Lo que comenzó como una tarde de juegos terminó en un horror sistémico
El caso de Camila Gómez Ortega (Taxco, México, marzo de 2024) es una de las tragedias más crudas de los últimos años. No solo por el asesinato de una niña de 8 años, sino por la alienación institucional que derivó en un estallido de violencia social (linchamiento).
El caso de Camila Gómez
Si analizamos este caso bajo la óptica de la psicología de las masas y el quiebre del pacto social, vemos qué ocurre cuando la justicia oficial desaparece y la comunidad retrocede a un estado de «justicia por mano propia».
Cronología de una tragedia
Lo que comenzó como una tarde de juegos terminó en un horror sistémico:
1-La Desaparición: A Camila la invitaron a la casa de una vecina (Ana Rosa Díaz Aguilar) para jugar en una alberca inflable. Horas después, la madre de Camila recibió mensajes exigiendo un rescate, mientras la vecina negaba que la niña hubiera llegado.
2-La Evidencia: Cámaras de seguridad privadas (no de la policía) mostraron a Ana Rosa y a un taxista saliendo de la casa cargando una bolsa negra pesada y un canasto de ropa, metiéndolos en la cajuela de un taxi.
3-El Hallazgo: El cuerpo de Camila lo encontraron en una carretera cercana la madrugada siguiente. Había sido asfixiada.

El Linchamiento: La Alienación de la Justicia
Este caso es un ejemplo brutal de la anomia social (la falta de normas o el fracaso de las instituciones).
- Inacción Policial: A pesar de las pruebas en video, la policía no obtuvo una orden de aprehensión inmediata. Los sospechosos estaban dentro de su casa mientras la comunidad, enfurecida, los rodeaba.
- La Explosión de la Masa: Ante el miedo de que los sospechosos escaparan, la multitud sacó a Ana Rosa y a sus hijos de la vivienda. Ana Rosa murió a causa de los golpes recibidos en la plaza pública, frente a cámaras y autoridades que no pudieron (o no quisieron) intervenir.
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