Cosas que hace la gente mayor

Cosas que hacemos las personas mayores y por qué dejar de hacerlas

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28 minutos de lectura

…o seguir haciéndolas

Petitorio:

No te piques antes de leer, pues precisamente picarnos demasiado es una de esas cosas que hacemos «las personas mayores»

Advertencia: Este artículo fue escrito por una persona mayor para otras personas mayores.

Pero, ¿quiénes somos esas personas mayores? Pues si estás asumiendo que son los mayores de 60 o 70 años, estás en un error.

Por la velocidad con la que avanza la tecnología parece que el tiempo pasa más rápido, los inventos se hacen antiguos de un día para otro y aunque de cuerpo envejezcamos más lento y vivamos más años, nos hacemos obsoletos rápido si no nos ponemos las pilas.

Ejemplo práctico: de vez en cuando una nueva red social deja atrás a una generación todavía muy joven.

Así que quizá apenas tienes 30 años y ya eres un «clásico», por no decir «viejo».

No te agobies demasiado pues según este artículo existe algo llamado «gerontolescencia», es decir, jóvenes de 60 años o más, así que hay juventud para rato.

Y en el mismo orden de ideas, puedes leer respecto a los sexalescentes

Aclarado esto, vamos con la lista de cosas que hacemos las personas mayores y por qué debemos dejar de hacerlas ó seguir haciéndolas.

Más abajo encontrarás la explicación de cada ítem de la lista.

  • Robar «un hijito» a una mata
  • Hacer ruidos innecesarios (más abajo tienes un ejemplo)
  • Mordernos la lengua para concentrarnos
  • Repetir, repetir y repetir los mismos cuentos…
  • Llamar por teléfono varias veces a la misma persona y para lo mismo
  • Llamar en lugar de «textear»
  • No entender las palabras de moda
  • Enviar notas de voz de más de 1 minuto
  • Pedir ayuda con una app sin decir qué app
  • Reenviar cadenas
  • Creer en «fake news»
  • Comentar todas las publicaciones de familiares y amigos en las redes sociales
  • Pegar la cara a la cámara durante las videollamadas
  • Hablar más fuerte y hasta gritar al teléfono si el interlocutor está lejos
  • Machismo, sexismo, homofobia, racismo…
  • Menospreciar la participación de los niños
  • Ahorrar o economizar «de embuste»
  • Pedir favores que podemos hacer nosotros mismos
  • Solo en Venezuela (hasta donde sabe el autor)
    • No contestar lo que se nos pregunta
    • Asumir que todos creemos en lo mismo
    • Convertir todo a bolívares
    • No entender la inflación
    • Querer pagar todo en bolívares
    • Dar propinas ínfimas
    • No querer botar la comida aunque esté dañada

Robar «un hijito» de una mata

Como dice un meme: un día estás rumbeando y al siguiente estás robando una mata de un jardín.

La señora puede ser muy honesta y formal pero no aguanta la tentación de tomar regalado un retoño
La señora puede ser muy honesta y formal pero no aguanta la tentación de robarse un retoño

Y es que robar las plantas de los edificios, zonas públicas o áreas comunes de urbanizaciones es cosa de gente mayor, sobre todo de abuelitas.

¿Debes seguir haciéndolo? ¡Definitivamente!

Aunque robar matas es una práctica que dice «bienvenido a la tercera edad» también es una tierna tradición.

Además, permite que las plantas se reproduzcan y prosperen en otro lugar, porque las señoras tienen «buena mano» (frase de nosotros los «viejos»)

Hacer ruidos innecesarios

Cuando entramos a «cierta edad» comenzamos a hacer ruidos totalmente innecesarios cuando nos sentamos, cuando nos paramos, y prácticamente ante cualquier esfuerzo por pequeño que sea.

Escucha unos ejemplos:

Sonidos innecesarios que hacemos en la tercera edad

¿Debes dejar de hacer sonidos extraños o innecesarios? Para nada.

Si esos ruidos mágicos te ayudan a mitigar el dolor, a concentrarte, o simplemente a descargar energía o celebrar los pequeños logros, sigue haciéndolos.

Y si a alguien le molesta, pues que se aguante.

Mordernos la lengua para concentrarnos

Así es, al mejor estilo de Michael Jordan, muchos colegas generacionales obtenemos fuerza y energía extra con la magia de la mordedura de lengua.

De la misma forma que hacer ruidos inútiles nos hace la vida más llevadera, mordernos levemente la lengua ayuda mágicamente a mejorar en cualquier tarea, también facilita la concentración, el empeño y el enfoque.

¡Pero cuidado! Un susto o un golpe pueden hacer que te muerdas la lengua.

¿Debes dejar de hacerlo? ¡En lo absoluto! Esta suerte de talismán es efectivo y debes usarlo cuando lo creas conveniente.

La ciencia no lo ha explicado, pero funciona.

Casos de uso:

  • Al tratar de insertar un hilo en una aguja.
  • Mientras atornillas, clavas, picas, cortas…
  • Cuando persigues a un nieto o a un hijo para darle un correazo o un chancletazo, y mientras se lo das.

El mejor jugador de basquetbol de la historia nos demostró que morderse la lengua funciona incluso en la NBA.

Repetir, repetir, repetir y repetir el mismo cuento

Cuando pasamos los 60 años -algunas personas comienzan más temprano- repetimos los mismos cuentos una y otra vez, bien sean recuerdos, anécdotas o chistes.

Incluso decimos «yo sé que ya te lo dije» pues a veces notamos la cara de cansancio de nuestros interlocutores.

Los más insolentes decimos «ya sé que te lo dije, pero no me importa, te lo digo de nuevo»

Y hay quienes cambian el final del cuento y nos dejan locos.

¿Debes dejar de hacerlo? Depende. Los casos leves resultan simpáticos sobre todo si los cuentos son divertidos.

Pero si tu caso es grave, trata de repetir menos, por favor.

La repetidera puede ser una tortura para el que tiene que escuchar lo mismo una y otra vez.

También puedes usarlo como arma para espantar visitantes no deseados o inoportunos.

Aclaración: hay personas que siguen haciendo cosas que les hemos dicho mil veces que no hagan. A esas, repíteles a placer.

Para dejar de contar siempre los mismos cuentos, procura vivir cosas nuevas. Métete en un curso, lee un libro, ve una serie. Haz cosas nuevas y tendrás temas de conversación nuevos.


Llamar por teléfono varias veces seguidas a la misma persona y para lo mismo

Los «boomers» a veces llamamos a alguien para pedirle alcohol, y luego hacemos la segunda llamada para decir que también necesitamos algodón, para finalmente hacer la tercera llamada, que es para preguntar por «mertiolate»

(Si sabes qué es «mertiolate» tienes que leer todo este artículo).

Claro, la cuarta llamada es necesaria porque recordamos que también necesitamos «vaporub» para «untarnos en el pecho».

Llamar en lugar de «textear»

Las personas «de antes» preferimos llamar, pero la gente más joven prefiere no atender llamadas telefónicas

La gente «de ahora» odia atender el teléfono, odia llamar o ser llamada. Es por eso que estar llamando es cosa de «gente mayor».

Recomendación: reduce la cantidad de llamadas y cambia algunas llamadas por mensajería instantánea.

¿Debes dejar de hacerlo?

¡No, por favor! ¡Sigue llamando!

La «gente de ahora» está enferma con los celulares y necesita hablar, aunque sea por teléfono, para dejar de mirar un momento al menos una de sus cinco pantallas.

«Ay, ¿para qué me llamas? ¡Escríbeme!

Aclaración: estudios recientes indican que la fobia a las llamadas telefónicas es más común en las generaciones X y milenial. Los Z parecen tolerar mejor el teléfono en el oído y no solo frente a la cara.

No entender las palabras de moda

¿Quién puede juzgarnos? La velocidad con la que la gente de ahora se comunica, la globalización, y quién sabe qué otros fenómenos sociales hacen que se incorporen palabras nuevas al diccionario casi a diario.

¿Qué es eso de TBT? ¿Qué quieren decir con «lit» o «literal»? ¿Qué es un beta? ¿Un crush? ¿Qué es un BFF? ¿Qué es eso de OK boomer? ¿Qué es un meme exactamente?

Es inevitable que nos suceda. Lo único que podemos hacer es ver series, leer libros de reciente publicación, leer noticias y preguntar cuando no sepamos, o mejor «guglearlo», es decir, buscar en Google.


Enviar notas de voz de más de un minuto

Quizá no lo sabías, pero hay una regla no escrita para las notas de voz: no te pases de un minuto.

Y aunque sean cortas, no mandes más de tres seguidas. Ahí quizá está justificado que llames.

Pero la fórmula de «la gente de ahora» es ir combinando texto, emojis, emoticones, gifs, stickers, fotos, videos y notas de voz mientras se van comunicando en más de una plataforma al mismo tiempo.

Es decir, las conversaciones de ahora son multimedia y algunas, multiplataforma.

¿Debes dejar de hacerlo? Sí, por favor, evita las notas de voz de más de un minuto.

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Pedir ayuda sin decir qué app estás usando

Así es, los mayores pedimos que nos ayuden con la computadora o con el teléfono sin aclarar en cual aplicación necesitamos orientación.

Por ejemplo, preguntamos cómo se hace para borrar una foto, olvidando que esa pregunta puede corresponder a Instagram, WhatsApp, Facebook y quién sabe cuántas aplicaciones más.

¿Debes seguir haciéndolo? Pedir ayuda, sí, pero tienes que decir qué app (aplicación) estás usando.

Aprende a pedir ayuda.

Es muy distinto decir «¿Cómo borro una foto en WhatsApp?» que decir «¿Cómo borro una foto?»

Reenviar cadenas

De una vez, debes dejar de reenviar cadenas. ¡Ya! Además de ser un indicador generacional, es algo muy molesto.

De paso, muchos congéneres lo hacen sin confirmar la información, lo que nos lleva al siguiente punto…

Creer en «fake news»

No es nuestra culpa. En nuestra infancia había menos efectos especiales, menos edición digital, de hecho la magia solo la hacían los magos, y la edición de fotos y videos quedaba para las agencias publicitarias y las productoras de películas.

En nuestra época se decían menos mentiras, se engañaba menos.

Y no es que éramos más buenos, o menos malos, simplemente teníamos menos recursos, contábamos con menos maneras de mentir y engañar.

Por lo tanto somos más inocentes y nos creemos todos los cuentos.

¿Debes dejar de hacerlo? Sí, cuando antes.

No creas en todo lo que lees. De hecho, no creas a priori en nada de lo que leas.

Si te interesa un tema, verifícalo, consulta varias fuentes, pregunta a un experto. No reenvíes basura.

Comentar todos los posts de familiares y amigos

No, no tienes que comentar todos los posts de tus familiares y amigos en las redes sociales. Nadie se va a molestar si no lo haces.

Ni siquiera les tienes que dar «me gusta» a todo.

¿Debes dejar de hacerlo? No, simplemente usa las redes sociales con naturalidad. Si te provoca comentar todo y darle «me gusta» a todo, házlo. Pero solo si te nace.

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Pegar la cara a la cámara en las video llamadas

O estar totalmente fuera del cuadro.

Los mayores ponemos la cara muy cerca, muy pegada a la cámara durante las vídeo llamadas. La razón es un enigma.

¿Debes dejar de hacerlo? Sí, por favor. Aléjate un poco. La idea es que se te vea toda la cara, y algunas veces es preferible medio cuerpo, o del pecho para arriba, y no un close-up de tu frente, tu cuello o tu nariz.

Cosas que hace la gente mayor

Gritar más al teléfono si la persona está más lejos

Mientras más lejos está nuestro interlocutor, más alzamos la voz.

Gritamos más si la persona está en París, y menos si está en Caracas.

¿Debes dejar de hacerlo? Sí. Recuerda que por lo general la distancia no altera el volumen de las telecomunicaciones.

Machismo, sexismo, homofobia, discriminación sexual de cualquier tipo, racismo…

Toda discriminación es repudiada por la mayoría de la «gente de ahora» y ser racista u homofóbico es cosa de gente indeseable.

Cualquier ataque a una minoría puede ser considerado de gente «chocha».

En nuestra infancia sólo había tres opciones, o al menos eran las conocidas por todos: hombre, mujer y gay.

A su vez los gais podían ser hombres o mujeres.

Ahora hay todo un abecedario de géneros, preferencias, percepciones, identificaciones, y otras clasificaciones de la sexualidad.

Es natural que esa apertura y ese montón de cosas nuevas te hagan ruido e incluso te desagraden, pero llegaron para quedarse.

¿Qué es eso de LGBTQ+?

Estas siglas vienen de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Transgéneros, Queers y otros.

¿Debes dejar de discriminar a la gente por sus preferencias sexuales? Así es.

Discriminar no te hará bien. Te causará problemas innecesarios. Por mucho que te desagrade este nuevo mundo que se nos plantea, es el que hay.

Adáptate, acepta, respeta. No te cuesta nada, más bien te saldrá más barato que ponerte a pelear por algo que ya sucedió y que no puedes controlar.

Ni hablar del racismo. Clasificar a las personas por su color de piel o por su raza podría ser el indicador de estupidez más claro y contundente de la humanidad.

Las nuevas generaciones -nos guste o no- son más abiertas respecto a la sexualidad, la diversidad racial, las creencias…

Negar el derecho de participación a los niños

En las generaciones «Silenciosa» y «Baby boomer» los niños y adolescentes eran ciudadanos de segundo orden que no podían hablar cuando hablaban los adultos, y por lo general no tenían voz ni voto.

Quizá las cosas te gustaban más así, pero ya no son así.

Menospreciar a los más jóvenes es cosa de antes.

Esto no quiere decir que la falta de respeto debe permitirse o que los chamos pueden ser maleducados o insolentes. Para nada. Quiere decir que el respeto no tiene edad.

«Hay que respetar a los mayores» es una frase de antes que afortunadamente todavía es relevante para muchos, pero es mejor «Hay que respetar» y punto.

¿Debes dejar de hacerlo? Sí, cuanto antes. Si quieres que nuestras generaciones sigan siendo relevantes, tenemos que dar su lugar a los nuevos dueños del mundo, a las nuevas generaciones, nos guste o no lo que están haciendo.

Recuerda que nosotros hicimos muchas cosas buenas, pero también dos guerras mundiales, inventamos la Internet, los carros, los aviones, y casi cualquier cosa que contamina, distrae y genera adicción.

Ellos heredaron el mundo que hicimos, entonces mal hacemos al juzgarlos duramente por como lo viven y lo cambian.

Sección «Solo en Venezuela»

No contestar lo que se nos pregunta

Si alguien te pregunta tu edad, responde diciendo tu edad o responde que no te gusta decir tu edad, pero no te pongas a echar un cuento.

Si alguien te pregunta si ya comiste, no respondas con historias.

¿Debes dejar de hacerlo? Sí, por favor. Aquí puedes leer más al respecto.

Asumir que todos creemos en lo mismo

Cuando nosotros éramos chamos, si eras católico, todo el mundo era católico. Y si no eras católico, eras evangélico, o cristiano, o judío, o musulmán.

Las cosas eran más sencillas. Venimos de una época más simple.

Hoy en día hay de todo, así que no mandes esa estampita de Jesús en la cruz a tu amigo judío, ni la cadena de oración a tu amiga atea.

¿Debes dejar de hacerlo? No. Solo filtra bien. Por muy sagrado que te parezca, lo mejor es que selecciones a quienes envías tus oraciones, plegarias, santos e imágenes.

Convertir todo a bolívares

La gente que vivió con un bolívar estable y que rara vez veía un dólar, y no veía euros porque no existían, sigue convirtiendo todos los precios a bolívares.

En España también sucedió que ya habían pasado años usando el euro y todavía los mayores llevaban los precios a pesetas. 

¿Debes dejar de hacerlo? No haces daño a nadie sacando tus cuentas en bolívares, pero sin duda es un ejercicio confuso y a veces innecesario. Hazlo sólo cuando las circunstancias lo requieran. Es mejor llevar tus cuentas en dólares. Te dará una noción más fácil y rápida del costo de la vida y la inflación en Venezuela.

No entender la inflación

Bueno, es que no está fácil entender la inflación de Venezuela, pero a la gente más joven no le ha quedado otra que adaptarse.

Las personas de menos de 30 años que tienen toda su vida en Venezuela han pasado por dos reconversiones monetarias y seguramente vivirán una tercera.

¿Debes dejar de hacerlo? Nadie te culpa si no entiendes la inflación y es natural que los más jóvenes se adapten más rápido, la entiendan o no.

La economía de Venezuela no tiene nada que ver con lo que fue, rompiendo los récords mundiales históricos de inflación.

Tienes dos opciones: tratar de no estar en el limbo o quedarte en el limbo tranquilamente. Depende de tus circunstancias personales.

Querer pagar todo en bolívares

La gente mayor tiene aprehensión a gastar los dólares, principalmente en efectivo.

Esto es fácil de entender porque muchos nos criamos con otra moneda por un lado, y venerando al dólar por el otro.

Ahora para muchos resulta al menos sorprendente ver como un joven se saca unos dolaritos del bolsillo para comprar pan o ver como alguien deja propina en dólares.

¿Debes dejar de hacerlo? Pues Venezuela se dolarizó, al menos de facto. Acéptalo y adáptate pues se dice que a la fecha (enero 2021) el 70 % de las transacciones en Venezuela son en dólares. Quiere decir que en la práctica, el dólar es más nuestra moneda que el bolívar.

Dar propinas ínfimas

Esto es causado por los puntos anteriores: una economía de hiperinflación que de paso está informalmente dolarizada.

Entonces el «taxímetro» o tarifario interno se queda pegado, afectando los cálculos automáticos que hacemos cuando damos una propina o estimamos el costo de un servicio de taxi.

¿Debes dejar de hacerlo? Sí. No te ayuda en nada ese desface con la realidad económica y parece mentira, pero es un indicador de la brecha generacional entre nosotros los mayores y los jóvenes de Venezuela.

No querer botar la comida aunque esté dañada

A nosotros los mayores se nos dispara el sentido de ahorro y conservación, generalmente un poco tarde.

No queremos botar nada, y mucho menos comida.

Y por supuesto, hay hambre en el mundo, «es malo» botar comida y hay que cuidar los alimentos.

Pero eso de comernos la comida así esté pasada y huela un poco mal es un extremo.

Debes dejar de hacerlo: Sí, nunca debiste hacerlo en primer lugar.

Pedir a alguien que haga algo que pudimos hacer nosotros mismos

«Pásame el control del televisor por favor» suena a un favor muy normal, pero no es el caso cuando estamos más cerca del control que la otra persona.

Y es que desde la mediana edad comenzamos a pedir favores estúpidos.

¿Debes dejar de hacerlo? No, para nada. Que respeten tus canas y que hagan lo que pides.

A veces duele solo pensar en pararos y desacomodar nuestra rica postura.

Ahorrar «de embuste» o ahorro «chimbo»

Entre las manías más comunes que trae consigo la madurez tenemos el sentido de la conservación que mencionamos antes, el Síndrome de acaparador compulsivo y las repentinas ganas de ahorrar (pero chimbo o de embuste)

¿Qué otras «cosas de viejo» crees que debemos dejar de hacer o seguir haciendo?

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4 Comments

  1. Muy buen artículo. Reconozco que muchas cosas que dicen en él las he hecho y las sigo haciendo! jejejeje

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