Joe Hurston

«Piloto misionero» lleva el milagro del agua potable a refugiados ucranianos

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Miami, 18 mar (EFE).- El estadounidense Joe Hurston, un «piloto misionero» que ha llevado ayuda humanitaria a damnificados en 47 países, viajarás este sábado a Ucrania desde Florida con un propósito: entregar en los refugios y áreas más castigadas pequeñas pero muy eficaces unidades portátiles de purificadores de agua.

Puede parecer una iniciativa solidaria de corto alcance, escasa, frente al éxodo de millones de refugiados ucranianos que huyen de la invasión rusa hacia países vecinos. No es así. Primero, porque, como dice Hurston a Efe, «la primera necesidad que aparece en medio de un desastre de esta magnitud es la de agua potable».

Proveer de agua es una prioridad, «cuestión de vida o muerte en muchos casos», añade. Y estos purificadores de agua portátiles no solo cumplen con esa misión, sino que, lo más importante, cada pequeña unidad de apenas 25 libras (11 kilos) de peso abastece de agua limpia a un millar de personas por día.

Con solo los diez dispositivos que lleva y caben perfectamente en los armarios superiores de la cabina del avión en que volará a Varsovia (Polonia), más de 10.000 damnificados podrán beber agua potable al día.

UN DISPOSITIVO QUE PUEDE SALVAR MILES DE VIDAS

«Es una máquina portátil muy pequeña, simple y fácil de instalar, muy eficiente e increíblemente poderosa como purificador de agua: 35.000 veces más poderosa que el cloro», apunta Hurston, muy conmocionado por esta tragedia que, cada día que pasa, siente más cercana.

«Es terrible, terrible. No hay justificación para bombardear y destruir un país (Ucrania) solo porque tú quieras ese país», dice con rabia en referencia al presidente de Rusia, Vladímir Putin, al que hace «único responsable» de la masacre perpetrada.

Pero su operativo solidario, prosigue, «no lleva balas y pistolas», un tipo de ayuda que no ve reprobable, sino la esperanza a «gente en extrema necesidad, en lugares muy vulnerables, y expuesta a que estalle un brote de cólera mortal.

Mi único objetivo, subraya esta suerte de misionero laico, es «llevar agua limpia y potable y salvar tantas vidas como sea posible» de refugiados y familias ucranianas.

Explica que en escenarios de desastres naturales como terremotos o en guerras las tuberías y conductos de agua potable suelen sufrir graves daños, por lo que el agua limpia se mezcla con desechos y así aumenta la posibilidad de contraer enfermedades.

LA NASA VALORA SU USO EN LA ESTACIÓN ESPACIAL INTERNACIONAL

Pero este dispositivo que se alimenta con la electricidad que requiere una simple bombilla actúa  como un «extremadamente poderoso sistema de purificación» del agua contaminada en tan solo un minuto.

Es tan eficaz, asegura el presidente de Air Mobile Ministries, que hasta la NASA «está considerando su uso para la Estación Espacial Internacional».

Cada unidad, que tiene un coste de 3.000 dólares, dispone de un filtro de cerámica lavable y de uso para unos 10.000 galones de líquido, además de un sistema de luz ultravioleta y de ozono que elimina cualquier impureza del agua y es capaz de «destruir bacterias y virus».

«No solo purifica el agua sino que reduce la radiación en caso de un ataque nuclear o filtración radiactiva», asevera Hurston, quien parte en un vuelo de 19 horas hacia Polonia con otro voluntario desde el Aeropuerto Internacional de Orlando, en el centro de Florida.

El objetivo del estadounidense, con 45 años de experiencia en ayuda en desastres naturales, es «llegar tan cerca como pueda de la frontera de Polonia con Ucrania e instalar los purificadores en refugios y zonas donde la gente está desesperada» a la espera del suministro de garrafas de agua potable y ayuda.

Antes de partir hacia algún punto (que prefirió no desvelar por razones de seguridad) de la frontera entre Ucrania y Polonia, Hurston cuenta que desde que Rusia invadió Ucrania una pregunta volvía recurrente a su cabeza: ¿»Qué puedo hacer para ayudar»?

HACER PLANES SIRVE DE POCO

Al final, este hombre de profundas convicciones religiosas encontró la respuesta a su pregunta: «Puedo hacer que mujeres, niños, ancianos y enfermos que necesitan ayudan desesperadamente tengan por ellos mismos agua potable».

Sabe que su iniciativa solidaria puede acabar en medio del caos que está siendo la entrega «in situ» de material de ayuda al pueblo ucraniano en esta guerra. Pero Hurston dice que si algo ha aprendido durante tantos años de socorro a damnificados y desplazados es que «cualquier cosa que planeas cambiará probablemente».

«Tú puedes planear, planear y planear. Y en el momento que llegas al terreno, al lugar, todo lo que planeaste cambia», señala antes de pedir a la gente tan solo dos cosas: «oraciones y donaciones» a su organización para poder regresar con más purificadores de agua que de forma urgente necesitan las exhaustas familias ucranianas. EFE

Curadas | Vía Agencia EFE 

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