Venezuela no es Macondo – por Jeanette Ortega Carvajal
Con su bastón, Gabriel, el abuelo, ayuda a caminar su vejez mientras arrastra recuerdos que no reconoce. Se quita las medias, abre la nevera y las pone en la segunda repisa del congelador. Sin piedad, una bocanada de niebla blanca, fría y escarchada, abofetea las arrugas de su rostro.
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