El 28 de noviembre de 1987, una boda en el Hotel Concorde en la isla de Margarita se transformó en una tragedia
Reinaldo Cardoso, el padrino de la boda, es el único sobreviviente de 12 personas que quedaron atrapadas. Su historia narra la verdad detrás de este episodio y honra la memoria de aquellos que perdieron la vida. Tragedia del Hotel Concorde 1987.
Tragedia del Hotel Concorde 1987
La noche del 28 de noviembre de 1987, una boda se celebraba en el Hotel Concorda en la isla de Margarita en Venezuela. Familiares y amigos invitados a una celebración compartían risas, brindis y promesas. Nada hacía pensar que horas después ese mismo lugar quedaría marcado por una tragedia.

Hoy, después de tantos años, aún persisten preguntas, silencios y misterios alrededor de lo ocurrido. De aquella madrugada solo uno logró salir con vida. Esta es la historia que hoy decide contar.
Hola, soy Reinaldo Cardoso, único sobreviviente de la tragedia del hotel Margarita Concord en el año 1987. Reinaldo era un muchacho de unos 22 años, joven, amigo de la familia, íntimo amigo de la familia que, a raíz pues de la que nació esa amistad, a raíz de el compañerismo nacido con Ramón Fermín, hijo de el doctor Carlos Fermín, padre de la novia y que lamentablemente falleció en el año 84, un accidente de tránsito de Caracas y luego pues por esas cuestiones de familiaridad seguí visitándolo y nos fuimos compenetrando más.
Ya había el cariño, había el aprecio, pero nos fuimos compenetrando más con la familia y así con siempre, habían reuniones o salidas, él me buscaba, yo lo visitaba mucho, ya la amistad fue creciendo y allí a raíz de esa amistad y esa confianza fue que nació una relación más fuerte, más compenetrada con la familia y donde en momento pues que ya Roxana en ese momento estudiaba en los Estados Unidos, allá conoció a Christopher, se enamoraron y en una de sus visitas ya concretando ya graduados, ya estaban en Margarita.
Una de las visitas que hicieron acá planificando su boda. Me sorprenden un día con la noticia grata de que fui no solamente entre los invitados, sino que fui con carácter de padrino de la boda. Así, unos jóvenes recién graduados, soñadores, con muchas ideas, muchos planes, proyectos para su futuro que estaban emprendiendo,
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