«Para ir a un restaurante se necesitan tres cosas: un motivo para ir, tener dinero para pagarlo y el estado de ánimo. Si se da la suerte que tengo las tres y encima me encuentro una mampara y unos protocolos de distanciamiento social, será algo que afecte a mi satisfacción como cliente, ¿quién va a salir a comer con una mampara que te separa?«, es la pregunta que plantea David Rubert, consultor gastronómico y especialista en Administración Hotelera.
España se encabeza como uno de los países más ligado a la cultura del bar y de comer fuera como forma de ocio: estar apretujados en la barra pidiendo una caña, restaurantes abarrotados con camareros volando entre mesa y mesa, bares nocturnos con gente apiñada… Nos podemos olvidar durante bastante tiempo de ese bullicio tan característico.
¿Cómo será entonces? Sin duda, aquí también tendremos la oportunidad de vivir una realidad totalmente distópica.
Mamparas entre comensales
Aún no se han anunciado fechas definitivas para la reapertura del país, pero el 22 de abril el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, anunció que el Ayuntamiento está trabajando en un plan propio de desescalada. Incluía propuestas para la vuelta de la hostelería en la comunidad, como ampliar las terrazas de los bares, reducir aforos o instalar mamparas entre comensales.
Las mamparas son una de las propuestas que más dudas ha generado en el sector hostelero. José Luis Yzuel, presidente de la Confederación Española de Hostelería, ya les contaba a nuestros compañeros que es poco probable que los restaurantes mamparicen las mesas: «Si tienes una reserva de cuatro personas lo que tengo que hacer es separar esa mesa de la mesa de al lado, no poner unas mamparas entre las cuatro personas que vienen juntas».
«Ahora mismo estamos en un brainstorming con varias ideas alternativas, pero no contemplamos la mamparización. No debería pedirse, es como si las pusieras en los supermercados», concluye.
Si de por sí se nos haría extraño ir a comer con nuestros amigos separados por un cristal entre nosotros, José Domingo Pulido, General Manager de Global Gastrology, agencia de consultoría y marketing gastronómico, también añade que esto «se podrá aplicar donde se pueda, pero va a significar reducir a la mitad de aforo el interior del local». Lo que nos lleva al siguiente problema al que se tendrá que enfrentar la hostelería: el espacio.
vía Xataka