Actualmente al mando del Grupo de Operaciones Estratégicas en el estado Lara, Mujica enfrenta acusaciones directas por el uso de tratos crueles y represalias sistemáticas contra presos políticos bajo su custodia
La traición a Óscar Pérez tiene rostro: Gustavo Mujica, alias “El Chino BAE”. El funcionario, es señalado por su presunta participación en labores de inteligencia que facilitaron el operativo de El Junquito en 2018. El torturador que traiciono a Óscar Pérez.
Los testimonios, que incluyen denuncias de tortura psicológica y física, están elevados a la Corte Penal Internacional (CPI).
El torturador que traiciono a Óscar Pérez
A Óscar Pérez lo traicionaron muchos. Lo infiltraron, lo cercaron, lo vendieron y lo entregaron. Maduro, tu poder se acabó. Su caída no fue producto del azar ni de un error, sino de una cadena de delaciones que operó desde adentro, desde los mismos espacios que él creyó seguros.
Esta es apenas la historia de uno de esos traidores. Un solo perfil dentro de una red mucho más amplia. Pero se trata de un perfil que, por la magnitud de las acusaciones, exige exponerse con nombre y apellido.

El nombre que emerge de esta denuncia es el de Gustavo Mujica, conocido en círculos policiales como el Chinobai. Su trayectoria, lejos de reflejar una carrera institucional legítima, está descrita -por familiares de presos políticos- como la de un operador encubierto, informante sistemático, extorsionador y presunto convertido en engranaje clave de la maquinaria represiva del Estado venezolano.
Esta denuncia se hace pública hoy por una razón urgente. Gustavo Mujica está señalado por la tortura directa de presos políticos. Identidades que aún no pueden revelarse. Esto es así porque aún permanecen detenidos bajo custodia de los mismos organismos que los violentaron. Lo que los coloca en riesgo real de represalias, castigos, aislamiento extremo o desaparición forzada.
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