Meraxes gigas: dinosaurio con brazos pequeños es hallado

Meraxes gigas: dinosaurio con brazos pequeños es hallado

4 minutos de lectura

Meraxes gigas se extinguió 20 millones de años antes de que surgiera T. Rex, y las dos especies estaban muy separadas en el árbol evolutivo

Nuevas investigaciones sobre el depredador del Cretácico «Meraxes gigas» apuntan a que los carnívoros pueden haber tenido más usos de los que se pensaban para sus pequeñas extremidades delanteras.

Hace unos 100 millones de años, un gigantesco dinosaurio depredador acechaba lo que hoy es la región patagónica de Argentina. Con un peso de más de cuatro toneladas y una longitud de unos 11 metros, el carnívoro recién descubierto compartía varios rasgos físicos con el Tyrannosaurus rex, como una enorme cabeza y unos diminutos brazos delanteros.

Pero la nueva especie, descrita hoy en un estudio publicado en la revista Current Biology, no está directamente relacionada con los tiranosaurios. Pertenecía a un grupo de dinosaurios totalmente diferente, conocido como carcarodontosáuridos, y se extinguió millones de años antes de que el T. rex apareciera. Por lo tanto, desarrolló sus diminutos brazos de forma independiente, lo que sugiere que tener pequeñas extremidades delanteras puede haber tenido más ventajas evolutivas de lo que se pensaba.

Meraxes gigas, un dinosaurio terópodo gigante que vivió en Argentina hace unos 100 millones de años, tenía brazos muy cortos en comparación con su gigantesco cuerpo y cráneo. La planta del cuerpo es similar a la del T. rex, que no aparecería hasta decenas de millones de años después.
Fotografía de Illustration by Carlos Papolio

«Estoy convencido de que esos brazos proporcionalmente diminutos tenían algún tipo de función», dijo en un comunicado de prensa el autor principal del nuevo estudio, el paleontólogo Juan Canale, de la Universidad Nacional de Río Negro (Argentina). «Es posible que utilizaran los brazos para comportamientos reproductivos, como sostener a la hembra durante el apareamiento o apoyarse para volver a levantarse después de un descanso o una caída».

Descubierto en 2012 durante un trabajo de campo financiado en parte por la National Geographic Society, el animal recién descrito ha sido bautizado como Meraxes gigas en un guiño al dragón Meraxes de la saga fantástica Canción de Hielo y Fuego de George R.R. Martin.

Meraxes gigas
La excavación en Argentina donde se descubrió M. gigas. Fotografía de Juan I. Canale

El descubrimiento ya está ayudando a los paleontólogos a comprender mejor a los carcarodontosáuridos. Este grupo de dinosaurios, cuyo nombre significa «lagartos con dientes de tiburón», también se encuentra el Giganotosaurus, uno de los mayores carnívoros que han existido.

«Este descubrimiento ayuda a completar la diversidad de este grupo de dinosaurios y nos da una imagen más precisa de la evolución y la ecología de la época», dice Thomas Carr, paleontólogo del Carthage College de Wisconsin (Estados Unidos) que no participó en el estudio. «El número real de dinosaurios y otros animales extintos está probablemente muy subestimado, así que es bueno añadir una nueva especie al árbol genealógico».

Rasgos familiares

Hace 10 años, un equipo internacional de paleontólogos que estudiaba la región del norte de la Patagonia tropezó con un tesoro de fósiles de dinosaurios. En su primer día, desenterraron los restos fósiles de M. gigas, que incluían un cráneo, un brazo y la parte inferior del cuerpo casi completos. El esqueleto es ahora uno de los carcarodontosáuridos más completos encontrados hasta la fecha.

Antes se pensaba que el T. rex y otros dinosaurios carnívoros de brazos pequeños no utilizaban sus antebrazos, y que por eso los apéndices se reducían con el tiempo. Pero los autores del estudio dicen que su descubrimiento sugiere que las cosas son un poco más complejas.

Según el coautor del estudio, Peter Makovicky, paleontólogo de la Universidad de Minnesota (Estados Unidos) y explorador de National Geographic, ambas especies sufrieron un cambio evolutivo similar debido a su forma de cazar. «A medida que sus brazos se hacían más pequeños, sus cabezas se hacían más grandes», dice. «Hubo una transferencia de funciones, especialmente relacionadas con la captura de presas, desde la extremidad anterior al cráneo».

Makovicky cree que, a medida que estos dinosaurios comenzaron a utilizar más la cabeza y menos los brazos, las extremidades se redujeron. Sin embargo, también señala que los brazos de estos dinosaurios seguían siendo musculosos, lo que sugiere que seguían cumpliendo alguna función.

Los brazos pequeños no son la única característica desconcertante de M. gigas. Sus pies también estaban provistos de garras en forma de hoz, similares a las que blandían los velociraptores. Los investigadores descubrieron que el cráneo de M. gigas estaba adornado con crestas y protuberancias, que el dinosaurio utilizaba para atraer a posibles parejas.

Es posible que nunca se conozcan las verdaderas funciones de estos rasgos. Los fósiles sólo revelan una parte del comportamiento de los dinosaurios, y los paleontólogos elaboran teorías comparando la anatomía de los dinosaurios con la de los animales vivos. Sin más datos, los expertos sólo pueden especular sobre el aspecto de M. gigas.

Profundizar en la investigación

Aunque siguen existiendo muchos misterios, hallazgos como el de M. gigas ayudan a crear una comprensión más completa del mundo paleontológico.

«El fósil de M. gigas muestra regiones del esqueleto nunca vistas, como los brazos y las piernas, que nos ayudaron a comprender algunas tendencias evolutivas y la anatomía de los carcarodontosáuridos», dijo Canale en el comunicado de prensa.

Al escanear la caja del cerebro del dinosaurio y echar un vistazo de cerca a su brazo, los científicos esperan aprender más sobre cómo se compara el cuerpo de esta especie con el de otros carcarodontosáuridos. Y aunque cada hueso de M. gigas será analizado, los científicos también se toman su tiempo para apreciar toda la maravilla de este gigante prehistórico.

«Llevo haciendo esto cerca de 30 años. He excavado muchas cosas diferentes en todo el mundo, pero ésta definitivamente destaca», dice Makovicky. «Más allá del valor científico, es simplemente un dinosaurio realmente genial, con una cabeza parecida a la de una gárgola y un tamaño enorme».

¿Te gustó el artículo? Tenemos mucho más para ti. Únete a Curadas haciendo clic en este enlace.

Tomado de NATIONAL GEOGRAPHIC

CURADAS | Tu compañía en información…

Deja un comentario

Your email address will not be published.

Recientes de Blog