colmillo de león revocatorio fake en fakecracia

Colmillo de León: Un revocatorio fake, en una fakecracia (+Audio)

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Por León Hernández

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Firmar para solicitar que el gobernante de turno pueda ser separado del cargo por medio de una consulta popular implica la satisfacción de varios Derechos Humanos.

Con las condiciones de tiempo y espacio mínimas, usted debería poder manifestarse en procesos decisorios del poder público. Debería poder activar, si así lo establece la Constitución de su país, su deseo a ir un proceso revocatorio del mandato presidencial.

Este es el derecho a la libre determinación de los pueblos. Así reza en el numeral 3 del artículo 21 de la Declaración Universal de Derechos Humanos: “La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público”.

Otro principio fundamental radica en que usted tenga el derecho a expresar libremente su voluntad política, con garantías de que no habrá sanciones ni persecuciones posteriores.

Este es el derecho a la libertad de expresión. Así lo señala el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos Humanos: «Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones».

Estas garantías son bases de todo sistema político que se jacte de democrático. Pero no, eso no es lo que vivimos en Venezuela. Eso no fue lo que pasó este 26 de enero, cuando, con apenas horas, se organizó una supuesta recolección de firmas, sin las condiciones mínimas para permitirlo y bajo la mirada vigilante de funcionarios del gobierno de turno, que anunciaron a pocas horas que tenían el derecho a acceder a la información de los solicitantes.

Los únicos derechos que se validaron en la jornada del 26 de enero de 2022, cuando se suponía la ciudadanía podría firmar la voluntad de ir a un referendo revocatorio del mandato presidencial, fueron los derechos al miedo y a la frustración, por las potenciales consecuencias de firmar en un plazo de realización imposible.

Restringir al extremo de una logística imposible la satisfacción de un derecho, no es garantizarlo, es un fraude por anticipado. Solo 1.200 centros para recabar 4,2 millones de firmas. Además, debían conformar no el 20 por ciento del padrón comicial general, sino al menos 20% del padrón en cada estado.

Sacando cuentas mínimas, daba 12 segundos por votante, en el supuesto negado de que las colas fluyeran de manera ininterrumpida en cada punto de recolección y con máquinas capta huellas funcionando cada segundo a lo largo de las 12 horas permitidas. Es decir, solo en las variables de tiempo y espacio, ya la tarea era a todas luces un reto imposible.

Se garantizó la traba. Pero también el amedrentamiento.

Horas antes de la consulta, la alta dirigencia del PSUV advirtió que se tomaría la lista de los que participaran. ¿Cómo opera el miedo? Recordando un trauma del pasado: La lista Tascón era el antecedente obvio, una raya en el expediente de trabajadores públicos y solicitantes de servicios, usada contra quienes pecaron al solicitar el revocatorio contra Hugo Chávez en 2004.

Lo que hubo una licencia para un falso proceso de recolección de firmas, y libertades para el amedrentamiento y la persecución, en una fakecracia. En la gráfica vemos cómo se veía un centro de votación en Petare, con siete efectivos militares y un testigo de PSUV, bajo el retrato de Hugo Chávez.

En 25 minutos registrados por la corresponsal de CNN, Osmary Hernández, nadie acudió a firmar en ese plantel. Muchos puntos de recolección estaban ubicados en zonas tradicionalmente influidas por la acción de simpatizantes del partido de Gobierno.

Miedo garantizado, con un Consejo Nacional Electoral que no dio anuncios para proteger la integridad de las identidades de los firmantes, a quienes se les pedía domicilio y hasta números de teléfono celular y local. ¿Por qué tantos datos? Responda Ud. mismo a la pregunta.

Y pensar que esto ocurrió a solo tres días de otro aniversario del 23 de enero de 1958, verdadera jornada democrática.


Nuestra columna «Colmillo de León» es escrita por León Hernández, periodista, profesor y documentalista venezolano, autor de «Hablan los periodistas» y «Pasquali» y coautor de «La pantalla censurada RCTV Globovision».

1 Comment

  1. Es muy importante difundir estos audios internacionalmente, para oigar a la comunidad internacional y muy en especial a la ONU a emitir su punto de vista.
    Exterminio a los narcogenocidas rojos

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