Ricardo Hausmann: las divisas no resuelven el problema de fondo de Venezuela

La Administración Trump lleva las cuentas petroleras del país, inyectando divisas bajo condiciones estrictas, pero según el profesor de Harvard y exministro Ricardo Hausmann esto no resuelve los problemas estructurales que tiene el país. La clave está en que los ciudadanos recuperen sus derechos.

La reciente estrategia de Estados Unidos con Venezuela consiste en controlar la venta de petróleo y manejar los ingresos en dólares bajo estrictas condiciones. Según Ricardo Hausmann, economista venezolano y director del Laboratorio de Crecimiento de la Universidad de Harvard, el esquema funciona como un control del flujo de caja.

«El arreglo actual es el siguiente: se prohíbe a Venezuela vender su petróleo, pero se le permite entregarlo a Estados Unidos. Washington lo vende a precio de mercado y deposita los ingresos en cuentas bajo su control. Luego transfiere esos dólares al Gobierno venezolano con condiciones», explica Hausmann.

Este mecanismo permite al Gobierno venezolano acceder a más dólares, pero con restricciones sobre cómo y cuándo pueden ser utilizados, algo que Hausmann califica como una «aspirina»: alivia temporalmente la falta de liquidez, pero no cura los problemas estructurales.

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«Dolarización de facto»


En paralelo, Venezuela vive una «dolarización de facto», según Hausmann, quien también fue exministro de Planificación entre 1992-1993. La hiperinflación y la devaluación del bolívar han llevado a que la mayoría de transacciones, desde compras de comida hasta pagos de servicios, se realicen en dólares, mientras que los bolívares electrónicos funcionan como medio de pago secundario.

«Nadie quiere ahorrar en bolívares. Entonces el bolívar desapareció como moneda de ahorro. Entonces la gente fija precios en dólares. Algunos pagan en dólares y otros pagan en puros bolívares electrónicos», detalla el economista. Esta dolarización facilita transacciones diarias, pero no convierte al país en un sistema financiero dolarizado formal.

Hausmann señala que Venezuela vive una dolarización de facto, pero no formal. A diferencia de los países oficialmente dolarizados, el sistema financiero venezolano no puede ofrecer ahorros ni créditos en dólares, lo que limita la recuperación económica. Según el economista, sin un sistema financiero funcional y sin devolver derechos básicos, la entrada de dólares no se traduce en un crecimiento sostenible.

La entrada de dólares no se traduce automáticamente en una mejora del nivel de vida. El Estado ajusta salarios y pensiones para contener el déficit, mientras los precios siguen marcados por el dólar. El resultado es una fuerte pérdida de poder adquisitivo. «Tengo conocidos que son profesores universitarios retirados y su pensión son como tres dólares al mes», lamenta Hausmann.

A esto se suma que los precios en Venezuela son sorprendentemente altos, incluso comparados con Europa. «Venezuela no es barata; las cosas valen lo que valen en dólares, más el riesgo de operar en un país tan incierto como Venezuela», explica Hausmann.

Esta combinación de bajos ingresos y costos elevados refuerza la dependencia de las remesas. Más de ocho millones de venezolanos han emigrado, muchos enviando remesas, lo que refleja la magnitud de la crisis humanitaria y la vulnerabilidad de quienes permanecen en el país.

Los derechos son la base de la recuperación


Hausmann advierte que las últimas inyecciones de dólares debido a la venta de petróleo no soluciona los problemas estructurales de la economía en un régimen «hiperrepresivo». «Ahora va a tener un flujo de caja un poco mejor que el que tenía antes. Esa es la aspirina. Pero eso no cura al paciente. Tú le tienes que devolver a los venezolanos sus derechos», señala.

Más allá del dinero, Hausmann subraya que la verdadera recuperación requiere derechos fundamentales y un régimen político legítimo. «En Venezuela no hay libertad. Y cuando no hay libertad, tú no tienes derecho. No tienes derecho de propiedad. No tienes derecho de nada. Entonces operas con un riesgo altísimo y así no se puede recuperar la economía», sostiene.

El economista señala que devolver estos derechos permitiría a los venezolanos invertir, producir y soñar con un futuro económico sostenible, multiplicando el potencial del país más allá de lo que el flujo de dólares actual puede lograr.

El exministro explica que subir salarios o pensiones no será suficiente si no se reconstruye la infraestructura eléctrica, de agua, transporte y producción. «No es solamente cuestión de decretar un aumento de sueldos… lo que hay que hacer es recuperar la capacidad productiva», afirma.

Con información de Euronews

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