Benjamin Rausseo, en defensa del honor – Jesús Peñalver

“Todos queremos cambio, pero apenas aparece alguien que quiere cambiar esto, lo destruimos. Si fuese posible que se lanzara Cristo y José Gregorio Hernández, inmediatamente los descalificamos. Algún día alguien hará el cambio. Pero no lo destruyamos antes de comenzar”

La frase que sirve de epígrafe no es mía, sino de mi dilecto amigo Claudio Nazoa. Y la he tomado para intentar dar base a esta nota que, con cierta perturbación, escribo ante el proceloso momento que vive Venezuela, particularmente en tiempos electorales.

Debí comenzar, quizá, deseando que haya condiciones electorales transparentes, en paridad de condiciones, con observación internacional, entre otras no menos importantes.

De allí que yo mismo haya señalado en varias ocasiones la necesidad de realizar un proceso de elecciones primarias como mecanismo de selección, donde participen todos los que tengan aspiraciones presidenciales, y sea el electorado quien decida quién será el candidato que enfrente al afán continuista del régimen.

Entre los derechos políticos de los venezolanos están los de elegir y ser elegidos

No debemos olvidar que entre los derechos políticos que tenemos los venezolanos, están los de elegir y ser elegidos, salvo las restricciones que prescribe el ordenamiento jurídico.

Y en este orden, corresponde a la Plataforma Unitaria y a la Comisión de Primarias, como instancias políticas de la oposición democrática venezolana, establecer las bases y condiciones para su realización.

Los insultos, las arremetidas y los ataques ad personam a todo aquel que asome su nombre o lo hagan otros por él (porque ha ocurrido) para la candidatura presidencial, lejos de favorecer un cambio, lo que hace es ayudar a la desesperanza y a alejar la posibilidad de recuperar la confianza en el voto como instrumento de cambio.

Benjamín Rausseo ha sido atacado por su intención de participar

Llama la atención como Benjamín Rausseo, artísticamente conocido como El Conde del Guácharo, cuya trayectoria es del dominio público, ha sido blanco de ataques por la sencilla razón de haber señalado, motu proprio, su intención de participar en unas eventuales elecciones primarias.

Y aunque yo no lo apoyo, es decir, no es mi candidato, “soy un hombre, nada humano me es ajeno» (Homo sum, humani nihil a me alienum puto) Publio Terencio Africano, me referiré al honor de las personas.

Cuando defendemos el honor personal, ese que es inmanente y connatural a la dignidad de cada individuo, consustancial a cada persona, no solo se defiende y protege el honor subjetivo o interno que es la opinión que cada cual tiene de sí mismo.

El concepto en que cada persona se tiene a sí misma, sino también el honor externo u objetivo que es la opinión que los demás integrantes de la colectividad tienen de nosotros.

La ley penal tutela el honor

Este último se refiere a la buena fama que nos hemos granjeado mediante el fiel y cabal cumplimiento de los deberes sociales, morales, jurídicos y políticos que impone la vida en sociedad. 

La ley penal tutela el honor externo y objetivo, que es el único cuya existencia se puede establecer de modo cierto. 

La defensa o protección del otro honor, es decir, el subjetivo o interno, corresponde a cada cual, quien lo ejercerá en cualesquiera de los roles que cumpla o ejerza en la sociedad, contra toda conducta dolosa que pretenda mancillar el honor propio, su reputación o su dignidad como persona.

En Venezuela, país declarado constitucionalmente como un Estado democrático y social de derecho y de justicia que propugna en el artículo 19 constitucional:

El Estado garantizará a toda persona, conforme al principio de progresividad y sin discriminación alguna, el goce y ejercicio irrenunciable, indivisible e interdependiente de los derechos humanos”

Vemos con frecuencia como se arremete impunemente contra el honor de las personas. Verbigracia, el lenguaje empleado para ofender y satanizar al que piensa distinto, o a aquél que formula alguna crítica al algún funcionario. Y como en el caso presente, a un posible candidato presidencial.

Razón tiene Claudio Nazoa cuando afirma: “Todos queremos cambio, pero apenas aparece alguien que quiere cambiar esto, lo destruimos. Si fuese posible que se lanzara Cristo y José Gregorio Hernández, inmediatamente los descalificamos. Algún día alguien hará el cambio. Pero no lo destruyamos antes de comenzar”.

Esa conducta, deleznable a todas luces, asumida por intolerantes que hoy, prevalidos o no de poder, no tiene explicación racional, pues no se puede negar el derecho a tener ideas propias, a disentir, a elegir, a revocar, en fin, en ejercer los derechos que de toda naturaleza están garantizados por la ley.

La descrita y odiosa práctica de intolerancia política que relega, insulta, afecta y margina a tantos venezolanos debe desaparecer. Así como la constante amenaza a la crítica que no busca otra cosa que propósitos de rectificación.

No está prohibido pensar distinto

No está prohibido pensar distinto, al menos legalmente. La difamación y la injuria sí son conductas punibles.

Hay que continuar civilizando la política como todas las actividades humanas, como el deporte, el amor o la cortesía.

Hay que enfriar a los fanáticos que aprendieron una sola consigna, se cristalizan en un solo eslogan y no se afanarán en comprender y discutir lo distinto para que no se les quebrante su único y desesperado esquema.

Se trata de usar como armas de convicción y defensa las que el régimen no tiene: asomos de cultura y de sensibilidad.

Se impone la necesaria voluntad de diálogo, comprensión y reconciliación nacional que nos permita superar las diferencias y recuperar los derechos civiles y políticos conculcados. 

No se requiere de mucho talento o filosofía para comprender cuando un hombre es falso o hipócrita. Y Venezuela, desgraciadamente, ha sabido desenmascarar a muchos de sus líderes, que infieles a sus promesas, sólo han vivido su egoísmo.   

Publicado originalmente en Termómetro Nacional

https://www.termometronacional.com/venezuela/benjamin-rausseo-en-defensa-del-honor/

Para leer más de Jesús Peñalver en Curadas

https://curadas.com/category/jesus-penalver/

    1 comentario en «Benjamin Rausseo, en defensa del honor – Jesús Peñalver»

    1. En Venezuela se vota pero no se elige, esto se debe a que mientras el voto sea electrónico (manipulable aunque muchos digan que no), exista una la Ley de Procesos Electorales (en esta Ley aunque el conteo de papeletas de ganador a otro, siempre lo que refleje la máquina prevalece), tengamos un REP viciado (lleva años sin ser depurado), donde votan extranjeros con cedula y para agregar un CNE manipulado por el chavismo; no importa quien sea el favorito, ganará el que el regimen considere y esto lo han dicho por años solo que los politiqueros omiten decirlo

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