Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo
Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo

Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo, VIII Fase – 90ma. entrega

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(Continuación)

El hecho de haberse llevado a cabo un proceso de transformación de la política de exterior de Venezuela hacia Guyana al inicio de este siglo, en el que nuestro país favoreció sustancialmente el desarrollo de la nación vecina, mediante la inserción de una política gradual de cooperación sin reciprocidad alguna, además de haberse señalado el inmenso beneficio petrolero que se le otorgó a través del Acuerdo de San José y el Acuerdo Energético de Caracas, aunado a la adquisición del arroz que se efectuó a precios por encima de la realidad manejada en el mercado mundial, conlleva a revisar y señalar que el marco histórico sobre este particular, se remonta más bien hacia principios del siglo XX, en el que ya desde ese entonces, la antigua Guayana Británica se había proyectado como país exportador del arroz, generando un crecimiento sustancial a partir de la década de los cincuenta.

Sin embargo, este potencial no logró mantenerse por mucho tiempo, dado que entre los años setenta y ochenta, es decir, luego de haberse obtenido la independencia de la República Cooperativa de Guyana en 1966, bajo el Gobierno del Presidente Forbes Burham, hubo una drástica caída como producto de las políticas establecidas en el marco del socialismo cooperativo, siendo ello recuperado posteriormente en los gobiernos sucesivos, hasta el gobierno del Presidente Cheddi Jagan, quienes favorecieron la política de recuperación de los cultivos, además de utilizar el poder situacional y táctico para debilitar la reclamación de Venezuela sobre el espacio geográfico integral del Esequibo, mediante la ampliación de su concepto de desarrollo tanto en territorio continental como marítimo, mediante el otorgamiento de concesiones unilaterales otorgadas a empresas china, canadiense, norteamericana y española, para la exploración y explotación de minerales como el oro y la bauxita, además de la exploración de yacimientos petroleros en la plataforma continental, dándole la espalda a lo establecido en el Acuerdo de Ginebra de 1966. Mayor descaro y estocada para todos los venezolanos sería inconcebible.

Como resultado de esta actuación derivada del cambio de políticas del Gobierno de Guyana, la productividad agrícola orientada hacia el cultivo de arroz, aumentó sustancialmente en función de los planes de expansión, proyectándose abiertamente hacia la región noreste del Esequibo y del Alto Esequibo, abarcando con ello el área que comprende las sabanas del Rupununi. Y mientras el Gobierno de Guyana manifestaba su satisfacción por los crecientes beneficios que les generó la renovación del Convenio compensatorio con Venezuela, la realidad geoeconómica de la región caribeña, venía en paralelo desde el año 2009, sufriendo las consecuencias derivadas de la balanza de pagos por el incremento de los precios internacionales tanto de combustible como de alimentos; así mismo, debemos recordar que en ese entonces, dadas las dificultades en la coyuntura internacional, los países de la región caribeña perdieron también el acceso preferencial de sus productos tradicionales al mercado europeo, mientras que Guyana por su ubicación geográfica abierta hacia el Atlántico y cercana hacia Europa, con la flexibilidad muy atractiva en cuanto a capacidad de pago, obtuvo grandes beneficios y aseguró así su capacidad de exportación agrícola.

De hecho, cuando se estaban generando sensibles años cargados de grandes dificultades para Venezuela entre el 2011 y 2014, más bien en favor de Guyana, se venía desarrollando una tasa de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB), alcanzando ese país a costillas de las actividades realizadas en nuestro espacio geográfico esequibense, un poco más del 4%, cifra que según las estadísticas de la CEPAL y del Banco Mundial, fue superior al promedio acumulado tanto de Venezuela como del Caribe durante ese período. Para el lector, dejo muy en claro que no se trata de sopesar el crecimiento de la nación vecina, puesto que ello es un derecho plausible para todos los habitantes de un país; más bien se trata del abuso gubernamental de Guyana en manipular descaradamente a costillas de todos los venezolanos, un espacio geográfico que no le pertenece, obteniendo beneficios solo para su provecho, mintiéndole al mundo al haber evadido lo establecido en el Acuerdo de Ginebra de 1966, y de no haber cedido en absoluto en el contexto de la cooperación y de la reciprocidad como actos de buena voluntad, para generar beneficio alguno a Venezuela; aunado a ello, la evasión de Guyana al no tener como sustentar jurídicamente la pertenencia histórica del espacio geográfico integral del Esequibo, no le queda más que ampararse en la validez o no del Laudo Arbitral de París de 1899. Se requiere una lupa mayor para comprender esta realidad?

Ya para el año 2016, en una continua labor de abuso inescrupuloso del Gobierno de Guyana, al área geográfica esequibense incrementada paulatinamente con el cultivo del arroz, se le agregó la del azúcar y de la ganadería, lo que le permitió ampliar las capacidades de exportación a Brasil, y por ende, elevar sus beneficios a costillas de Venezuela; para que podamos ampliar la comprensión sobre este particular, es bueno saber que once años antes de estos eventos, en el año 2005, a raíz de la firma e inicio del Acuerdo Petrocaribe, Venezuela en el contexto de sus exportaciones que alcanzaban ara ese entonces un valor anual de casi cincuenta y dos mil millones de dólares, apenas le exportaba a Guyana de bienes que alcanzaban un promedio de diez (10) millones de dólares, es decir, apenas se cubría el 0,019%.

Para Guyana, en la balanza de la reciprocidad, las importaciones de ese país hacia el Estado venezolano, registraron para ese entonces 1,05 millones de dólares de aproximadamente 880 millones, valor total de la exportación de Guyana al mundo, es decir, visto de otra manera, de 217 países que se ubican como socios comerciales de Venezuela, Guyana se encontraba en la posición 50, y en conjunto con los distintos miembros de Petrocaribe, ello representó apenas el 0,8% del total de las importaciones venezolanas, sin embargo, bastó con darles un espacio de respiro a los guyaneses, para que se tomaran todas las atribuciones ilegítimas que pudieron.

Pero esta realidad dio un sensible giro, tomando como base la compensación de la deuda de Petrocaribe con la exportación de arroz a Venezuela, dado que nuestro país desplazó a los importadores tradicionales de arroz guyanés como lo venían haciendo la Unión Europea, Jamaica y Trinidad & Tobago, para convertirse el Estado venezolano en el primero con mayores solicitudes de este rubro alimenticio a Guyana, alcanzando con ello la importación de un 30% de la producción total de dicho producto en ese país. Y esta relación porcentual se vio privilegiada a través de los precios acordados desde el primer envío de Guyana a Venezuela, considerando que la relación comercial se inició mediante el acuerdo de pago de 335 dólares americanos por cada tonelada métrica para el arroz con cáscara, y 560 dólares americanos por cada tonelada métrica de arroz blanco.

En el año 2010, Venezuela en procura de fortalecer más aun las relaciones con Guyana, accedió en privilegiar a los productores guyaneses, mediante el incremento del costo de compra del rubro alimenticio antes señalado bajo las dos modalidades ya señaladas, pagando 420 y 700 dólares americanos respectivamente por cada tonelada métrica; sin embargo, esta actividad comercial no culminó allí, más bien se abrieron las puertas a un tercer convenio que se acompañó con una nueva cotización, cancelándose 480 y 800 dólares por cada tonelada métrica de arroz con cáscara y arroz blanco; tabulando todos estos valores de incremento generados a fin de realizar las comparaciones requeridas con los precios manejados en el mercado internacional, existe una notable diferencia al encontrarse que se le estaba pagando al Gobierno de Guyana un 33% por encima del precio máximo al que se llegó a registrar en el año 2011. Realmente valió la pena políticamente para Venezuela acceder a esta acción? Lo que ha hecho Guyana con los venezolanos se enmarca en un acto de buena fe o de perversidad ante las acciones que ha generado ese país en perjuicio de Venezuela?

Es aquí donde culmino mi artículo de esta semana, al manifestar que ratifico una vez, más la torpe y errónea acción ejercida por el Gobierno guyanés, al haberse desviado de su compromiso adquirido a través del Acuerdo firmado con Venezuela y Gran Bretaña en el siglo pasado, tras haber acudido a la Corte Internacional de Justicia para dirimir un hecho obvio que se había dejado atrás, como lo es la validez o no del Laudo Arbitral de París, cuyo hecho grita por los cuatro puntos cardinales, la infame traición que se manipuló a espaldas de los venezolanos, violando nuestra integridad territorial sobre el espacio geográfico integral del Esequibo.

Por: C/A (r) Dr. José Chachati Ata

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