Andrés de Oliveira Personalidades

Andrés de Oliveira: “Mis platos son un reflejo de quien yo soy”

21 minutos de lectura
Por Katty Salerno

Andrés de Oliveira mezcló la cocina con la actuación y así encontró la receta perfecta para su felicidad. A este maracayero nacido el 28 de noviembre de 1981 la vida le cambió en 2018 al llegar a la final de la edición latina de Estados Unidos de MasterChef, el programa-franquicia de talentos culinarios creado en 1990 en Gran Bretaña y que hoy se transmite en más de 40 países. Y es que él cuenta con un ingrediente que pocos chefs tienen, el humor, y una personalidad que dista mucho del estereotipo que Hollywood presenta de los cocineros: unos cascarrabias dictatoriales a quienes no se les puede llevar la contraria, so pena de decapitar con sus filosos cuchillos a quien se arriesgue a hacerlo.

Humano al fin, a @andrescooking, la marca con la que se ha dado a conocer en las redes sociales, hay cosas que lo ponen de mal humor, pero, afortunadamente, son muy pocas. “Poca gente sabe que yo practico el ayuno intermitente y por eso solo hago dos comidas al día. Entonces, aparte de que soy amante de la comida y del buen comer, si una de mis dos únicas comidas del día es mala, pues me pone de muy mal humor”, contó a Curadas desde Fort Lauderdale, Florida, a 25 minutos al norte de Miami, donde reside con Evy, una venezolana a la que conoció hace tres años en España y que hoy es su actual esposa y su socia y productora.

¿Dirías que participar en MasterChef te cambió la vida?

¡Definitivamente! Participar en MasterChef significó un cambio radical en mi vida. Me volví una persona pública, porque llegué hasta la final y por toda la controversia que hubo por el resultado final (la ganadora fue la también venezolana Sindy Lazo, hija de la actriz Mimi Lazo). MasterChef fue un trampolín que me sacó del anonimato y me convirtió en una persona pública. A partir de eso, muchísima gente comenzó a seguirme en las redes sociales por mi cocina y por todo lo que hacía en mi vida. Entonces sí, el cambio fue grande.

¿Esa ha sido la prueba más difícil que has enfrentado?

La verdad es que no lo considero una de las cosas más difíciles que he hecho en mi vida. Ha habido otras mucho más relevantes y difíciles de lo que pudo haber sido este programa de televisión. Diría más bien que uno de los retos más grandes que he tenido fue mi largometraje, Tony tango, una comedia que escribí, produje y en la cual actué. Ese fue un proyecto de seis años. Yo considero eso un reto mucho más difícil que haber participado en un reality show.

Tras quedar segundo en la edición latina de MasterChef, Andrés de Oliveira se ha dedicado a desarrollar su marca @andrescooking a través de las redes sociales. En Instagram presenta sus Rrecetas exprés mientras que en su canal de YouTube brinda nuevas recetas cada semana. También está desarrollando su sitio en internet Andrescooking.com, donde dictará cursos de cocina. “Estamos haciendo alianzas para lanzar un par de productos, por ahora tenemos un chocolate y también un aceite de oliva. En la cuenta en Instagram también se vienen unos cambios. Como ya he anunciado, el formato de las recetas exprés se acabará con la receta 101 (NDR: en el momento en que le hicimos esta entrevista ya iba por la 077) y después de eso vendrán unas cositas diferentes”.

Tengo entendido que también eres amante de los animales. ¿Tienes mascotas?

Sí, efectivamente amo a los animales. Tuve un negocio que se encargaba de cuidado de perros y gatos a domicilio. Lo fundé con mi exesposa y cuando nos divorciamos le vendí mi parte a ella. El negocio sigue andando y es muy exitoso. En este momento no tengo mascotas. Mi actual esposa es muuuy alérgica a los animales y por eso no hemos podido incorporar una mascota en nuestras vidas, pero es algo que queremos hacer más adelante.

Siendo descendiente de migrantes, ¿cómo te sientes en cuanto a nacionalidad, cultura, valores?

Nací en una familia de migrantes, los cuales sembraron sus raíces en Venezuela. Por el lado de mi mamá sus padres, ambos, son sicilianos, del sur de Italia. Y mi papá es hijo de portugués con colombiana. Mis padres nacieron ambos en Venezuela, pero tenían esa cultura europea. Yo pienso que uno de los valores que me inculcaron es el valor de la familia y la gastronomía. Siempre la comida era un punto para reunir a la familia, para estar juntos y preparar la comida juntos. Creo que de ahí parte ese amor por la cocina y por el compartir con la familia y los amigos. Ya hoy en día, viviendo en Estados Unidos, nunca he sentido nada en contra de la migración porque mi familia también es de migrantes y yo mismo en algún momento emigré a Estados Unidos, donde vivo actualmente. ¡Es algo que llevo conmigo siempre!

¿De qué lado de la familia sacaste tu sentido del humor, tu carácter tan alegre y divertido? ¿Y los rulos?

Ambos, el sentido del humor y los rulos, se los acredito a mi padre. Mi papá es muy divertido, muy echador de broma. Y mi pelo es tal cual al de él. ¡Menos mal que no heredé la calvicie! (Risas) El empezó a quedarse sin pelo como a los 25 años y yo ya estoy llegando a los 40 y aún tengo pelo. Así que, por suerte, saqué lo mejor de él. (Risas)

¿Qué es ser un buen chef: alguien que cocina rico o alguien que sabe cortar una cebolla brunoise a la perfección?

Para mí, un buen chef es una combinación de todas esas cosas. Debes tener técnica, tienes que tener buena sazón, y mucha creatividad. Creo que ser buen chef no es una sola cosa sino la combinación de muchas. Debes ser curioso, arriesgado, debes investigar y debes tener buena sazón, algo que no se puede medir pero que se puede probar.  La buena sazón se adquiere con mucha práctica, probando y refinando el paladar. Todo eso hace a un buen chef.

Sé que eres autodidacta en materia culinaria. Aun así, ¿te consideras un chef? ¿Tus platos tienen algún sabor distintivo, algún toque personal?

La de chef es una de esas carreras en la que no tienes necesariamente que pasar por una universidad y obtener un título, es algo que también te puedes ganar. En el caso mío, tuve mucha experiencia trabajando en restaurantes por muchos años y luego participé en el MasterChef y llegué hasta la final. Mis platos son un reflejo de quien yo soy, de esa combinación de culturas y de lo que he vivido, por lo que, definitivamente, tienen mi toque personal.

¿Recuerdas cuándo te diste cuenta de que cocinabas rico, o la primera vez que cocinaste algo rico que te hizo saber que tenías este don?

No recuerdo cuándo cocine por primera vez un plato estrella. Pero sí me acuerdo de que cuando tenía, no sé, como 12 años, un día sorprendí a mi madre, al regreso de su trabajo, con una salsa boloñesa. Agarré un libro que estaba en la casa y simplemente empecé a seguir la receta y la salsa quedó bastante bien.  Ese es uno de mis primeros recuerdos que tengo de haber cocinado. Mi cocina ha ido mejorando con los años, mientras más he ido aprendiendo, más estilos de cocina y más culturas he ido conociendo, pues mi cocina ha ido mejorando.

Hollywood ha creado un estereotipo de los chefs: en las películas siempre los presentan como gente malhumorada, en cuyas cocinas se hacen las cosas solamente como ellos ordenan. ¿Tú eres así?

No, no. De hecho, como puedes ver en mis redes sociales, la persona que ves ahí soy yo tal como soy realmente. No soy una persona malhumorada. De hecho, he trabajado muy bien con otros chefs, me gusta tener esa participación de estilos diferentes. Obviamente, sí puedo ser un poco estricto o crítico si estoy cocinando con alguien y están haciendo las cosas mal técnicamente. En esos casos prefiero corregir con el propósito de que el plato salga lo mejor posible, pero aplaudo la creatividad y la iniciativa que tengan otros.

Pero sí habrá cosas que te pongan de mal humor…

Definitivamente. Una de las cosas que me pone de mal humor es salir a comer a algún lugar y que la comida que me sirvan no esté buena. Poca gente sabe que yo practico el ayuno intermitente y por eso solo hago dos comidas al día. Entonces, aparte de que soy amante de la comida y del buen comer, si una de mis dos únicas comidas del día es mala, pues me pone de muy mal humor.

¿Por qué y desde cuándo practicas el ayuno intermitente?

Comencé a practicarlo hace aproximadamente dos años. Hago dos comidas en un período de ocho horas y luego paso 16 horas sin comer. Lo empecé a hacer después de un ayuno de siete días en los que solo tomé agua, nada de comida. Lo hice simplemente para hacer un detox, una limpieza de mi cuerpo.

La verdad es que soy una persona que come muy saludable a pesar de que mis recetas no reflejen eso, porque una cosa es lo que yo como y otra lo que el público quiere. El ayuno de siete días a punta de agua es algo que voy a repetir este año, una vez que ya tenga mi vacuna contra la covid y esté todo más tranquilo. Es algo que tengo planeado hacer y que me gustaría seguir haciendo por lo menos una vez al año. Simplemente a manera de depuración, de mantenimiento, para resetear el cuerpo.    

¿Cuál es tu comida o plato preferido?

Mi comida favorita es la italiana. En particular, mi plato favorito es el pasticho al estilo italiano, no al estilo venezolano. La diferencia básica es que el italiano tradicional no lleva jamón. La forma en que yo lo preparo lleva salsa boloñesa, salsa bechamel, queso parmesano y la pasta, más nada. No le pongo ni mozzarella ni jamón.

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¿Hay alguna cosa rara que te guste comer, aunque esté reñida con lo que llaman la buena mesa?

No tengo ninguna comida extraña o loca en particular que me guste comer. Sí recuerdo que de niño hacía una cosa que hoy en día cuando lo pienso no me dan nada de ganas de comerlo, pero me gustaba mojar las galletas Sorbeticos en un vaso de Coca-Cola o Pepsi-Cola. Eso me encantaba, pero hoy ya no.

¿Hay algún plato o alimento que no puedas comer, bien sea porque no te gusta o porque te cause alergia o indigestión?

No, la verdad es que no. Como de todo, no soy alérgico a nada. Lo único que no me gusta comer es la comida mal hecha.

¿Has soñado alguna vez con montar tu propio restaurante, aunque sea un foodtruck?

No, no es una de mis aspiraciones. La vida de un restaurante es muy sacrificada, es una vida que te consume todo tu tiempo y, conociéndome, sabiendo que soy una persona bastante perfeccionista, sé que meterme en un foodtruck o en un restaurante significaría estar metido allí todo el tiempo. Trabajé siete años en restaurantes y es una vida que no extraño y a la que no me gustaría volver.

¿Cómo llegaste al cine?

Siempre me llamó muchísimo la atención ese mundo: las películas, la actuación, y a eso se unía mi personalidad, el querer hacer reír a la gente, sentía que esto lo podía canalizar muy bien a través de la actuación. Así que mientras trabajaba en restaurantes ahorré dinero para pagarme la escuela de teatro. Estudié dos años en un conservatorio de teatro en la ciudad de Hollywood, en Florida.

¿Qué tal te fue con tu película Tony tango?

Esa película la escribí con uno de mis mejores amigos, Maxx Maulion, los dos estudiamos juntos en el conservatorio de teatro. Decidimos escribir y producir nuestro propio largometraje. Nos gustó mucho el tema del baile, el baile de salón, y crear este personaje que quizá no es el estereotipo de un bailarín. En este caso es un gordito con mucha personalidad y muy gracioso. Nos pareció una idea muy divertida. Tiene un poco de inspiración en películas como Nacho libre, en programas como Bailando con las estrellas.

A la película le fue muy bien, se exhibió en 12 países y ganó premios en festivales de cine independiente, entre ellos el de mejor comedia en el Chicago Comedy Film Festival; el de mejor película en el Festival de Cine Latino de San Diego y el de mejor película en el Festival Internacional de Cine Latino de Nueva York (NYILFF), el principal festival de cine latino en Estados Unidos.

Creo que, desde el punto de vista creativo fue un gran éxito, pero financieramente no nos fue tan bien. El mundo del cine es muy competitivo y no es muy bien remunerado a la hora de producir películas que no cuentan con un actor famoso en el elenco; sin este factor, la película no tiene valor, aunque sea muy buena. Desafortunadamente lo que vende en el mundo del cine es el actor famoso y yo ni mi amigo Maxx somos famosos en Hollywood. Pero, definitivamente, es una experiencia que no cambio por nada. Yo siento que haber hecho ese proyecto fue una universidad para mí por lo que aprendí del mundo de los negocios, del mundo del cine y por lo que me hizo crecer como persona.           

¿Cerraste esa puerta?

No, no creo que haya dejado atrás la actuación. Todo ese conocimiento, todos esos estudios, toda esa pasión es algo que se ve reflejado ahora en mi trabajo en redes sociales. En cada receta estamos contando una historia nueva, entreteniendo, haciendo reír a la gente. Pienso, más bien, que la actuación sigue muy vigente y que es algo que he sabido combinar con la cocina.

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