Trabajadores de Ferrominera del Orinoco denuncian «situación deplorable» de la empresa

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Los trabajadores de la empresa Ferrominera Orinoco afirman que la compañía se encuentra en “condiciones deplorables” debido a la falta de inversión y reparación de maquinaria.

En una denuncia publicada por el Correo del Caroní, se conoció que los obreros del área de ferrocarriles y briquetas dijeron que los activos de la compañía «funcionan al mínimo de su operatividad, debido a la falta de mantenimiento».

Según la publicación, la última vez que se hicieron reparaciones en sus áreas de trabajo fue en 2018, antes del nombramiento de Abel Jiménez como presidente de la empresa.

Igualmente, denunciaron que Ferrominera no ha cumplido con la entrega de equipos de protección personal, por lo que los trabajadores han tenido que comprar botas e indumentaria por sus propios medios. «La compañía tiene años sin entregar la indumentaria de seguridad», informaron.

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Equipos en malas condiciones

El personal denunció que, debido a las malas condiciones de las distintas máquinas y locomotoras, la producción se retrasa constantemente, lo que repercute en las ganancias de la empresa.

De esta situación responsabilizaron a la directiva, que según sus palabras “desde que llegó no ha invertido un dólar en mantenimiento ni reparaciones”.

El área de briquetas cuenta con una particularidad: es la única parte de la empresa que no siempre perteneció al Estado.

La tarea de la formación y desarrollo de briquetas (compactación de hierro fundido en forma cuadrada) durante años fue responsabilidad de Operaciones al Sur del Orinoco (OPCO), una empresa privada dirigida por Kobe Steel, firma japonesa.

No obstante, en medio de la turbia expropiatoria del expresidente Chávez, el Ministerio de Industrias Básicas y Minería transfirió las operaciones de esta compañía a Ferrominera Orinoco en el año 2007, al no renovar el contrato de Kobe Steel.

En ese momento, los trabajadores pidieron ser absorbidos por Ferrominera Orinoco debido a conflictos laborales que tenían con el consorcio japonés, que también era propietario del Complejo Siderúrgico de Guayana (Comsigua), empresa que también les sería confiscada por el Estado venezolano.

Al respecto, los ferromineros aseveraron que durante los años de administración privada la producción era mucho más efectiva y tenían mejores condiciones de trabajo.

Con información Correo del Caroní

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