Pasadas las 2 de la madrugada de este jueves, Mariana de Tudares informó que su esposo, Rafael Tudares, yerno de Edmundo González, fue excarcelado.
Rafael Tudares fue detenido en enero de 2025 por hombres encapuchados cuando iba a la escuela con sus dos hijos, y condenado a la pena máxima de 30 años de cárcel por cargos de terrorismo.
Quedó en libertad en medio del lento proceso de excarcelaciones anunciado por el gobierno de Delcy Rodríguez bajo presión de Estados Unidos. Rodríguez asumió el gobierno después de la captura de Maduro en un operativo militar estadounidense en Caracas el 3 de enero.
Este es el mensaje que Mariana publicó en su cuenta en X.
Cumplo con informar que, luego de 380 días de una injusta detención arbitraria y, de haber padecido, durante más de un año, una inhumana situación de desaparición forzada, mi esposo Rafael Tudares Bracho ha regresado a casa, esta madrugada.
Ha sido una lucha estoica y muy dura por más de 1 año, en la que finalmente logramos la excarcelación de Rafael, y aspiramos, más temprano que tarde, su libertad plena, a la que tiene derecho.
En estos momentos, agradezco muy especialmente a todas y cada una de las personas que me han apoyado humanamente, en la lucha por su libertad, desde el 7 de enero de 2025.
Especialmente, agradezco el apoyo al Equipo de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, con sede en Panamá, que siempre hicieron seguimiento e incidencia en este caso, en el ámbito de sus competencias humanitarias.
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Igualmente, todo mi agradecimiento a mi familia, incluso a mi hijos, y a los verdaderos amigos que nos apoyaron, humanamente, sin miedo y con muchos sacrificios, en todo la lucha. Gracias por tanto!
Finalmente, un agradecimiento especial a todos los familiares de las víctimas de desapariciones forzadas, detenciones arbitrarias y presos injustamente, que aún esperan la libertad de sus seres queridos. Toda mi solidaridad y apoyo. Siempre los llevaré en mi corazón y estarán presentes en mis oraciones.
Dios, nuestro señor, gracias por nunca abandonarnos. Santo Padre, Juan Pablo II, gracias por ser mi guía en estos últimos días.