que querías tomar este rumbo en tu vida?

Para nada. De hecho, nunca tuve la presión ni la obligación de dedicarme a lo que se dedicaban mis padres. A mí me encantaba y me encanta el fútbol. De pequeño a uno le gusta explorar y encontrar sus propias pasiones y yo encontré mucho amor, mucha pasión en el fútbol. Pero también jugué beisbol, hice taekwondo, karate, capoeira, hice cualquier cantidad de actividades extracátedra. Pero descubrí en el arte algo especial, en la composición, en el canto, en el teatro musical. Yo creo también que mi desarrollo como ser humano, como adolescente, forjado en escuelas de baile, en estudios de grabación, cuando acompañábamos a nuestros padres a ejercer su profesión, hizo que uno se enamorara de este mundo artístico que es muy mágico, sin duda alguna. No puedo negar que este medio es muy mágico y que es muy fácil enamorarse si tienes esa sensibilidad hacia el arte.

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Digamos, no hubo un momento, un único momento en el que yo dijera «guao, esto es lo que yo quisiera hacer el resto de mi vida”. Sin darme cuenta, siendo un niño y viendo todo como un juego, entraba a las clases de baile de mis padres queriendo ser como ellos, imitándolos. Después empezaron a ofrecerme comerciales y obras de teatro, pero para mí no dejaban de ser un juego. Crecí y lo que era mi pasión, mi «juego», se convirtió en mi profesión, empezó a ser mi forma de vida, mi estilo de vida; y se me brindaron oportunidades cada vez más grandes aquí en Estados Unidos, bailando y cantando para otros artistas muy renombrados.

Y después en Venezuela se me brinda la oportunidad no solo de hacer mi carrera de solista, sino que me atreví a darle una pausa a esa carrera de solista para agarrar un proyecto tan grande, que no era tan grande al principio, más bien era pequeño, porque solo iba a durar tres meses, que fue Somos tu y yo y que terminó durando tres años. Entonces me convertí en un adulto, en padre de familia y saqué adelante mi vida y la de mi familia a través de las artes. Todo eso pasó, entre comillas, sin darme cuenta porque no dejó de ser apasionante y divertido, aunque con mucha seriedad y responsabilidad, como te dije anteriormente, porque me dediqué a prepararme. Sin darme cuenta esto se convirtió en mi vida.

¿Cuánta influencia ejercieron tus padres en esta decisión?

Muy poca, la verdad. Casi nula. Ellos se preocupaban era de que lo que yo decidiera, me hiciera feliz. Y de que no perdiera el tiempo en tonterías o en ociosidades que no me acercaran a mi realización, algo por lo que también les agradezco muchísimo. Siempre me invitaban a que fuera mejor, mejor de lo que había sido el día anterior. Si yo quería ser futbolista, ellos estaban allí para apoyarme. Me invitaban a que cada día le dedicara más horas al fútbol, le dedicara más horas a la pelota y pudiera desarrollarme mejor como profesional o al menos encaminarme de una buena manera.

Igual sucedió con el arte. Cuando se dieron cuenta de que mi hermano y yo cada vez nos lo estábamos tomando más en serio, entonces su exigencia fue mayor ya como maestros. Nos salían audiciones y oportunidades y ellos nos llevaban de la mano. Nos preguntaban cómo podían ayudarnos, nos invitaban a hacer cursos o talleres donde sabían que podíamos desarrollar más nuestros talentos para poder llevarlos a un nivel más profesional y que se convirtiera en algo que nos pudiera dar de vivir. 

Qué pesa más al momento de tomar tus decisiones, ¿la intuición o la razón?

He ido cambiando un poco la manera de tomar mis decisiones. Antes era muy analítico y a veces tantos análisis no me dejaban moverme. Analizaba tanto los riesgos que al final no terminaba haciendo una cosa ni otra. O yo mismo me llenaba de peros. Pero últimamente he tratado de enfocarme más en la intuición. Siento que la intuición es esa conexión energética, esa magia, eso que uno no sabe explicar pero que te indica qué es lo que debes hacer, qué es lo que te hace sentir bien tomando esa decisión que tienes que tomar.

Si te equivocas, te equivocas bajo tu intuición, no bajo la intuición de otra persona; o por un análisis, que también puede fallar por ser una manera muy esquemática o muy rígida de interpretar lo que te sucede. A veces la flexibilidad es lo que le permite a uno adaptarse a lo que viene, a la oportunidad que se te presenta.

¿Crees que todos nacemos con un destino escrito o que somos nosotros quienes lo creamos con las decisiones que tomamos?

¡Guao, esta pregunta es bastante profunda! Sin embargo, yo creo que es uno quien crea su destino. Si bien es cierto que hay una carga karmática en lo que tú eres, al final lo importante es lo que tú haces con eso que te sucede, con las decisiones que tomas a partir de lo que te sucede. Eso es lo que te lleva a donde quieres estar, esa conexión que tú tengas con una energía más pura o divina que se puede llamar Dios o que puede tener otro nombre, de acuerdo a lo que cada quien crea; y estar enamorado de verdad de esa vida a la que uno aspira. Eso es lo que te va como dando tu perspectiva para ir en el camino correcto hacia el cumplimiento de tus metas, hacia la felicidad y hacia esa plenitud en la que estamos en constante búsqueda.

¿Qué planes tienes para 2021? 

¡El próximo año va a estar marcado por mi diversificación laboral! La gente va a conocer nuevas facetas que no conocían de mí y sé que las va a recibir con los brazos bien abiertos. Y en lo personal, seguir disfrutando de mi familia y de los pequeños detalles, que para mí significan muchísimo; seguir viviendo a plenitud tantos sueños y tantas metas logradas.

¡Y por supuesto, desearles a todos ustedes lo mejor para 2021!

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