Durante 11 años, Paisnel mantuvo aterrorizada a la pequeña isla de Jersey, no solo por sus crímenes, sino por la estética de pesadilla que utilizaba para cometerlos
El caso de Edward Paisnel, apodado «La Bestia de Jersey», es uno de los relatos más perturbadores de la crónica negra británica.
Edward Paisnel
Todo comenzó en noviembre de 1957. Una enfermera de 29 años esperaba el autobús en la parada de la zona monte a L’abbe en la ciudad de Saint Helier, cuando de la nada fue atacada por un sujeto que llevaba una cubierta en el rostro. Aquel hombre le ato una cuerda en el cuello y como pudo la empezó a arrastrar. La condujo hasta un campo desolado a un costado de la carretera donde la golpeo y abuso de ella, aquella mujer quedo gravemente herida, sin embargo sobrevivió para contarlo. Dijo que aquel hombre tenía un acento irlandés y un olor muy particular a humedad, pero no pudo ver su rostro porque lo tenía cubierto.
El Horror Detrás de la Máscara
A diferencia de otros depredadores que buscan pasar desapercibidos, Paisnel quería ser visto como un monstruo. Sus ataques nocturnos tenían una puesta en escena diseñada para inducir un terror paralizante:
- El Disfraz: Entraba en las casas vistiendo un abrigo largo de goma, una peluca de mujer y una máscara de látex casera reforzada con clavos y remaches.
- El Modus Operandi: Atacaba principalmente a mujeres y niños en sus propios hogares. No solo buscaba el abuso sexual, sino la dominación total a través del pánico visual.
- La Transformación: El uso de la máscara actuaba como un mecanismo de despersonalización. Al ponérsela, Edward Paisnel dejaba de existir y nacía «La Bestia», permitiéndole actuar sin las restricciones de la conciencia social.

La Doble Vida: Alienación en la Comunidad
Lo más inquietante de Paisnel es que, mientras cometía estas atrocidades, era un miembro activo y aparentemente respetable de la sociedad de Jersey.
- Vínculos Sociales: Estaba casado y tenía hijos. Irónicamente, cada Navidad, Paisnel se disfrazaba de Santa Claus para eventos benéficos en la isla.
- Haut de la Garenne: Paisnel y su esposa estuvieron vinculados al infame hogar de niños Haut de la Garenne. Aunque no lo condenaron por crímenes dentro de la institución en su momento, décadas después el lugar se convirtió en el centro de un escándalo masivo de abuso infantil sistemático que salpicó su memoria.
- Ocultismo: En su casa se encontró una habitación secreta dedicada al satanismo y rituales oscuros. Paisnel creía ser la reencarnación de Gilles de Rais (el noble francés del siglo XV y asesino serial). Esta identificación con un monstruo histórico es una forma de alienación de la identidad donde el sujeto busca validación en la maldad ancestral.
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