La masacre de Flores

Hay un mes entero en la vida de Matías Bagnato que se borró por completo. Pasaron 30 años y sigue sin recordarlo

Para reconstruir ese mes, Matías tiene suficientes fuentes a las cuales recurrir: la causa judicial que investigó el asesinato de toda su familia, el relato de su abuela que lo acompañó a partir de ese momento y la crónica periodística, que desde aquel 17 de febrero de 1994 habló sin parar de la llamada Masacre de Flores.

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Pero Matías, por sí mismo, no recuerda los días posteriores a la madrugada en que se descolgó de la ventana de su habitación, mientras su casa se incendiaba con toda su familia adentro. No recuerda el momento en que le dijeron que sus padres, sus dos hermanos y un amigo del más chiquito habían muerto entre las llamas. Tampoco se acuerda de cuando, cuatro días después, la Policía detuvo al perpetrador del incendio, un ex socio de su padre llamado Fructuoso Álvarez González.

La masacre de Flores

La Masacre de Flores de 1994 es el ejemplo máximo de la venganza psicopática externa.

Este hecho no solo marcó un hito en la criminalística argentina por la crueldad del método (el fuego), sino que transformó para siempre la legislación del país gracias a la lucha de su único sobreviviente, Matías Bagnato.

La masacre de Flores
Las víctimas de la Masacre de Flores.
La Noche del 17 de Febrero de 1994

El atacante fue Fructuoso Álvarez González, un ciudadano español vinculado a la familia por negocios y una supuesta deuda de 200.000 dólares.

Fructuoso Álvarez González
El Desarrollo del Crimen

Fructuoso no buscaba «borrar un fracaso», buscaba infligir el máximo dolor posible.

  • El Método: Roció la casa de la familia Bagnato con dos bidones de combustible mientras todos dormían.
  • La Trampa: El fuego se inició en la planta baja, bloqueando la única salida y convirtiendo la casa en una chimenea mortal.
  • Las Víctimas: Murieron José Bagnato (padre), Alicia Plaza (madre), los hijos Fernando (14) y Alejandro (9), y un amiguito de los niños, Nicolás Borda (11), que se había quedado a dormir esa noche.

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