Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo
Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo

Venezuela: Rumbo a la recuperación del Esequibo, IX Fase – 99na. entrega

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(Continuación)

En continuidad a la serie de acontecimientos y el análisis que ha girado en torno a Venezuela y a las dificultades presentadas con relación a la recuperación del espacio geográfico integral del Esequibo, el siglo XXI ha sido mucho más controversial en cuanto al posible proceso de entendimiento que pudiese crearse para el arribo de una solución ajustada al contexto del Acuerdo de Ginebra de 1966; en el marco de este litigio, debemos considerar los aciertos y errores a los cuales el Estado venezolano ha podido arribar, dependiendo lógicamente de la arista bajo la cual se presente el enfoque de los eventos suscitados, cuyas reacciones de parte de las autoridades guyanesas, no han sido las más sensatas, aunado a la clara demostración de ausencia de voluntad alguna, en llegar a una posible solución con Venezuela, demostrado continuamente a través de sus torcidas actuaciones, que han sido totalmente contrarias a lo establecido y firmado en Ginebra hace cincuenta y cinco años.

En la apertura de una ventana de eventos remontada hacia el año 2004, específicamente el 19 de febrero de ese año, el Presidente venezolano en su visita oficial a Georgetown, ubicada esta ciudad como capital de Guyana al este de ese país, es decir, que la misma no se encuentra en el espacio geográfico continental venezolano del Esequibo, propuso iniciar la integración estratégica de Brasil, Surinam, Guyana y Venezuela en el marco del ALBA (Alternativa Bolivariana), resaltando que con ello, se iniciaría una nueva etapa de las relaciones entre Guyana y Venezuela, hecho que de entrada lucía como una excelente iniciativa; sin embargo, un mes después, se declaró también que Venezuela no se opondría a que Guyana otorgara de manera unilateral concesiones y contratos a compañías multinacionales, siempre y cuando esto favoreciera el desarrollo de la región.

Sobre este particular es importante destacar dos aspectos fundamentales, dado que por un lado la declaración pública de un Jefe de Estado en el Derecho Internacional al igual que un Canciller, constituye un acto soberano del país, pero por el otro lado, haber manifestado “ …para el desarrollo de la región”, debió manejarse claramente por Guyana bajo ese contexto, es decir, en beneficio de los países ubicados en esa región y no de un particular, pero lo cierto es que el Gobierno de ese país vecino, lo utilizó como bandera para el desarrollo e intento de expansión única a costa del daño que le ha ido infringiendo a sus países vecinos, como Venezuela, Surinam, Trinidad & Tobago y Barbados, creando tensiones que fácilmente se avizoran en la conformación de futuras crisis, de no manejarse estas de manera idónea.

De hecho, la declaración emitida por el Presidente venezolano representó para el Gobierno de Guyana un convenio logrado por las partes, que lógicamente estaría flexibilizando el contexto del Acuerdo de Ginebra de 1966, particularmente en su Artículo V, cuyo contenido establece que: Ningún acto o actividad que se lleve a cabo mientras se halle en vigencia este Acuerdo constituirá fundamento para valer, apoyar o negar una reclamación de soberanía territorial de Venezuela o de la Guayana Británica […] excepto en cuanto tales actos o actividades sean el resultado de cualquier convenio logrado por la Comisión Mixta y aceptado por escrito por el Gobierno de Venezuela y el Gobierno de Guyana. (el subrayado es nuestro)

Sobre este particular, es importante acotar y no podemos olvidar aunque quisiésemos, que en el año de 1970, la Comisión Mixta culminó el ejercicio de sus funciones, por lo que quedó abierta legalmente la potestad de ambos gobiernos (Guyana y Venezuela) para llevar a cabo de manera directa la realización de algún convenio que resultase de la relación existente entre las partes; de hecho, como consecuencia de este señalamiento realizado, algunas corporaciones petroleras a partir de ese entonces, mostraron públicamente sus intenciones de negociar con los Gobiernos de Guyana y Surinam la posible distribución de los espacios acuáticos que aún no habían sido delimitados, tomando en consideración las disponibilidades tecnológicas; es por ello, que a partir de la declaración emitida por el presidente venezolano en el año 2004, convertida en un acuerdo, creó condiciones jurídicas idóneas para que las corporaciones pudiesen participar en la ejecución de programas de inversión y desarrollo, que tendrían la seguridad jurídica requerida.

Era inevitable e ineludible visualizar a pesar de las mejores intenciones, que esa situación había puesto en juego parte de los derechos de soberanía de Venezuela en lo que concierne a los espacios acuáticos en el Océano Atlántico, al encontrarse que las corporaciones internacionales, ansiosas en un claro e impaciente desespero de ejercer la exploración y explotación respectiva en dicha fachada marítima, publicaron un mapa de bloques explotables de hidrocarburos, utilizando para ello y a interés de quien les otorgaría las concesiones necesarias, el trazado de las fronteras marítimas realizadas unilateralmente por Guyana, desconociendo con ello en el caso de Venezuela, el litigio territorial existente entre ambos países. Mayor descaro y pretensión de las corporaciones extranjeras en actuar de ese modo, y peor aún, sabiendo que dicho trazado fue realizado sin existir un fundamento jurídico firmado entre ambos gobiernos vecinos.

Y fue así, como en medio de un escenario un tanto gris, confuso y complicado, se procedió en el año 2005, a la creación de Petrocaribe por iniciativa del Gobierno de Venezuela, la cual se llevó a cabo una vez realizado el Acuerdo de Cooperación Energética suscrito por catorce países del Caribe, a propósito de equilibrar la distribución y comercialización energética en el entorno geopolítico de nuestro país, siendo firmado el mismo en la ciudad de Puerto La Cruz, Estado Anzoátegui, el 11 de abril de 2006; los países firmantes de dicho Acuerdo fueron Surinam, República Dominicana, Jamaica, Cuba, Granada, Bahamas, Belice, San Cristóbal y .Nieves, Santa Lucía, San Vicente, Las Granadinas, Antigua y Barbuda, Dominica, Guyana y Venezuela. La cooperación venezolana fue puesta de manifiesto una vez más en el ámbito internacional a propósito de crear un sólido escenario de integración regional, pero la reciprocidad de parte de Guyana brilló una vez más por su ausencia, es más, la palabra “nula” no es la correcta en este caso, dado que más bien fue la de mancillar a Venezuela al añadirle más lodo a todo cuanto pudo.

De manera paralela, el Tribunal Arbitral sobre el Derecho del Mar se pronunció en cuanto a la delimitación marítima entre Trinidad & Tobago y Barbados, en el que se abocó mediante sentencia a establecer como punto marítimo extremo entre ambos países, el que se ubica en latitud 10º 58’ 59” N, longitud 057º 07’ 05” W, por lo que dicho punto (No. 11), quedó ubicado sobre la línea correspondiente al Tratado acordado y firmado en 1990 entre Trinidad & Tobago con Venezuela, hecho que tendería probablemente a modificar la intención venezolana sobre el alcance del borde exterior del margen continental en el punto 22 de dicho trazado, a propósito de concederle a Venezuela una mayor plataforma continental. Una variable más que se agregó a la ecuación matriz del litigio, para darle una mayor complejidad-

Para mejor explicación de lo señalado en el párrafo anterior, el referido Laudo, deja sin efecto jurídico el trazado de la línea marítima efectuado entre Venezuela y la República de Trinidad & Tobago desde el punto 11 hasta el punto 22; he aquí donde el Vicealmirante Elías Daniels Hernández, como Director de la Unidad Especial de Guyana en la Cancillería venezolana, sugirió desde el año 2007, la necesidad de manejar los espacios acuáticos del Atlántico, separando el área marítima derivada del Estado Delta Amacuro (la cual vendría representada por el sector ubicado entre la línea trazada en el Tratado con Trinidad & Tobago y la línea que nace desde Punta Playa, la cual ya no sería a partir de ese momento el punto final de dicha fachada), del área marina correspondiente al espacio geográfico integral del Esequibo, y ello tendría un nuevo punto que partiría del trazado realizado con marcación verdadera 070, desde el segundo punto correspondiente a la Línea de Base Recta contemplada en el Decreto 1.152 del 9 de julio de 1968 durante el Gobierno del Presidente Raúl Leoni, evitando con ello, el uso de Punta Playa como punto de partida; sin embargo, ello no fue formalizado para su instrumentación. La razón de ello, realmente la desconozco, pero considero que pudo haber sido un acto prudente a tomar en consideración.

En mi opinión, habiendo otros hechos de primer orden que están ocurriendo y serán mencionados posteriormente, visualizo que se tomaron iniciativas que bien canalizadas y sobre todo basadas en la continuidad, pudieron catalizar adecuadamente la fermentación de países vecinos, y más del Gobierno de Guyana, quien de manera incorrecta y desajustada a los Tratados internacionales, se ha tomado iniciativas que rompen su frontal responsabilidad con Venezuela, desviando sus acciones del marco establecido en el Acuerdo de Ginebra de 1966, y como se observar en el Informe anual 2020 2021 de la Corte Internacional de Justicia, enviado a la Organización de las Naciones Unidas, no todo es color de rosa ni para el Gobierno de Guyana, ni para quienes escriben convencidos que esto se ha perdido, por lo que reafirmo una vez más, la torpe decisión tomada por parte del país vecino en acudir al organismo jurídico internacional, dado que no tiene las bases geohistóricas ni fundamento alguno que le permita ostentar la pertenencia de un territorio que ha sido, es y será de Venezuela; es por ello, que no se puede seguir permitiendo que el Gobierno de ese país continúe realizando la entrega de concesiones a empresas extranjeras, ni que se sigan explotando recursos que son de todo el gentilicio venezolano, porque entonces, de cual Defensa Integral de la Nación estaríamos hablando, si en nuestras aposturas y carices continúan extrayendo lo que nos pertenece? El sol de Venezuela nace o no en el Esequibo? No hay medias tintas.

Por: C/A (r) Dr. José Chachati Ata

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