Murray y Mitchell, a lo Jordan y Bird

El séptimo partido entre Nuggets y Jazz se centrará en ambas figuras, protagonistas indiscutibles de una serie en la que han batido todos los récords de anotación.

«Las dos palabras más importantes del deporte: game seven«. Así explicó Bill Russell en su día el significado de lo que era jugar un séptimo partido en la NBA. Ahí donde se juega al todo o nada, el win or go home es para los dos equipos y perder conlleva arrastrar todo lo que viene detrás, una temporada de 82 partidos (generalmente), una preparación intensa y largas sesiones de entrenamiento que acaban resumiendo todo un curso baloncestístico en 48 minutos en el que no se puede fallar si se quiere salir indemne.

Es lo que disputarán hoy Denver Nuggets y Utah Jazz, el primer séptimo partido de los playoffs 2020, uno en el que habrá un equipo que salga vivo y avance a las semifinales del Oeste rumbo a un enfrentamiento con los Clippers y otro que haga las maletas y ponga rumbo fuera de Disney después de ver uno de los mayores espectáculos de magia de los últimos años.

Al menos, en lo que se refiere a la anotación de los dos protagonistas de la serie, Jamal Murray y Donovan Mitchell.

Dos referentes de las nuevas generaciones, están siendo amos y señores de una serie que ha dado mucho más que hablar de lo que se esperaba en un inicio. 

Con dos equipos que generan poco interés para el aficionado medio y que carecen, en su momento actual, del carisma o la polémica que generan otras grandes estrellas (el morbo de Chris Paul y los Rockets tendrá un capítulo más).

Eso sí, las promesas de cambio llegan a la NBA y con ellas dos jugadores talentosos que están viviendo su clímax baloncestístico estos últimos días en Florida, con exhibiciones anotadoras solo a la altura de referencias adimensionales e históricas como Michael Jordan… y poco más. 

A estos dos personajes se ha reducido una serie de tintes épicos en la que los Jazz empezaron perdiendo, ganaron luego tres encuentros seguidos y vieron como Denver se recuperaba y empataba la eliminatoria justo cuando parecía imposible que eso ocurriera.

Puntos, puntos y más puntos

Todo empezó con un primero duelo trepidante, cuya balanza se inclinó del lado de unos Nuggets que tuvieron enfrente a la versión más monstruosa de un Mitchell que luchó contra el mundo pero no pudo hacer que su equipo se llevara la victoria. 57 puntos fueron los que anotó el escolta, la segunda mejor marca para un jugador de 23 años o menos después de que Jordan anotara 63 en el Garden ante Larry Bird, esa en el que «Dios se vistió de jugador de baloncesto«.

También fue la tercera anotación más alta de la historia de los playoffs tras Jordan y Elgin Baylor, que se fue a 61.

La mejor de la historia de la franquicia y la primera vez que alguien de los Jazz llegaba a los 50 puntos desde que Karl Malone lo hiciera ante los Sonics en el 2000.

Mitchell redondeó esa primera actuación con 9 rebotes y 7 asistencias, 19 de 33 en tiros de campo, 6 de 15 en triples y 13 de 13 en tiros libres. Y tuvo enfrente a un bloque compacto ya liderado por Murray, que se fue a 36+5+9.

Solo un aviso de lo que estaba por venir, aunque con un leve descanso en los dos encuentros siguientes, ambos con victoria para Utah: 30 y 20 puntos para Mitchell en ambos duelos y 14+12 para Murray. 

La explosión definitiva se daría en el cuarto encuentro de la serie, con 51 puntos para la estrella de los Jazz… y 50 para Murray.

En total, 101 puntos de forma combinada, la mejor marca de la historia en un partido de playoffs por encima de los 99 que anotaron Jordan y Bird en 1986. Ya hemos mencionado que Jordan ese día se fue a 63 tantos… con 36+12+8 del héroe de los Celtics, que no hizo precisamente un partido discreto.

Evidentemente, no se quedó ahí la cosa; Murray, que redondeó su actuación en el cuarto encuentro con 11 rebotes, 7 asistencias, 0 pérdidas y un 9 de 15 en triples, se fue a 42+8+8 en el quinto, rescatando a los Nuggets.

Su rival se quedó en 30 puntos, una cifra baja si tenemos en cuenta por donde se están moviendo ambos baloncestistas en los últimos días.

Todo volvió a estallar en el sexto partido, con 44 puntos del jugador de los Jazz y otros 50 de Murray, que se echó a llorar tras el encuentro después de sumar 5 rebotes y 6 asistencias, además de un 17 de 24 en tiros de campo y un espectacular 9 de 12 en triples. Algo insólito en la carrera de un jugador cuya máxima anotación en playoffs eran 36 puntos, una cifra que ha superado con creces en tres de los seis partidos de la serie y que ha igualado en uno más.

vía AS

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