Carteles con fotos de los candidatos en Paris. EFE/EPA/Mohammed Badra

La campaña presidencial francesa, otra víctima de la guerra de Ucrania

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París, 4 abr (EFE).- La guerra de Ucrania ha trastocado la campaña para las elecciones presidenciales francesas, cuya primera vuelta es el próximo domingo, con una ausencia casi total del candidato favorito, Emmanuel Macron, y un cambio de prioridades para sus rivales y los ciudadanos.

Con el presidente saliente realizando una intensa labor diplomática y los franceses muy inquietos por el conflicto militar de Europa más grave desde la II Guerra Mundial y sus consecuencias, sobre todo económicas, la elección está teniendo muchos menos eventos y en buena parte está protagonizada por la guerra.

Macron anunció oficialmente su candidatura el 3 de marzo, un día antes de que concluyera el plazo legal para hacerlo y una semana después del inicio de la invasión rusa.

En su campaña solo habrá un mitin importante, el celebrado el pasado sábado en las afueras de París, y apenas ha realizado algunos desplazamientos a ciudades pequeñas para mantener pequeños encuentros con ciudadanos.

En cambio, ha sido el líder internacional que más ha hablado con el presidente ruso, Vladímir Putin, y posiblemente también el que más lo hace con el ucraniano, Volodímir Zelenski.

Además, Macron acogió en marzo la cumbre de la Unión Europea en Versalles, ya que Francia ejerce la presidencia de turno del bloque, y ha participado en otras cumbres europeas, de la OTAN, del G7 o del «Quinteto», que sigue de cerca la situación en Ucrania (Francia, EEUU, Reino Unido, Alemania e Italia).

Todo esto «ha dejado fuera de la campaña al candidato esencial, y eso supone un problema» desde el punto de vista democrático, explica a EFE Christèle Lagier, politóloga experta en elecciones de la Universidad de Aviñón.

El presidente francés está «ausente de la discusión pública, y tendría que estar en el centro de ella para hacer balance de su mandato y explicar su programa», añade.

A cambio -incide-, el conflicto beneficia a Macron porque «refuerza su estatura presidencial» y le mantiene como dirigente en tiempos de crisis (después de la pandemia), además de que le exime de «bajar a la arena y responder de su gestión ante los demás candidatos».

POCOS MÍTINES Y SIN DEBATE TELEVISADO

De cara a esta primera vuelta no habrá debate televisado entre los aspirantes. Los dos primeros, que según todos los sondeos serán el presidente y la ultraderechista Marine Le Pen, solo celebrarán uno el 20 de abril, cuatro días antes de la segunda ronda.

La guerra también ha puesto patas arriba las demás campañas, centradas en la inmigración y la delincuencia (derecha y extrema derecha) o el poder adquisitivo, educación, sanidad y ecología (izquierda).

Un 90 % de los franceses están preocupados por las consecuencias económicas de la guerra, y entre quienes dicen que el conflicto influirá en su voto un 49 % apunta que votará por Macron, según una gran encuesta (4.000 personas) realizada en marzo.

La guerra es el segundo motivo de preocupación de los franceses (50 %), muy poco por detrás del poder adquisitivo (52) y muy por encima del medio ambiente (25) o la inmigración (23 %).

La posibilidad de decantarse por Macron «es mayor» entre quienes dicen que tendrán en cuenta la guerra al votar, señala un estudio de la Fundación Jean Jaurès elaborado a partir de esa encuesta.

MARCHA ATRÁS DE LOS LOS ADMIRADORES DE PUTIN

Además, los candidatos que habían mostrado admiración por Putin o críticaron a la OTAN han debido rectificar rápido, algunos con éxito, como Le Pen o el izquierdista Jean-Luc Mélenchon, y otros no, como el ultraderechista Éric Zemmour.

Aún así, Lagier advierte de que el pasado apoyo a Putin no tiene por qué ser decisivo ahora, ya que la memoria de los ciudadanos no siempre es muy fuerte y «las opiniones cambian muy rápido».

Un ejemplo: Macron recibió un claro empuje en las encuestas durante las dos primeras semanas de conflicto, ya que la intención de voto a su favor en la primera vuelta pasó de aproximadamente el 26 al 31 %, aunque ahora está en torno al 28.

Y, de cara a la segunda vuelta, la diferencia con Le Pen, su probable rival, se ha estrechado a unos 6 puntos (53 %-47 %).

Aquí entra otro factor: la abstención. Las clases populares francesas tienen mucha menos tendencia a votar en las presidenciales que las personas con ingresos medios y altos.

Pero la invasión rusa de Ucrania, con su impacto inmediato en las subidas de precios de la energía y prácticamente todo lo demás, ha hecho que la población con menos renta sea la más afectada.

Como resultado, «puede que el conflicto contribuya a aumentar la participación», vaticina Lagier.

La abstención alcanzó niveles récord en las regionales de 2021 (65,7 %), tras una cifra ya histórica en las locales de 2020 (58,4 %), por lo que está por ver si en esta elección casi clandestina, sin apenas campaña, los franceses se movilizarán. EFE

Curadas | Vía Agencia EFE 

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