La saga judicial, política y diplomática de Alex Saab Morán ha sumado el capítulo más impensable de su ya turbulento historial. En un giro radical del destino, el empresario colombo-venezolano ha vuelto a pisar suelo estadounidense, bajo custodia federal y en calidad de deportado por el propio gobierno de Venezuela.
Esta es la crónica de un viaje que amarró las miradas de Washington, Caracas y Miami.

El aterrizaje en Opa-locka: Un regreso custodiado
El reloj marcaba la tarde del sábado de mayo de 2026 cuando las ruedas de la aeronave tocaron la pista del Aeropuerto Ejecutivo de Opa-locka, en el condado de Miami-Dade. La estampa evocaba de inmediato un deja vú: agentes federales, entre ellos efectivos de la DEA, desplegaron un estricto perímetro de seguridad para escoltar al hombre de 54 años hacia territorio norteamericano. No era la primera vez que Saab miraba el asfalto de Florida bajo esas condiciones.
Sin embargo, el contexto actual no podría ser más opuesto al de octubre de 2021. En aquella ocasión, llegó demacrado tras una extenuante batalla de extradición de 491 días en Cabo Verde. Esta vez, llegó directamente desde Caracas, entregado por las mismas autoridades que antes lo llamaban «héroe» y «diplomático secuestrado».
De la cumbre del poder al calabozo: La caída en Caracas
La trama que detonó este segundo arribo a Miami se cocinó de forma vertiginosa en los pasillos del Palacio de Miraflores. Tras haber sido liberado por la administración de Joe Biden en diciembre de 2023 en un canje por diez prisioneros estadounidenses, Saab escaló rápidamente en la estructura estatal venezolana. Fue nombrado presidente del Centro Internacional de Inversión Productiva (CIIP) y, posteriormente, en octubre de 2024, asumió como Ministro de Industria y Producción Nacional.
Pero el blindaje político se agrietó. Tras un severo quiebre en la cúpula gobernante y la destitución de su cargo ministerial por orden de Delcy Rodríguez, los rumores sobre su paradero se dispararon. La confirmación oficial llegó de la manera más cruda: el Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (SAIME) de Venezuela emitió un comunicado informando la deportación de Saab a los Estados Unidos, justificando que el ciudadano se encuentra «incurso en la comisión de diversos delitos» en el país norteamericano.

La paradoja de las leyes venezolanas
El traslado ha encendido un encendido debate legal en la región. La legislación migratoria venezolana y, en específico, el artículo 69 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, prohíbe taxativamente la extradición de sus nacionales:
«La República Bolivariana de Venezuela reconoce y garantiza el derecho de asilo y refugio. Se prohíbe la extradición de venezolanos y venezolanas.»
Al utilizar formalmente la figura jurídica de la deportación en lugar de la extradición, y al mantener bajo absoluto hermetismo el estatus de la nacionalidad venezolana que se le otorgó en sus años de gloria, el aparato institucional ejecutó la entrega expedita del empresario a las agencias federales estadounidenses, esquivando el candado constitucional.

El tablero que espera en Florida
Para la justicia estadounidense, la vuelta de Saab representa la reactivación de un expediente que el Departamento de Justicia nunca dio por cerrado. Señalado durante años como el principal operador financiero y presunto testaferro del chavismo, Saab encara las viejas y nuevas sospechas sobre el lavado de cientos de millones de dólares a través del sistema financiero de EE. UU., un entramado originalmente vinculado a la sobrefacturación y desvío de fondos de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP).
Miami vuelve a convertirse en el epicentro de un juicio de alto impacto. Mientras los abogados preparan sus estrategias en los tribunales del Distrito Sur de Florida, Alex Saab pasa su primera noche en una celda estadounidense, completando un ciclo de lealtades rotas, diplomacia secreta y un retorno forzado al lugar del que pensó haberse librado para siempre.
Caso Alex Saab
El empresario, que ya estuvo preso en Estados Unidos entre octubre de 2021 y diciembre de 2023, regresó a Venezuela tras recibir un indulto del gobierno del entonces presidente Joe Biden.
En octubre de 2024, Saab fue designado ministro de Industria y Producción Nacional, cargo del que fue destituido por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, dos semanas después del ataque estadounidense a Caracas, que terminó con la captura del hasta ese momento mandatario venezolano Nicolás Maduro.
Saab, de 54 años y amigo personal de Maduro, lleva años acusado en Estados Unidos de haberse enriquecido de forma ilícita mediante contratos gubernamentales y de haber actuado como testaferro del líder chavista.
Según The New York Times, el nuevo gobierno venezolano, encabezado por Rodríguez, detuvo a Saab a principios de febrero a petición de Washington.
Antes, fiscales estadounidenses presentaron en enero pasado una acusación por corrupción contra Saab en Miami (Florida).
Ahora Saab se enfrenta a la justicia de Estados Unidos, como también hacen Maduro y su esposa, Cilia Flores, que afrontan en Nueva York un juicio por cargos de narcotráfico.
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