El cartílago articular: vitaminas que ayudan a regenerarlo

Vitaminas para regenerar el cartílago articular desgastado: conoce cuáles son

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El cartílago articular y su desgaste es una de las principales causas de consulta en consultorios de fisioterapia y traumatología por dolores articulares

En un primer momento del desgaste de un cartílago articular se puede observar que las fibras superficiales, normalmente dispuestas en paralelo, comienzan a deshilacharse o levantarse del cartílago. A este proceso se le llama fibrilación.

Con el tiempo, el deshilachamiento progresa, hasta que la primera capa se deshilacha por completo y se originan las primeras lesiones en la segunda capa de fibras.

A medida que progresa el desgaste abarca mayor extensión de cartílago y de niveles de fibras del cartílago, hasta que el desgaste acaba con el tejido cartilaginoso y termina rozando hueso con hueso.

El cartílago es el tejido firme pero flexible que cubre los extremos de los huesos en una articulación, de acuerdo con Medline Plus, la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos.

También explicó que da forma y apoyo a otras partes del cuerpo, tales como a las orejas, la nariz y la tráquea.

Cartílago articular

De hecho, el cartílago sano ayuda al movimiento, permitiendo que los huesos se deslicen por encima de los otros y adicional protege a los huesos, impidiendo que se froten entre sí, pero el cartílago lesionado, inflamado o dañado puede causar síntomas como dolor y limitación del movimiento. También puede conducir a daños articulares y deformidad. Entre las causas de problemas en los cartílagos se encuentran:

  • Rupturas y lesiones, como en las lesiones causadas por los deportes.
  • Factores genéticos.
  • Otras enfermedades, tales como algunos tipos de artritis.

Por ello, el portal Mejor con Salud reveló que las vitaminas para ayudar a reparar los cartílagos son vitamina A, ayuda a la formación y mantenimiento de dientes, tejidos óseos y blandos, membranas mucosas y piel; vitamina C, también llamada ácido ascórbico, es un antioxidante que favorece los dientes y encías sanos. Esta vitamina ayuda al cuerpo a absorber el hierro y a mantener el tejido saludable. También es esencial para la cicatrización de heridas, y vitamina D, que se conoce como “la vitamina del sol” debido a que el cuerpo la produce luego de la exposición a la luz solar y esta vitamina le ayuda al cuerpo a absorber el calcio. Asimismo, ayuda a mantener niveles sanguíneos apropiados de calcio y fósforo.

Así las cosas, para obtener las cantidades recomendadas de vitamina A hay que consumir alimentos variados, como los siguientes:

  • Hígado vacuno y otros órganos (aunque estos alimentos también tienen alto contenido de colesterol, por lo que deberá limitar la cantidad que consuma).
  • Ciertos tipos de pescado, como el salmón.
  • Hortalizas de hojas verdes y otras verduras de color verde, anaranjado y amarillo, como brócoli, zanahorias y calabacines.
  • Frutas, como melón, damascos y mango.
  • Productos lácteos, que son de las principales fuentes de vitamina A.
  • Cereales para el desayuno fortificados.

Sobre la misma línea, la mejor fuente alimenticia de vitamina C son las frutas y verduras sin cocinar o crudas y las frutas que tienen las mayores fuentes de vitamina C son, entre otras:

  • Melón cantalupo.
  • Frutas y jugos de cítricos, como las naranjas y toronjas (pomelos).
  • Kiwi.
  • Mango.
  • Papaya.
  • Piña.
  • Fresas, frambuesas, moras y arándanos.
  • Sandía o melón.

Las verduras que son las mayores fuentes de vitamina C incluyen:

  • Brócoli, coles de Bruselas y coliflor.
  • Pimientos rojos y verdes.
  • Espinaca, repollo, nabos verdes y otras verduras de hoja.
  • Papa o patata blanca y la dulce (camote).
  • Tomates y su jugo.
  • Cidrayote.

Además, algunos cereales y otros alimentos vienen enriquecidos o fortificados con vitamina C y enriquecidos significa que al alimento se le ha agregado una vitamina o mineral.

Finalmente, son muy pocos los alimentos que contienen esta vitamina en forma natural, pero está presente en pescados grasos, como la trucha, el salmón, el atún y la caballa, así como los aceites de hígado de pescado.

Por tal razón, la vitamina D se encuentra en suplementos de multivitaminas y multiminerales. También se puede conseguir en forma de suplementos dietéticos que contienen solo vitamina D o vitamina D combinada con algunos otros nutrientes. Las dos formas de vitamina D disponibles en suplementos son D2 (ergocalciferol) y D3 (colecalciferol).

No obstante, al igual que con cualquier alimento o suplemento que se quiera incluir en la dieta diaria, es importante consultar al médico tratante o a un nutricionista para que sea este quien guíe el proceso e indique que es lo más adecuado para cada persona, pues la información antes dada de ninguna manera sustituye la asesoría médica.

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Tomado de SEMANA

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