Nuevo estudios indica que el cometa Borisov no ha pasado cerca de ninguna estrella desde que se formó en su nube de polvo y gas, fuera del Sistema Solar
El 30 de agosto de 2019, un astrónomo aficionado llamado Gennady Borisov observó con su telescopio casero un objeto que se movía en una dirección inusual. Bautizado como 2I/Borisov, resultó ser el primer cometa confirmado en entrar en nuestro sistema solar desde algún lugar desconocido más allá de la influencia de nuestro Sol.

¿Qué es un cometa interestelar?
Los cometas son bolas de nieve de hielo, polvo y gas congelado, que cuando los calienta el Sol, sus colas pueden extenderse por millones de kilómetros, explica la NASA. Cuando nacen en el disco primordial de materia de una estrella joven, cargan los restos del pasado antiguo de un sistema planetario, de ahí que un cometa interestelar, sea un portador de reliquias químicas de otro sistema estelar distinto al nuestro, con pistas sobre mundos muy lejanos a los que somos incapaces de llegar con nuestra tecnología actual. De ahí su importancia.
Las buenas nuevas de Borisov
Ahora, las nuevas observaciones llevadas a cabo con el Very Large Telescope de ESO indican que este cometa errante 2I/Borisov, el segundo visitante interestelar detectado recientemente en nuestro sistema solar, es uno de los más prístinos jamás observados. De hecho, los expertos sospechan que lo más probable es que el cometa nunca haya pasado cerca de una estrella -antes de acercarse al Sol en 2019-, por lo que sería una reliquia inalterada de la nube de gas y polvo en la que se formó.
Los científicos del Observatorio Europeo Austral utilizaron el instrumento FORS2 para estudiar a 2I/Borisov al detalle empleando una técnica llamada polarimetría que, en esencia, mide la polarización de la luz (algo que sucede cuando la luz pasa por ciertos filtros).
Dado que esta técnica es la habitual para estudiar cometas y otros pequeños cuerpos de nuestro sistema solar, los expertos pudieron comparar al visitante interestelar con nuestros cometas locales.
No es como cualquier cometa
Según los datos, 2I/Borisov cuenta con propiedades polarimétricas distintas a las de los cometas de nuestro sistema solar, con la excepción de Hale-Bopp que, a finales de la década de 1990 era visible a simple vista, y uno de los cometas más prístinos que los astrónomos habían visto jamás, por lo que apenas se había visto afectado por el viento solar y la radiación. Pero, en este caso, Borisov es aún más puro que Hale-Bopp, lo que significa que contiene rastros inalterados de la nube de gas y polvo en la que se formó originalmente.
“El hecho de que los dos cometas sean tan similares sugiere que el entorno en el que se originó 2I/Borisov no es tan diferente en su composición del entorno del sistema solar temprano”, explica Alberto Cellino, coautor del estudio e investigador del Observatorio Astrofísico de Torino, que publica la revista Nature Astronomy.
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