El enigma de Castelbouc: huellas gigantes boca abajo en las entrañas de la Tierra

La expedición científica avanzaba con dificultad. A quinientos metros bajo la superficie de la meseta de Causse Méjean, en el sur de Francia, el equipo liderado por el paleontólogo Jean-David Moreau, de la Universidad de Borgoña-Franco Condado, se abría paso por la cueva de Castelbouc. El entorno no perdonaba: una red laberíntica de galerías estrechas, barro y pasajes que se inundaban por completo tras las lluvias. Sin embargo, al encender las linternas en el techo del llamado «gran túnel» —una cámara subterránea de 80 metros de largo—, los investigadores se toparon con una visión que desafiaba toda lógica.