En el Cementerio de los Hijos de Dios fueron sepultados muchos próceres de la Independencia y de la Guerra de la Federación
El «Cementerio de los Hijos de Dios», fue un antiguo camposanto que en tiempos de otrora, se encontraba ubicado en los terrenos de «Sabana del Blanco» o sector «Mecedores», de las parroquias «San José», «La Pastora» y «Altagracia», cercano a las faldas del cerro El Ávila, en Caracas, capital de Venezuela.
Para llegar se tomaba un camino de carretas (o de tierra), que comenzaba en la esquina de «Dos Pilitas» y terminaba justo después de cruzar el «Puente del Guanábano»; en frente del edificio que era perteneciente al Seminario de Caracas y hoy se conoce como la Universidad Santa Rosa de Lima.

El cementerio no era muy grande, el cual ocupaba un reducido espacio en la planicie donde se encontraba. Su función principal fue, al principio, la de depositar a quienes morían víctimas de la peste reinante en aquellas épocas y la razón era porque ya no se podían realizar inhumaciones en las iglesias debido a las medidas de salubridad.
Sus paredes internas estaban llenas de bóvedas distribuidas de la siguiente manera:
Las de arriba para los niños, las del medio para los adinerados y las de abajo para los militares. En el suelo se ubicaban las fosas y parcelas, que eran para depositar los huesos entregados a los familiares después de un largo tiempo.
Quienes poseían al menos la cantidad de 50 pesos (moneda de la época predecesora del Bolívar), tenían el privilegio de ser enterrados en los nichos. Pero los que no podían, o no querían correr con los gastos, eran sepultados en fosas ubicadas en el fondo del cementerio. También en este lugar había una capilla velatoria en la parte norte.
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