Desde la madrugada del 3 de enero, cuando militares estadounidenses bombardearon e irrumpieron en Caracas para capturar a Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, la incertidumbre y una tensa calma se apoderaron de Venezuela.
Con el paso de las horas y los sucesivos anuncios de altos funcionarios del Gobierno estadounidense, la administración del presidente Donald Trump dejó claro que apostó por negociar con figuras claves del chavismo, con Delcy Rodríguez como presidenta encargada.
La pregunta recurrente en el aire es: ¿y ahora qué sigue?
Analistas consultados por Bloomberg Línea calibran algunos escenarios que van desde una permanencia del gobierno venezolano actual —sin Maduro— a una lenta transición hacia nuevas elecciones.
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Escenario 1: La permanencia del chavismo
Para Ronal Rodríguez, investigador y vocero del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario en Colombia, Estados Unidos “parece más preocupado por sus propios intereses que por los valores democráticos”, como ha evidenciado Trump al señalar que el petróleo venezolano le pertenece a su país.
Venezuela tiene la reserva petrolera probada más grande del mundo, de 303.000 millones de barriles de crudo, de acuerdo con la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA).
También tiene la octava reserva de gas, de 200,3 millones de pies cúbicos, según el Ministerio de Hidrocarburos venezolano.
“Habrá que ver si Venezuela logra el retorno a la democracia o, por el contrario, la consolidación de una dictadura con la anuencia de Estados Unidos a cambio de recursos energéticos. Ese tal vez sería el peor escenario posible”, dice Rodríguez. “Todavía estamos en las primeras horas; las transiciones duran días, semanas, meses e incluso años”.
La última vez que Estados Unidos adelantó una operación similar a la de Venezuela fue en Panamá, entre el 20 de diciembre de 1989 y el 31 de enero de 1990, para capturar al entonces presidente Manuel Antonio Noriega, acusado de narcotráfico y terrorismo. Tras ello, el ejército panameño desapareció y pasaron cinco años para que el país celebrara unas elecciones democráticas.
La convocatoria a nuevas elecciones o la consolidación del chavismo dependerá de las negociaciones entre Estados Unidos y Delcy Rodríguez, pero también de la presión que ejerza la comunidad internacional, según el experto.
“La situación es bastante compleja, pero hay que seguir presionando para que no se normalice la continuidad de la dictadura, y eso solamente lo pueden hacer los países de la región”.
La cuestión es que Latinoamérica vive su mayor fractura en por lo menos dos décadas. Brasil, Colombia y México cuestionan la intervención de Estados Unidos, mientras que Argentina, Ecuador y El Salvador la celebran.
Difícil transición política
Benigno Alarcón, fundador y exdirector del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) en Venezuela, plantea que dejar al chavismo a cargo de la transición política en su país podría ser un desacierto de Estados Unidos.
“Si se cometiera el error de dejar a quienes gobiernan al frente de una transición, posiblemente va a ser fallida. Una transición es un cambio de régimen que involucra un cambio de actores, de reglas, de instituciones, y si resulta que al final del día tú no lo haces, no hay transición”.
El problema, dice Alarcón, es que una transición fallida conduciría a más de lo mismo: gobernantes atornillándose al poder por la fuerza o su caída en un momento dado ante una eventual alza contra ellos.
“Estarías en una situación prácticamente idéntica a la que Maduro tenía. Creo que eso no es lo que está buscando Estados Unidos ni lo que le convenga, sería una contradicción y se podría convertir en un enorme fracaso”.
Santiago Carranco, PhD en Estudios Internacionales y coordinador del Laboratorio de Relaciones Internacionales (IRLAB) de la Universidad Internacional del Ecuador, no ve una transición hacia un nuevo gobierno en este momento.
“Estados Unidos no aceptaba el régimen de Maduro, pero ahora está hablando directamente con Delcy Rodríguez y la acepta de facto como presidenta de Venezuela, desconociendo a Edmundo González”.
Para Carranco, hay una razón por la que Trump está evitando —al menos en el papel— interferir en la política interna de Venezuela. Esta es que ordenó capturar a Maduro bajo la USA Patriot Act y la Authorization for Use of Military Force (AUMF), una ley y una resolución promulgadas en 2001, después del ataque contra las Torres Gemelas, que permiten a los Estados Unidos el uso de la fuerza contra el terrorismo fuera de su territorio.
“Washington ha encuadrado la captura de Maduro no como una intervención contra un Estado soberano, sino como la detención de un individuo catalogado como delincuente transnacional”.
Maduro ha sido señalado por la administración de Trump de liderar el denominado Cártel de los Soles, designado como “grupo terrorista extranjero” por el Departamento de Estado el 24 de noviembre de 2024. A la fecha, la designación se mantiene en el sitio web de esta agencia federal.
Sin embargo, el Departamento de Justicia sostiene en su acusación contra Maduro que el Cártel de los Soles, más que un cártel, es un “sistema clientelar” y una “cultura de corrupción” cimentados por el dinero proveniente del narcotráfico.
Escenario 2: Transición larga, controlada y tutelada
Manuel Camilo González, politólogo, internacionalista y docente de la Universidad Javeriana en Colombia, plantea que la operación militar para capturar a Maduro, así como las conversaciones de la administración Trump con Rodríguez, vaticinan que va a haber un proceso de transición, sólo que “largo, controlado y tutelado”.
Si Estados Unidos no removió toda la cúpula chavista, es porque genera un “vacío de poder que, literalmente, puede ser capitalizado por cualquiera”.
Y si no tuvo en cuenta a la líder opositora María Corina Machado y a Edmundo González, al menos en la primera fase de lo que parece será una transición, es porque la oposición no resistiría un eventual intento de golpe de Estado de quienes tienen el poder de las armas.
“La simplicidad de apoyar un gobierno elegido democráticamente, como el de Edmundo González, pero apoyado por Estados Unidos, implicaría llevar tropas al terreno, y eso sería impopular, además de costoso”.
Aunque María Corina Machado fue descartada por Trump para “estar al frente del país”, el analista dice que si convoca a la ciudadanía a salir a las calles y presiona al Gobierno venezolano, es posible que una transición avance más rápido.
“Las transiciones no son carreras de velocidad, sino reglas de resistencia, de vencer obstáculos, y eso toma su tiempo. Seguramente María Corina Machado va a estar en el proceso de transición en algún momento», agrega González.
Elizabeth Dickinson, subdirectora del programa para Latinoamérica del International Crisis Group (ICG), una organización dedicada a la prevención y resolución de conflictos, dice que Estados Unidos negocia con el chavismo para evitar escenarios como “una guerra” civil, por ejemplo, si bien pone en entredicho que la estrategia sea sostenible a largo plazo.
“Podemos decir que para Estados Unidos esta es una ‘lección aprendida’, entre comillas, de las intervenciones recientes pasadas, como en Afganistán: sacar a todo el aparato estatal a la vez genera vacíos y competiciones que pueden desencadenar una guerra civil”, explica Dickinson. “Pero me parece insostenible que intente gobernar con autoridades chavistas que, por muchos años, han resistido cualquier tipo de transformación, elecciones y reformas que se traduzcan en una situación con garantías para la población”.
Dice en entrevista que Delcy Rodríguez, en particular, va a estar entre la espada y la pared: recibiendo instrucciones de Washington, que seguramente serán difíciles de cumplir, bajo la presión de generales y ministros del chavismo.
Pese a ello, descarta otro escenario: la fragmentación del gobierno de Venezuela en busca del poder. “Hasta ahora, el chavismo parece muy unificado y no hay señales de este tipo de competencia”.
Mike Vigil, exjefe de operaciones internacionales de la DEA, coincide en que si Trump no tuvo a la oposición en cuenta para sus planes ni lo reconoce como presidente, es para evitar un conflicto interno.
“Todavía hay mucha gente leal a Maduro: Padrino López es uno, con el control de las armas, y Diosdado Cabello otro, también inmiscuido en las fuerzas de seguridad. Eso puede fácilmente generar un conflicto al interior de Venezuela”.
Vigil dice que Trump va a seguir presionando al chavismo para hacer lo que él ordene y, si es necesario, buscará “quitar” a sus alfiles como hizo con Maduro. Pero hay algo más que le preocupa.
“Ese ataque abre la puerta a que cualquier país del mundo que quiere atacar a otro país para hacer un cambio de régimen pueda hacerlo”.
Con información de Bloomberg