Mario Poggi: El caso del «Descuartizador de Lima»

Este caso es el estudio perfecto sobre el complejo de mesías, la delgada línea entre la genialidad y la psicosis, y cómo la alienación de la realidad puede llevar a un profesional de la salud mental a convertirse en aquello que jura combatir

El caso de Mario Poggi es uno de los episodios más bizarros y debatidos de la historia criminal y mediática del Perú. Aquí la etiqueta de «Descuartizador de Lima» tiene una vuelta de tuerca: Poggi no fue el descuartizador original, sino el psicólogo encargado de perfilarlo, quien terminó asesinando al sospechoso en un acto de justicia por mano propia.

Créditos al canal Canal del Crimen en YouTube

Mario Poggi

El Contexto: El terror en Lima (1986)

A mediados de los 80, Lima vivía aterrorizada por un asesino que arrojaba restos humanos en bolsas por toda la ciudad. Así, la policía detuvo a un sospechoso: Ángel Díaz Balbín.

  • El Sospechoso: Díaz Balbín era un hombre frío, silencioso y con antecedentes de haber asesinado a su propia madre y hermanos años atrás.
  • El Problema: La policía no tenía pruebas físicas contundentes. Si no confesaba en 48 horas, quedaría libre.

El Personaje: Mario Poggi Estremadoyro

Poggi era un psicólogo excéntrico, formado en Europa, artista y con un estilo histriónico (años después se teñiría el pelo de verde). La policía lo contrató como perito para que lograra que Díaz Balbín confesara.

El Acto: «Para salvar a la humanidad»

El 9 de febrero de 1986, tras días de frustración frente al silencio del sospechoso, Poggi perdió el control (o decidió ejecutar un plan):

1-Llevó a Díaz Balbín a una habitación aparte.

2-Le colocó una bufanda (o correa, según versiones) en el cuello.

3-Lo estranguló por la espalda hasta matarlo.

Al salir, Poggi gritó a los periodistas: «¡Lo maté, lo maté! ¡Salvé a la sociedad! ¡Va a haber un monstruo menos!».

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