Régimen anticorrupción pero con censura

Colmillo de León: Venezuela anticorrupción, pero censurada. +Audio

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Por León Hernández

Título original: ¿Una Venezuela anticorrupción pero con censura?

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¿Una Venezuela anticorrupción pero con censura?

En estos días, el gobierno venezolano ha aplicado el título de “mano de hierro”, para referirse a detenciones y procesos contra delitos atribuidos a funcionarios públicos.

Bajo esta mirada, analistas han precisado la posibilidad de que ya haya comenzado el proceso de propaganda de cara a las elecciones presidenciales de 2024.

Otros expertos sostienen que se trata de una estrategia del gobierno para encontrar respaldo internacional.

¿Será por la percepción mundial sobre la corrupción en Venezuela? No lo podríamos determinar, pero es válido acotar que según el Índice de Percepción de Corrupción difundido por Transparencia Internacional, el país se ubica en la tercera calificación más baja a escala global y de último en lo que respecta al continente americano.

Más allá de eso, la mirada es sobre el alcance de este nuevo mantra moral del gobierno, en la posibilidad de que se pueda ejercer el derecho a la denuncia.

El venezolano común, de a pie, ¿podría ser escuchado sobre aquello que le causó estupor, aquellas situaciones de corrupción que han sido denunciadas antes y sobre las cuales, hasta el momento, no ha habido respuesta?

¿Habrá investigación sobre las noticias de enriquecimiento que han dejado boquiabierta a la colectividad?

¿Podrá ejercer libremente el derecho a exigir se investigue el enriquecimiento ilícito de parte de algunos funcionarios, sin temor a represalias?

Es menester mencionar algunas situaciones ante las cuales el silencio interno ha sido ensordecedor. Por ejemplo, las preguntas surgidas sobre el proceso contra Alejandro Andrade, quien se desempeñó como tesorero nacional de Venezuela entre 2007 y 2010 y fue condenado a 10 años de prisión en Estados Unidos.

Según reseñan medios como BBC News Mundo, le fueron decomisadas cinco propiedades, diez vehículos de lujo, 17 caballos de competencia, 35 relojes de marca, y dinero depositado en nueve cuentas bancarias en Estados Unidos y Suiza.

Como en El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde en el cual ambas personas tenían algo de siniestras, solo que una lo mostraba más que la otra, el régimen de Maduro por un lado se jacta de ser anticorrupción, y por el otro, profundiza la censura a la prensa.

Con la recién difundida postura anticorrupción, apelando al principio de presunción de inocencia, claro está, ¿se investigará la supuesta actuación de exviceministros del gobierno de Hugo Chávez en una presunta red de sobornos, con dineros en la Banca Privada de Andorra, denunciada por medios españoles como El País?

Por ahora, se sigue apreciando el lamentable bloqueo impuesto por el Gobierno a portales de noticias como Armando.info, en contenidos sobre este caso.

De consecuencias sobre tocar temas sensibles de corrupción pueden dar fe sus periodistas Roberto Deniz, Joseph Poliszuk, Alfredo Meza y Ewald Scharfenberg, quienes están en el exilio, tras difundir supuestas irregularidades y recibir a cambio un proceso judicial.

¿Se abrirán investigaciones sobre supuestos desvíos cuantiosos de los recursos de la nación?

Hasta ahora, vemos como se aplica este viraje en el ámbito de la corrupción para algunos personajes que no estaban si quiera en el perímetro de la opinión pública. El ciudadano parece tener más preguntas que respuestas, en un censurado ecosistema comunicacional.


Nuestra columna «Colmillo de León» es escrita por León Hernández, periodista, profesor y documentalista venezolano, autor de «Hablan los periodistas» y «Pasquali» y coautor de «La pantalla censurada RCTV Globovision».

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