Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo
Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo

Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo, VIII Fase – 89na. entrega

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(Continuación)

El marco de actuación del Gobierno venezolano señalado en el artículo anterior, en cuanto a cooperación y reciprocidad obtenida de la República Cooperativa de Guyana, ha sido totalmente desbalanceado, favoreciendo a la nación vecina mediante el otorgamiento de sensibles aceptaciones en materia de desarrollo, cuyo único beneficio ha sido en su totalidad para los guyaneses. De hecho, mientras que Guyana ha tratado de debilitar abiertamente la reclamación venezolana sobre el espacio geográfico integral del Esequibo, haciendo uso unilateral y contrario a lo establecido en el Acuerdo de Ginebra de 1966, utilizando abiertamente un área geográfica para la producción de arroz, se llevó a cabo la posterior celebración de un acuerdo bilateral suscrito en la capital guyanesa, Georgetown, por 18,8 millones de dólares, permitiéndole a Venezuela adquirir cincuenta mil (50.000) toneladas métricas de arroz a un precio preferencial no acorde con el del mercado internacional, siendo ello descontado de la deuda contraída por concepto de los hidrocarburos comercializados a través del Acuerdo Energético de Caracas.

Es así como en ese entonces, Venezuela inmersa en una situación crítica de desabastecimiento, inició el proceso de importación del rubro antes señalado, recordando que en el ámbito nacional, a partir del mes marzo del año 2009, como parte de las políticas internas del país, se realizó la expropiación de una planta procesadora de arroz en el país, por incumplimiento de la producción establecida y ajuste de los precios acordados, siendo esta la empresa norteamericana Cargill Inc. Ahora bien, en paralelo a la delicada situación existente en el país, y a las respuestas poco idóneas en materia alimentaria para la población con el aparato productivo nacional, el Estado venezolano se vio envuelto en ese entonces, en la imperante necesidad de incrementar las importaciones que beneficiaron ineludiblemente a la República Cooperativa de Guyana, y que gracias al cambio positivo que se dio en Venezuela como miembro de la OPEP al lograrse elevar la cotización petrolera, aunado al incremento del gasto público nacional derivado de dicha coyuntura, hubo una aparente capacidad de respuesta utilizada como paliativo a la crisis alimentaria que se venía suscitando.

Ampliando la imparcialidad sobre los factores positivos y negativos que dejo a criterio del lector para con el arroz como rubro alimenticio primario en la dieta del venezolano, utilizo en este caso una parte del informe emitido por el Banco Interamericano de Desarrollo en el año 2016, sobre la comercialización del arroz generada entre Venezuela y Guyana, en el que se exacerba que la República Cooperativa de Guyana obtuvo sensibles beneficios:

In net economic terms, Venezuela probably transferred more benefits to
Guyana that it received, by exchanging a high value commodity (oil) for
a low value commodity (rice) and then extending generous loan terms
on the cash portion of the exchange. Thus, the main benefit to
Venezuela seems to have been noneconomic […] As oil prices started
dropping dramatically from mid 2014 to the present, Venezuela oil
revenues have also plummeted, by more than 60% at last estimate. Oil
revenue historically constitutes approximately 95% of the country’s total
export earnings and 40% of government revenue. The entire
Petrocaribe Program is very costly to the Venezuelan government. It is
estimated that the program from its inception to the present has cost the
Government of Venezuela USD 50 billon in foregone oil revenue.
Traducción del texto anterior: En términos económicos netos,
Venezuela probablemente transfirió más beneficios a Guyana de
los que recibió
, al intercambiar un producto de alto valor (petróleo) por
un producto de bajo valor (arroz), conformando generosos términos
sobre el préstamo del efectivo para el intercambio. Por lo tanto, el
principal beneficio para Venezuela parece no haber sido económico
[…] A medida que los precios del petróleo comenzaron a caer
drásticamente desde mediados de 2014 hasta el presente, los ingresos
petroleros de Venezuela también se han desplomado, en más del 60%
en la última estimación. Históricamente, los ingresos petroleros
constituyen aproximadamente el 95% de los ingresos totales de
exportación del país y el 40% de los ingresos del gobierno. Todo el
Programa Petrocaribe ha sido muy costoso para el gobierno
venezolano. Se estima que el programa desde su inicio hasta el
presente le ha costado al Gobierno de Venezuela 50 mil millones
de dólares en ingresos petroleros no percibidos.
(el subrayado es
nuestro)

La realidad en paralelo es que en el contexto mundial a raíz de los eventos suscitados desde el 2014, se generaron cambios inesperados como la caída drástica del mercado petrolero, por lo que el precio de este producto venezolano como fuente de ingreso fundamental para el país, con las consecuencias que ello representó para la economía venezolana, no estuvo exento de este impacto; y mientras tanto, el país vecino que ha puesto en práctica por más de un siglo las exportaciones agrícolas de azúcar y arroz, se ha visto favorecido sustancialmente en el desarrollo de su economía, la cual ha tenido un crecimiento significativo en estos últimos años, no solo por la actividad agrícola desarrollada, sino también por la explotación minera realizada de minerales como el oro y la bauxita, y posteriormente con la exploración y explotación petrolera por parte de la empresa ExxonMobile, en la plataforma continental de los espacios acuáticos pertenecientes al espacio geográfico integral en reclamación por parte de Venezuela sobre el Esequibo, y cuya concesión fue otorgada por Guyana unilateralmente a expensas de Venezuela, y en fiel desafío al Acuerdo de Ginebra de 1966, al haberle dado la espalda infundadamente, además de haber recibido de dicha empresa los recursos necesarios para sufragar los gastos requeridos para con la demanda introducida por Guyana ante la Corte Internacional de Justicia para dirimir sobre la validez o no del Laudo Arbitral de París de 1899.

En esta acción, la verdad es que caben tantos calificativos, indistintamente de las acciones generadas como parte de la política exterior venezolana, en la que se visualizan claramente los planes de expansión económica de Guyana, a propósito de acrecentar y extender el control sobre el Territorio en reclamación, mientras se propaga el uso de su poder situacional y táctico en contra de Venezuela, y a cambio de este malévolo gesto, nuestro país ha quedado en el tiempo con un vacío equivalente a 50 mil millones de dólares, que se debieron percibir en ingresos petroleros de ese país, los cuales nunca se obtendrán.

Y el tiempo sigue marcando inclemente las bases de un futuro que requiere en esencia para todos los venezolanos, una clara revisión y cambios de las políticas establecidas, en el que el Acuerdo de Ginebra de 1966 sigue siendo nuestro norte, pero ello no implica que debamos seguir asumiendo el rol de pendejos, puesto que el nuevo orden mundial inmerso en el pensamiento propio de este siglo, abrió las puertas a nuevos escenarios que merecen consolidar nuestra posición con el mayor de los respetos, tanto en el ámbito internacional como nacional. No olvidemos que este tema no es responsabilidad sola de una tolda política, ni de colores partidistas, ni de un grupo particular,…, es de todos los venezolanos, en el que lo narrado anteriormente constituye una interconexión correlacional e integrada a todos nuestros problemas, por lo que queramos verlo o no, todo ello salpica ineludiblemente el alma de todos cuanto nos duele cuanto acontece en nuestra amada patria.

Por: C/A (r) Dr. José Chachati Ata

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