Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo
Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo

Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo, VIII Fase – 96ta. entrega

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(Continuación)

Estimados lectores, los escritos presentados hasta ahora, no han conformado la defensa caprichosa de un venezolano que se ha inclinado en señalar abiertamente, los hechos que repercuten sobre nuestra integridad territorial en el espacio geográfico correspondiente a la zona oriental de nuestro país, sino que ello se ha venido sustentando sobre hechos demostrables en el contexto histórico, jurídico, geohistórico y geopolítico, y con base a ello, me permito advertir una vez más, que a pesar de la nefasta Sentencia del Laudo Arbitral de París de 1899, existen fracturas sobre la decisión tomada que se inclinan a favor de Venezuela, como por ejemplo, el vocablo “mar”, que no fue incluido en dicha sentencia, por lo que ha sido necesario considerar con especial sentido estratégico a esta arista ineludible del proceso de recuperación del Esequibo, tomando como premisa la creación del Decreto 1.152, relacionado con conformación de la Línea de Base Recta, en el que ya Punta Playa dejó de ser la parte más oriental de Venezuela, pasando a ser más bien para todos los efectos, la media de la vaguada perteneciente al Río Esequibo, y así debe señalarse en todos los mapas y documentos relacionados con el territorio de la República, incluyendo los espacios acuáticos correspondientes en el Océano Atlántico.

Lógicamente, si Venezuela y Guyana son Estados ribereños ubicados al norte de la América del Sur, tienen el Derecho inapelable, seguro e irrevocable de acceder al mar, en el que aún estaría por determinarse el punto de partida que se corresponde a cualquiera de las ciento treinta y dos millas náuticas que están sin definir entre las partes, y aun con las acciones emprendidas por el Gobierno del país vecino en los espacios acuáticos mediante los trazados y concesiones otorgadas unilateralmente en clara violación al Acuerdo de Ginebra de 1966, para Guyana, el límite hoy en día es Punta Playa, y para Venezuela es el Río Esequibo, pero, existe una consideración muy importante, razón que tácitamente conllevó a Guyana a tener que acudir a la Corte Internacional de Justicia, dado que ella ha carecido de fundamentos históricos para sostener su posición, y ello fue jurídicamente reconocido con antelación tanto por Guyana como Gran Bretaña al momento de llevar a cabo la firma del Acuerdo de Ginebra de 1966, en el que acordaron la necesidad de llegar con Venezuela a una solución práctica y satisfactoria, y esta afirmación, reconoce tácita y obligatoriamente que el Laudo Arbitral de París de 1899 tiene vicios de nulidad, ya que de lo contrario, NUNCA HABRÏAN FIRMADO dicho Acuerdo en 1966. O es que eso necesita mayor claridad para mejor comprensión del Gobierno guyanés?

De esta premisa, queda más que claro, lo que realmente ha debilitado la posición guyanesa en esta controversia sobre el reclamo del espacio geográfico integral del Esequibo, ante la demanda introducida en la Corte Internacional de Justicia Si revisamos un tanto los fundamentos históricos sobre los espacios acuáticos correspondientes a la fachada atlántica venezolana, encontraremos que nuestra costa oriental y el derecho a la libre salida al mar a partir del territorio continental, cuya naturaleza política no es distinta a la naturaleza marítima, se obtuvo del reconocimiento de España sobre las posesiones territoriales que tuvo esa potencia europea en la costa atlántica suramericana desde el descubrimiento de América, y que en aquel entonces, se extendía de manera continua desde la desembocadura del Río Orinoco hasta la Guayana Francesa.

Por tanto, al revisar más a fondo este basamento histórico, es absolutamente lógico asumir, que los holandeses no podían cederle y menos bajo la firma de un Acta Constitucional, la soberanía a Gran Bretaña sobre un territorio que no les fue concedido anteriormente por España a través del Tratado de Munster en el año de 1648, el cual fue realizado entre las Provincias Unidas de los Países Bajos y España firmado en ese año, formando parte de la Paz de Westfalia, y que esta acabó con las guerras de larga data entre las partes. De hecho, en el Tratado de Londres de 1815, se establece claramente que los Países Bajos le cedieron a la Gran Bretaña las colonias que posteriormente se llamaron Guayana Británica, hecho que corrobora los espacios territoriales de cada una de las partes, pero a partir de la firma del Tratado de Washington de 1897, a espaldas de Venezuela, se tomó la decisión de modificar inconsulta y unilateralmente el trazado la línea geográfica de Schomburgk, favoreciendo las apetencias e intereses de Gran Bretaña.

Adicionalmente, de acuerdo a lo escrito por la Comisión Norteamericana que investigó y reportó la línea que dividía a Venezuela de Gran Bretaña en 1897, documento que acompañó a dicha Comisión Oficial al momento de la firma del Tratado de Washington de 1897, se permitió conocer que la transición se originó desde finales del siglo XVI, época en que los europeos intercambiaban con las Indias Occidentales bienes comerciales como el achiote, en este contexto se pudo conocer que el río Esequibo fue descubierto por el español Juan de Esquivel en 1498, quien navegó por primera vez el citado río, y Esquivel fue lugarteniente de Diego Colón, hijo y sucesor del Almirante Cristóbal Colón durante el tercer viaje realizado hacia América en 1498.

Finalmente es Alonzo de Ojeda quien bautiza el río como Esequibo en reconocimiento a Juan de Esquivel. Diversos cambios fonéticos derivados de la pronunciación por indígenas y europeos, han generado el uso del término entre Esequibo y Esequiva, y los españoles construyeron una ciudad a orillas del citado río, cuyo espacio fue ocupado por unos 300 españoles, siendo encontrados posteriormente restos arqueológicos como el emblema español que representaba una cruz tallada en piedra en el fuerte Kykoveral.

Un siglo después del descubrimiento del río Esequibo por los españoles (1598), se organizó la primera expedición holandesa dirigida por el Capitán de barco Abraham Cabeliau, la cual solo exploró la costa, de acuerdo a lo escrito en el  “Early Dutch Exploration”, siendo creados además dos depósitos para el almacenamiento de los productos a comercializar, uno en un pequeño pueblo en el Río Abary y otro en las adyacencias del Río Pomerón; ahora bien, conocidas las ubicaciones antes mencionadas, a partir de la tregua obtenida entre España y Holanda en 1609, se le impidió a los holandeses comerciar en los espacios pertenecientes a España (clara demostración del dominio del Territorio Esequibo para ese entonces en manos de los españoles).

Pero también a raíz de la tregua alcanzada, España admitió el derecho que tendrían los holandeses de comerciar en los países que estaban dispuestos a mercadear con ellos, y ello se haría sin ninguna interferencia española. Y fue desde ese entonces, que se crearon las limitaciones comerciales para Holanda en la región del Esequibo, por lo que en 1616, el Capitán de barco holandés Adrián Groenewegen fue enviado por ese Imperio para establecer “forzosamente” un asentamiento en el Esequibo, específicamente en el área correspondiente al denominado Fuerte Kykoveral, siendo nombrado como Comandante de dicha fortaleza el mismo Capitán Groewenegen, ejerciendo dicho cargo entre 1616 y 1624.​ (esa es una de las razones que requiere en el contexto del Acuerdo de Ginebra de 1966, llegar a un acuerdo práctico y satisfactorio, aunado al establecimiento de uno de los puntos de partida correspondiente a las 132 millas náuticas de costa en el Esequibo).

Posteriormente, los británicos invadieron a los holandeses, y fue en 1670 cuando llegó Hendrik Rol como Gobernador a la colonia del Esequibo ubicada en el área tomada “forzosamente” por los holandeses, existiendo para ese entonces solo tres plantaciones privadas, dos de ellas en el área circundante del Fuerte Kykoveral y la otra por encima de dicho Fuerte (en el Mazaruni). En 1673, los británicos iniciaron actividades comerciales con los Caribes ubicados en el Barima, así como también con los Arawakos, pero no hay evidencia alguna que indique la intención o acción de los británicos en haberse posesionado éstos de dichos territorios u otros en el Esequibo, dado que la principal actividad económica de esa colonia fue el comercio utilizando productos obtenidos de las plantaciones existentes en la zona de Kykoveral.

De hecho, en el “Venezuela – British Guiana Boundary Arbitration: The Counter-Case of the United States of Venezuela Before the Tribunal of Arbitration to Convene at Paris” (1897), se manifiesta que el comercio existente entre los colonos y los indios se dio por exploradores a los que llamaban uitloopers. Estos expedicionarios recorrían la región en búsqueda de los nativos a propósito de efectuar el intercambio de sus mercancías por baratijas, corroborando con ello la afirmación ya presentada, en la que no se menciona en absoluto la posesión de territorios adicionales a los correspondientes a las tres plantaciones creadas.

Ahora bien, después de llevarse a cabo la separación de Holanda y España en 1648, España redujo el espacio territorial de la costa antes señalada hasta el Río Esequibo, de hecho, al conformarse la Capitanía General de Venezuela en 1777, se incluyó dicho espacio. Los conquistadores que arribaron por el Atlántico a las costas de América del Sur siempre usaron las desembocaduras fluviales para marcar y señalar porciones territoriales de la masa continental, atribuyéndolas como posesiones descubiertas y conquistadas en nombre de la Corona que representaban (España, Portugal, Holanda y Francia); igualmente, hay que considerar que las vías acuáticas (marítimas o fluviales), eran las únicas vías de comunicación de la época.

Para alcanzar una mayor comprensión sobre el contexto de estos espacios acuáticos, la problemática actual en la costa atlántica venezolana, requiere exacerbar actuaciones y hechos ocurridos en el ámbito marítimo a nivel nacional e internacional, así como, es necesario agregar la declaración emitida por el Vicealmirante Daniels (2007), en su desempaño sobre este tema en la Cancillería venezolana, quien resaltó y de hecho lo escribió, señalando que “no se podrá entender el proceso de la reclamación territorial, si no se ubican los hechos y las actuaciones en el propio contexto histórico, en el cual tuvieron lugar”.

En el marco de esta reflexión emitida por quien ha conocido en el seno de la Cancillería venezolana sobre el tema en cuestión, aunado a los eventos históricos en el que ha sido reflejada la posición adoptada forzosamente por Holanda y posteriormente por Gran Bretaña, existen derechos ineludibles e indiscutibles prácticamente sobre todo el territorio Esequibo por parte de Venezuela sobre el espacio geográfico integral en disputa, y más claro, la zona que se tomó forzosamente por esas potencias europeas, apenas ocupan históricamente un espacio muy reducido, que inclusive, al haberse tomado forzosamente, deben entrar obligatoriamente en la mesa de entendimiento que debió seguir su curso, y no, mediante la demanda introducida por Guyana ante la Corte Internacional de Justicia, para dirimir la validez o no del Laudo Arbitral de París de 1899.

Cierro este escrito, dejando en el sentir de todos los venezolanos, en especial a quienes hoy por hoy dirigen este proceso de reivindicación, manifestando que si la verdad histórica grita por todos lados lo que nos pertenece, porque ello fue manipulado y despojado en forma desgarrada e impúdica, aunado a que existe un Acuerdo firmado con carácter obligante en su cumplimiento por parte de los involucrados, e indistintamente de la desviación generada unilateralmente por Guyana en acudir a otras instancias internacionales, ¿por qué seguimos permitiendo como Nación libre y soberana, que el Gobierno vecino siga abusando de nosotros mediante las entregas de concesiones a empresas extranjeras, tanto en mar como en tierra, para que sigan explorando y explotando nuestros recursos, socavando nuestro sentido de exclusividad como parte de la Defensa Integral, y beneficiándose unilateralmente a costillas nuestras, mientras que de este lado nos limitamos al ejercicio de la actividad diplomática, y eventualmente reaccionamos ante uno que otro evento que atente contra nuestra territorialidad e integridad territorial? Debemos revisar a fondo la política exterior actual y las diferentes alternativas, directas e indirectas que nos permiten actuar en un marco adecuado.

De lo contrario, entonces agrego una interrogante adicional orientada a nuestro gentilicio, y es ¿para qué Venezuela firmó un Acuerdo en 1966, en el que sabiendo que lo que nos está haciendo Guyana descaradamente en nuestras caras hoy en día, es totalmente ilícito, mientras que nosotros nos mantenemos con una actitud relativamente pasiva, y eventualmente reactiva, quedándonos en simples palabras, mientras proclamamos “el sol nace en el Esequibo”?

Por: C/A (r) Dr. José Chachati Ata

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