Sus crímenes se caracterizaron por una extrema brutalidad y por una simbología vampírica que le valió su infame apodo
Marcelo Costa de Andrade, conocido como «el Vampiro de Niterói», es un asesino en serie brasileño que aterrorizó a la población de Niterói, en el estado de Río de Janeiro, a principios de la década de 1990.
Entre 1990 y 1991, Marcelo Costa de Andrade cometió una serie de asesinatos de niños y adolescentes. Su modus operandi era siempre el mismo:
- Víctimas: Escogía a niños y adolescentes de entre 7 y 14 años, a quienes agredía sexualmente y luego mataba, a menudo por estrangulamiento.
- Ritual: Lo que le dio su apodo de «vampiro» era su ritual post mortem: bebía la sangre de sus víctimas, encontradas con múltiples mordidas.
El número exacto de sus víctimas es desconocido, pero las autoridades le atribuyeron un total de 14 asesinatos. Los crímenes generaron un pánico masivo en la región, ya que la policía parecía incapaz de atrapar a un asesino tan sistemático.

Captura, Juicio y Sentencia
La ola de crímenes de Marcelo Costa de Andrade terminó con su arresto en 1991. Lo capturaron por la policía en un operativo que incluyó la vigilancia de las zonas donde solía actuar.
Una vez en prisión, lo declararon culpable de al menos seis de los asesinatos, y se le imputaron otros crímenes. Sin embargo, en un juicio posterior, se determinó que sufría de una enfermedad mental, llevándolo a ser declarado inimputable. Por eso, lo internaron en un hospital psiquiátrico de seguridad máxima.
El caso de «el Vampiro de Niterói» sigue siendo uno de los más perturbadores en la historia criminal de Brasil. Su historia se ha convertido en un tema de estudio para criminólogos y psiquiatras, que buscan comprender la mente de un asesino en serie con un perfil tan único y violento.
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