Cambia radicalmente la visión de tu cuerpo

¿Quién no se sorprendió, se preocupó o hasta sintió temor al descubrir su primera cana?

Un diálogo intergeneracional sobre el paso del tiempo y sobre cómo aprender a aceptar y disfrutar la vejez. Cambia radicalmente la visión de tu cuerpo. ¿Miedo al espejo? Imagen superior de Ria Sopala en Pixabay

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¿Miedo al espejo?

La mayoría de nosotros vivimos atrapados en el paradigma del «cuerpo como objeto»: una cosa que debe ser esculpida, arreglada, escondida o exhibida para obtener validación externa. Así, este paradigma es una fuente inagotable de sufrimiento.

Para cambiar radicalmente esa visión, debemos demoler las viejas creencias y construir sobre nuevos cimientos. Aquí tienes el manifiesto para esa revolución personal.

Fase 1: La Demolición (Rompiendo el Viejo Paradigma)

El primer paso es entender la mentira fundamental que nos han vendido: Tu cuerpo no es un adorno.

La sociedad, los medios y, a menudo, nuestra propia crianza, nos han enseñado a ver el cuerpo como una estatua que siempre está en proceso de ser «perfeccionada». Si la estatua tiene grietas (estrías, arrugas), si es demasiado ancha o demasiado estrecha, sentimos que hemos fallado moralmente.

El cambio radical comienza aquí: Debes dejar de ser el crítico de arte de tu propia escultura. Así, tienes que despedir al juez interno que evalúa tu valor basándose en la forma de tu envase.

¿Miedo al espejo? Imagen de Abbat en Pixabay
Fase 2: Los Nuevos Cimientos (Las 4 Verdades Radicales)

Si no es un adorno, ¿qué es? Debes internalizar estas cuatro nuevas verdades hasta que se conviertan en tu configuración por defecto.

Verdad 1: De Objeto a Instrumento

Esta es la transición más importante. Deja de pensar en cómo se ve tu cuerpo y empieza a obsesionarte con lo que tu cuerpo puede hacer.

La vieja visión: «Odio mis muslos, son demasiado grandes y se rozan».

La visión radical: «Mis muslos son los pistones hidráulicos que me permiten subir escaleras, correr para alcanzar el autobús o bailar. Son fuertes y funcionales».

Tu cuerpo es tu vehículo para experimentar la realidad. Un martillo no se juzga por lo brillante que es su mango, sino por lo bien que clava los clavos. ¿Tus pulmones respiran? ¿Tu corazón late? ¿Tus piernas te sostienen (aunque sea con dificultad o ayuda)? Entonces el instrumento funciona. Celebra su utilidad, no su estética.

Verdad 2: El Milagro Biológico Silencioso

Tu visión actual probablemente se enfoca en el 5% que «no funciona» o «no se ve bien». El cambio radical implica enfocarse en el 95% que funciona milagrosamente sin que tú muevas un dedo.

Mientras lees esto:

  • Tu corazón está bombeando sangre a rincones lejanos de tus pies.
  • Tu sistema inmunológico está librando guerras microscópicas contra patógenos que ni siquiera sabías que inhalaste.
  • Tu hígado está filtrando toxinas.
  • Tus células se están regenerando.

Tu cuerpo es la maquinaria biológica más compleja del universo conocido, y trabaja incansablemente 24/7 para mantener tu consciencia anclada a este planeta. Odiar tu cuerpo porque no cumple con una talla de pantalón mientras realiza millones de procesos vitales por segundo es una ingratitud profunda hacia la vida misma. Así, tu cuerpo no es tu enemigo; es tu aliado más leal.

Verdad 3: La Neutralidad Corporal sobre la Positividad Tóxica

El movimiento «Body Positive» a veces presiona para que «ames» cada parte de ti. Eso es poco realista y a veces agotador. Si llevas años odiando tu barriga, no puedes despertarte mañana y amarla.

El cambio radical real es la Neutralidad Corporal. Significa llegar al punto donde tu apariencia física es la cosa menos interesante de ti. Tus brazos son solo brazos. No son «buenos» ni «malos». Son extremidades neutrales que te sirven para abrazar o cargar cosas.

El objetivo no es mirarse al espejo y decir «¡Soy un dios/diosa griego!», sino mirarse al espejo y decir: «Ese soy yo. Ahora, ¿qué voy a hacer hoy con mi vida?». Libera la energía mental que gastas pensando en tu cuerpo y úsala para tus pasiones.

Verdad 4: Tu Cuerpo es un Río, no una Estatua

Sufres porque quieres que tu cuerpo sea algo estático (joven, delgado, musculoso para siempre). Pero la naturaleza de la biología es el cambio.

Tu cuerpo de hoy no es el mismo de hace 10 años, y no será el mismo dentro de 20. Así, envejecerá, enfermará, sanará, cambiará de forma, tendrá cicatrices. Por eso, aceptar radicalmente que tu cuerpo es un proceso en constante flujo, y no un producto final, te libera de la lucha contra el tiempo. Las arrugas son mapas de que has reído; las cicatrices son pruebas de que has sanado.

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